Significado de Decisión

¿Qué es una decisión?

Es estudiar la elección entre dos o más opciones al respecto de un tema puntual, con la percepción de un nivel de dificultad e impacto que pueden cambiar según la dinámica de las circunstancias. En este marco, uno tiene que dedicar el tiempo que sea necesario para tratar de tomar la mejor decisión posible, y reconocer cuando se equivoca para, en lo posible, corregirlo, igualmente en la mayoría de los casos se enfrentan opciones que no generan pasos erróneos, sino apenas diferentes.

Etimológicamente, se lo observa en el latín decisio, asociado al verbo decidir, el cual aparece en el latín decidĕre, determinado por el prefijo de-, que remite a sacar o separar, y el verbo caedere, interpretado como cortar, con referencia en el indoeuropeo *kae-id-, para entenderse como liquidar o cortar.

Importancia e implicancias de nuestras decisiones

Siempre una decisión implica una elección entre dos o más opciones, por ejemplo, separarse o continuar en pareja. Quedarse en donde uno está, en la zona de confort, también compone una resolución, de elegir lo mismo. En esta línea, siempre estamos decidiendo, aunque sea permanecer estáticos en nuestras condiciones actuales de vida.

El otro punto importante es que en toda decisión se pierde y se gana algo, además de tener efectos en nosotros y en nuestro entorno, más o menos profundos dependiendo de la decisión concreta, por ejemplo, decidir un cambio de trabajo tiene consecuencias en totalidad de la economía familiar.

Finalmente, debemos hacernos responsables por el producto de nuestras decisiones, los posibles favores o perjuicios ocasionados sobre nosotros mismos y los otros, por ejemplo, si se miente a alguien amado, luego habrá que hacerse cargo del dolor ocasionado.

Dificultad en la toma de decisiones

Hay personas a las que les cuesta muchísimo tiempo o esfuerzo psíquico hacer una elección. Son seres indecisos que analizan pros y contras de modo circular, sin arribar a conclusiones. Así, la duda los gobierna y puede que, por tardar tanto en optar, pierdan oportunidades.

En este caso hay que tener en cuanta que decidir conlleva siempre una cuota de incertidumbre y riesgo, podemos prever sólo en parte los efectos que tendrán nuestras acciones, pero luego es cuestión de atreverse, porque no existen elecciones que lleven de modo seguro a ciertos resultados.

Decisiones en el marco familiar

Son unas de las más difíciles, debido a que se decide sobre la existencia de otros, independientemente de su voluntad, en muchos casos. En este sentido debe pensarse en el bien de los hijos y no solamente en sus deseos, aunque es entendible que equivocarse pueda generar miedo.

Si se trata de decisiones complejas respecto del niño o adolescente es más que importante tener la apertura para dialogarlo en pareja, sin querer imponer las propias ideas, así como escuchar lo que el hijo tiene para decir y una vez tomada la determinación comunicarla juntos, de forma clara, firme, pero con los argumentos necesarios.

La autocrítica es fundamental para no cerrarse en los propios pensamientos, como si fuesen verdades absolutas que el hijo debe acatar. Las decisiones pueden cuestionarse siempre que haya fundamentos coherentes. Y en caso de equivocarse, es cuestión de pedir disculpas y tomarlo como un aprendizaje para futuras determinaciones. Mostrar las falencias paternas hace que los hijos puedan aceptar sus propios errores, como algo natural de cualquier ser humano.

Decidir entre dos carreras

Luego de finalizar los estudios secundarios, el joven adulto por fin puede escoger cómo continuar, lo cual supone que tenga muchas preguntas y tal vez no muy claro si quiere trabajar o estudiar y, en este último caso, si prefiere formarse de modo autodidacta, en un oficio o hacer una carrera a nivel terciario o universitario.

Cuestiones que pueden ayudar al joven a elegir son pensarse a futuro, imaginarse qué le gustaría hacer (un trabajo administrativo, educativo, con animales, curando personas, arreglando artefactos), dónde (en una oficina, escuela, imprenta, yendo a casas particulares) y con quién (en soledad o rodeado de otras personas, trabajando en equipo, sólo compartiendo el espacio laboral).

Otro tema es si se dispone de tiempo para estudiar o se requiere de un sustento económico inmediato, si se puede estudiar sin trabajar o acomodarse para hacer ambas cosas en paralelo. También, si se puede y quiere emprender una carrera larga o no.

Si bien es importante el sueldo obtenido, por nuestra salud psíquica lo mejor es hacerle caso a nuestro deseo, que nuestra vida se oriente en el rumbo que nos hará más felices (según nuestras creencias). En esto, deben hacerse oídos sordos de las opiniones ajenas, incluso de los padres, pues sólo la propia persona tiene el derecho de decidir sobre su destino y a cada quien le cabe mejor un trabajo diferente, acorde a sus propias aptitudes, posibilidades y gustos.

Aunque puede decidirse en soledad, los procesos de orientación vocacional, pueden ser de gran ayuda y son una herramienta interesante a tener en cuenta.

En la práctica docente

Los educadores, ya sean maestros o profesores, trabajen en escuelas públicas o privadas, también en contextos de encierro o por fuera de los formales, siempre están decidiendo, más allá de los alineamientos generales.

Estas decisiones conciernen a los contenidos, objetivos, fundamentación, modos de enseñanza, evaluaciones, tiempos destinados a cada actividad, tipo de material empleado en las clases, tareas, calificaciones, estrategias para promover el interés de los estudiantes.

Esto sucede en tres tiempos, en la planificación, previo al contacto con los alumnos, en el momento mismo en que se despliega la clase y posteriormente, como reflexión sobre los resultados, para pensar de qué manera continuar, lo que fue útil, lo que generó confusión, etcétera.

Dinámica en las decisiones estratégicas a nivel empresarial

Cada aspecto observado hasta aquí se aplica perfectamente al campo administrativo, en mayor o menor medida, en cada una de sus instancias. Optar entre un camino y otro puede tener impacto profundo dependiendo de las circunstancias, pero también resulta fundamental acompañar el desempeño de las decisiones, y analizar, caso sea necesario, revertir o adaptar el eje definido.

Los factores externos son una incertidumbre constante con los cuales hay que lidiar. Políticas de estado, altas y bajas en los mercados y en los tipos de cambio pueden implicar problemas u oportunidades.

Los socios estratégicos que influyen en la producción o logística tienen que permitir un diálogo abierto. Tienen que ser seleccionados cuidadosamente según el papel que juegan, y hay que saber valorizar su trabajo. Por su parte, es posible recurrir a una consultoría externa que se especialice en un tema específico para ayudar a orientar las opciones existentes y las variables, suponiendo una inversión.