Significado de Conductismo

¿Qué es el conductismo?

Es un modelo que se centra en la conducta explícita del individuo, cuyo estudio investigativo se emprende por medio de comprobaciones empíricas, con el fin de evidenciar el valor científico de sus teorizaciones, entendidas como un reflejo de la realidad objetiva. En el marco de la psicología, la autoría le corresponde al estadounidense John Broadus Watson, a partir de su trabajo «Psychology as the Behaviorist Views It«, que fuera publicado en 1913, siendo una palabra que está formada por las palabras conducta, observado en el latín conducta, y el sufijo -ismo, con referencia en el latín -ismus, sobre el griego -ismós, para postular una corriente. Remarcar que en el inglés, la propuesta se denomina behaviorism.

Autores de referencia

En esta área resuenan los nombres de Iván Pávlov (con su experimento del perro), John Broadus Watson (y sus investigaciones con «el pequeño Albert») y Burrhus Frederic Skinner (ejemplo de la rata).

La conducta, como las manifestaciones observables de un individuo, independientemente de su significado, es siempre producto de un aprendizaje, entendido como estímulos y respuestas. Puede ser adaptada o inadaptada, normal o anormal, debiendo modificarse en el último caso, para estar acorde a los requerimientos socio-culturales.

Valores del conductismo

Esta orientación de la psicología tiene como uno de sus principios la objetividad. Se deja de lado la introspección por parte del sujeto y todo lo que no pueda medirse, controlarse, experimentarse, en un laboratorio.

Otro punto importante es que el conductismo dio un lugar al medio como modelador de la personalidad y a la adquisición, en contraste con lo innato, sin negarlo, pero reservándole un pequeño lugar.

Para esta corriente, todos seríamos como «tablas en blanco», colmadas a medida que crecemos, por el mundo exterior. Toda nuestra conducta la aprendemos, por refuerzos positivos, negativos o ausencia de estos, con su consecuente extinción.

Los estudios del conductismo son de tipo cuantitativo, experimentales, empíricos, rigurosos. Todo esto se debe a que buscan objetividad y la eliminación de cualquier componente subjetivo.

Experiencias del conductismo en la educación tradicional

En la educación tradicional tuvo un fuerte impacto, dando como resultado alumnos obedientes, sumisos, temerosos del docente, quien en muchos casos estaba autorizado a ejercer castigos físicos.

Un buen alumno en estos términos era aquel que se destacaba por su docilidad, respeto a la autoridad y buenas calificaciones en los exámenes, en los cuales debía demostrar su conocimiento por la repetición memorística, sin importar su interpretación de lo estudiado.

El modo de enseñar era por medio de refuerzos positivos o negativos. Si el alumno hacía lo que «debía» obtenía premios, sino era castigado. El maestro tenía un lugar de poder de tipo autoritario, sin posibilidad de cuestionamiento.

La reflexión no tenía lugar en esta enseñanza, tampoco la creatividad, los intereses, emociones y motivaciones personales. Se formaban sujetos pasivos, fáciles de controlar.

Más tarde han aparecido nuevos modelos acerca del proceso de enseñanza-aprendizaje, más respetuosos de la singularidad de los estudiantes. Las nuevas tendencias propician una educación que forme ciudadanos activos y comprometidos, capaces de cuestionar lo que le dicen sus gobernantes.

Sin perder de vista el respeto y la asimetría entre docentes y alumnos, se trata de enseñar a pensar, a preguntar para comprender, formular juicios bien argumentados, tomas de posición, etcétera. El alumno también tiene conocimientos que puede poner en juego en su educación, no es una «tabla en blanco».

Técnicas del conductismo en el adiestramiento canino

Para lograr que los animales tengan ciertas conductas deseadas o eliminar otras que no nos gustan, el conductismo puede darnos herramientas útiles. Como es imposible hacer reflexionar a nuestros perros, podemos darles un pequeño premio (generalmente lo más efectivo es comida y unas caricias) cuando, por ejemplo, se sientan o dan la pata si les pedimos, esperan para cruzar la calle, acuden a nuestro llamado o hacen algún truco.

El refuerzo negativo consiste simplemente en decir firmemente que no, tanto con la palabra como con el tono de voz, el cuerpo y los gestos, cuando hacen algo que para nosotros es malo y no dar ningún premio e ignorar por un rato al perro, para que esa conducta vaya desapareciendo.

El castigo corporal no es una herramienta válida, puesto que además de ser cruel, hace que nuestro amigo canino pase a ser un pobre temeroso de nosotros y un perro que tiene miedo es peligroso, inseguro y puede reaccionar mal.

En el adiestramiento canino es importante la paciencia, el amor y la constancia. Debemos tener en cuenta que nuestro perro quiere complacernos por naturaleza, así que no es tan complejo que aprenda conductas simples, pero requiere de mucha repetición.

En casos de conductas graves, como agresividad, impulsividad, nerviosismo, conviene consultar a un profesional de la etología canina, instruido en el comportamiento de estos animales. A veces perros que han pasado por una historia de maltrato también requieren de este tipo de asesoramiento, para recuperar su confianza.