Significado de Miembro Fantasma

¿Qué es el miembro fantasma?

Las personas que han sido amputadas de alguna extremidad pueden llegar a tener la sensación de que esa parte aún se encuentra en su cuerpo. Esta percepción es lo que se conoce como miembro fantasma.

En algunos casos esta sensación es dolorosa, originando el dolor fantasma o dolor en miembro fantasma.

Características del fenómeno del miembro fantasma

El sistema nervioso cuenta con receptores a lo largo de todo el organismo. Éstos se encargan, entre otras cosas, de poder conocer la ubicación de todas y cada una de las partes del cuerpo en el espacio en un momento dado.

Una forma de verificar esto es haciendo un ejercicio muy simple: cerrar los ojos y con el dedo dirigirse hacia una parte específica del cuerpo, cualquiera, por ejemplo el codo del brazo contrario.

Sin ver el rumbo que sigue la mano, con toda seguridad alcanzará el objetivo sin errores. Esto ocurre gracias a esta capacidad, que recibe el nombre de propiocepción.

La propiocepción constituye la base fisiológica que explica el fenómeno del miembro fantasma.

¿Por qué ocurre la sensación?

Durante una amputación, bien sea quirúrgica o traumática, se seccionan varias estructuras. Músculos, ligamentos, tendones y huesos son cortados y reposicionados. En el caso de los vasos sanguíneos estos se ligan y luego se cortan, los nervios sencillamente se cortan.

El corte en los nervios en condiciones normales lleva a que el cerebro deje de recibir información sobre la parte del cuerpo que fue amputada. Pero existe la posibilidad de que ocurra una alteración en la transmisión de las señales al cerebro que hagan que este “reciba” información que le haga creer que aun se conserva esa parte del cuerpo. Esto ocurre cuando los nervios seccionados desarrollar tumoraciones llamadas neuromas, que son capaces de enviar información sensitiva que el cerebro erróneamente interpreta como proveniente del territorio que era inervado por ese nervio.

Dolor del miembro fantasma: el verdadero problema

La posible sensación de tener un miembro que ha sido amputado en sí no es el principal problema de quienes sufren esta afección. La dificultad surge cuando la sensación que estas personas experimentan es dolorosa.

El dolor del miembro fantasma se relaciona con el hecho de que las áreas de la corteza cerebral que regulan el movimiento y la sensibilidad de la extremidad amputada se ven afectadas. Estas zonas al dejar de recibir y enviar señales asumen que ha ocurrido algo y lo manifiestan con una señal protectora de alerta primaria como es el dolor.

Quienes padecen del dolor fantasma no solo sienten que tienen esa parte de su cuerpo, sino que esta experimenta un dolor ardiente, mordiente o quemante. También es posible sentir hormigueo, picazón, calambres o descargas eléctricas. Estos síntomas pueden presentarse en forma de crisis que llegan a durar varias horas y pueden ocurrir una o varias veces a la semana.

Estas molestias pueden aparecer tras la primera semana del postoperatorio, aunque hay estudios que reportan que puede iniciarse incluso tras varios años de la amputación.

Tratamiento del dolor fantasma

Esta condición es un problema médico complejo, ya que las medicaciones habituales para tratar el dolor no producen alivio.

Estos pacientes se benefician de procedimientos que se enfocan en activar los procesos de plasticidad neural. Estos consisten en activar la capacidad del cerebro de cambiar sus conexiones. Para comprende mejor la idea, se busca que el cerebro “se desconecte” de la zona amputada y se enfoque en el miembro que aún se encuentra presente.

La mejor intervención que se puede realizar es la preparación previa a la amputación. Varias investigaciones han demostrado que cuando se trata adecuadamente el dolor antes, durante y después de la cirugía se evita el desarrollo de este tipo de dolor.

Incluso en personas amputadas con dolor fantasma que ameritan una segunda amputación a un nivel superior (esto suele ser común en personas diabéticas) y que tenían dolor fantasma, tratar el dolor con bloqueos nerviosos antes, durante y después de la cirugía permitió que tras la segunda amputación el paciente no volviera a experimentar este molesto síntoma.