Significado de Contaminación Auditiva

  • Por Angela Estevez (Licenciada en Psicología)
  • Feb, 2020
  • ¿A qué responde la contaminación auditiva?

    Es la exposición a ruidos muy altos, entendiéndose en volúmenes mayores a 60 decibeles, que invaden el sentido del oído, para constituir una molestia y generar rechazo, capaz de producir consecuencias en la salud, a veces de modo transitorio y otras, permanente reflejándose en el momento o en el transcurso de los años. Es una problemática que se observa fácilmente en las grandes urbes, dado el movimiento de personas y por ende se distinguen áreas públicas en reforma, caos en el tránsito de vehículos, así como eventos de diversa índole, no obstante también puede ocurrir que un vecino sea responsable de atormentar el ambiente.

    Si bien suelen existir normas en distintos escalones públicos (a nivel estadual, municipal e incluso en los estatus de convivencia de los edificios) para intentar controlar los abusos en las actividades, éstas suelen limitarse al horario nocturno o brindan soluciones temporales dependiendo de las circunstancias y de la severidad en la aplicación de la ley. La realidad es que lamentablemente en los casos donde existe un único denunciante, este suele ser ignorado o incluso tratado de exagerado, en lugar de que sea enfrentada la causa, de este modo resulta valioso reunir firmas para aunar fuerzas y obligar a que sean tomadas medidas concretas.

    Factores que inciden al caos

    Las ciudades son focos privilegiados de contaminación de este tipo, especialmente las que tienen una mayor cantidad y concentración de habitantes, cuyas vidas se desenvuelven a un ritmo acelerado. Entre las más ruidosas se encuentran Bombay, Nueva York, Tokio, Nueva Delhi y Buenos Aires.

    Debido al acostumbramiento y la naturalización, es común que la mayoría de los ciudadanos no perciban este problema, a pesar de padecer sus consecuencias.

    Es por ello que los lugares destinados al descanso, escapadas y vacaciones, suelen ser rurales y relajantes, en oposición al ajetreo urbano. Por ejemplo, cabañas en el bosque, playas alejadas, hoteles con spa. La meditación en silencio, el sonido de las aves, del mar, de toda la naturaleza, son fuente de bienestar para el cuerpo y la mente.

    También en las urbes hay mayor contaminación visual, por el exceso de luces, carteles, imágenes, edificios y propagandas, entre otros estímulos, que atentan contra la tranquilidad.

    Las causas de la contaminación auditiva, también conocida como sonora o acústica, son los sonidos fuertes de vehículos (motocicletas, autos, camiones, aviones, barcos), construcciones (donde se utilizan, por ejemplo, taladros), maquinarias eléctricas, procesos realizados en las industrias, pirotecnia, fiestas descontroladas, conciertos, etcétera.

    Un claro ejemplo son los motores y bocinazos de los autos en la vía pública, que en algunos sitios forman parte de las características culturales que definen a una ciudad.

    Efectos y medidas ante la contaminación auditiva

    El perjuicio consecuente puede ser de dos clases: psíquico (estrés, dificultades para dormir, fatiga, irritabilidad, taquicardia, hipertensión) o corporal (lesiones en el oído leves o graves, que pueden llevar a la pérdida de audición). Por las razones expuestas, no es un tema menor, ni muchos menos desestimable.

    Ventanas anti-ruidos y tapones o auriculares, son algunas de las medidas que adoptan los individuos en su búsqueda por disminuir su percepción del ruido. Otros, más aquejados por esta dificultad, eligen mudarse a lugares más serenos.

    Por lo tanto, la salud y la calidad de vida se ven deterioradas en estas condiciones caóticas, para todas las personas, pero especialmente para aquellas que son más vulnerables, por ejemplo, por estar hospitalizadas, siendo el descanso parte imprescindible de una buena recuperación.

    Contaminación auditiva y autismo

    Para las personas diagnosticadas con autismo, ya sean niños o adultos, la situación se agrava, puesto que tienen una mayor sensibilidad frente a los estímulos, internos y externos, especialmente los ruidos elevados y/o continuos, pudiendo desestabilizarlos emocional o psicológicamente.

    Ante ello, lo más recomendable es generar un ambiente más calmo, que sea más fácil de asimilar, según las necesidades, cualidades y gustos particulares y acompañar respetuosamente a la persona, sin alterarla aún más.

    Las técnicas o procedimientos empleados en el manejo de situaciones factibles de generar tensión, en la persona con autismo, pueden estar convenientemente asesorados por un profesional psicólogo.