Significado de Acné

Aparece comúnmente en la adolescencia dado los cambios hormonales

¿Qué es el acné?

El acné es una lesión de la piel que se caracteriza por la formación de pequeños quistes de grasa debido a la obstrucción de los conductos de salida de las glándulas sebáceas.

Es una afección común en los adolescentes y los adultos jóvenes, relacionados con cambios hormonales propios de esa etapa de la vida, que favorecen un aumento de la actividad hormonal.

Lesiones características del acné

Estos quistes de grasa constituyen la principal manifestación de estas lesiones y se denominan comedones. En ocasiones las grasas que obstruyen el conducto se oxidan y toman un color oscuro llamado punto negro.

Cuando los comedones son afectados por bacterias, especialmente la Propionibacterium acnes, ocurre la inflamación de la piel, que se manifiesta como enrojecimiento. Esta bacteria facilita la degradación del contenido del quiste que pasa a ser más fluido o acompañarse de pus. En este caso se forman puntos blancos sobre las lesiones, que pasan a ser las llamadas espinillas.

Tipos de Acné

Existen dos formas de presentación de este trastorno:

Acné vulgar. Se caracteriza por la presencia de comedones y enrojecimiento de la piel, predominantemente en el rostro (frente, mejillas y mentón) y en la parte alta del pecho y espalda. Estas lesiones pueden tener una extensión y magnitud variable, desde unas pocas espinillas hasta una forma diseminada que abarca casi la totalidad del rostro. Esta es la forma más común del acné y llega a afectar hasta al 80 % de los adolescentes, siendo más frecuente en los varones, muchas veces el acné más que un problema físico llega a constituir un problema emocional que impacta profundamente en la autoestima de los adolescentes.

Acné rosácea. Esta forma de acné es más común en los adultos, afecta solo al rostro ubicándose predominantemente en las mejillas. Esta lesión se caracteriza por el enrojecimiento de la piel y la presencia de lesiones con pus en su interior. Esta presentación suele causar cicatrices que dejan marcas permanentes.

Tratamiento del acné

El tratamiento de este trastorno abarca dos grandes pasos: disminuir la producción de grasa nivel de la piel y eliminar las bacterias que sobre infectan los comedones. Para ello se emplean jabones y medicamentos para uso tópico (es decir, que se aplican directamente sobre la piel). En los casos se sobreinfección de las lesiones el médico suele prescribir ciclos cortos de antibióticos por vía oral.

También es de gran utilidad la limpieza dermatológica de la piel llevada a cabo por los dermatólogos, en las que se retiran los quistes y se drenan las espinillas de forma mecánica. Esto debe efectuarse cuidadosamente para evitar la aparición de cicatrices, que por lo general son permanentes.

Papel de los probióticos

Por mucho tiempo se pensó que la alimentación no tenía mayor impacto en el desarrollo del acné, sin embargo, muchos estudios han confirmado que algunos cambios en la alimentación contribuyen a que la piel produzca menos grasa y por lo tanto sea más fácil controlar el problema.

Una dieta baja en carbohidratos como los azúcares refinados y las grasas de tipo saturados contribuye a que hayan mejores resultados con el tratamiento. Esto se relaciona con la posibilidad de que algunos cambios hormonales como una mayor producción de insulina tengan un efecto sobre el desarrollo de estas lesiones.

Otro aspecto de la alimentación que ha mostrado tener impacto es la ingesta de probióticos. Las “bacterias buenas” forman una barrera protectora que puede evitar el acceso de las bacterias causantes de enfermedades a las lesiones como los comedones. En el caso del acné su consumo por vía oral resulta beneficioso, aunque algunas empresas cosméticas fabrican productos para uso directo sobre la piel que contienen probióticos y que han mostrado buenos resultados.