Significado de Deseo

¿Qué es el deseo?

Es el motor que moviliza a uno desde la esfera del inconsciente al respecto de lo que uno quiere, aún cuando no se percibe qué es lo que se quiere. Es posible que uno quiera algo sin saberlo, de modo que el deseo actúa a partir de percepciones concretas, e incide directamente en el comportamiento y las desiciones que se toman. Etimológicamente se advierte en el latín desidium.

Diferencia entre deseo y anhelo ejemplificada

Es fundamental diferenciar ambas significaciones, que a veces suelen confundirse o tratarse como sinónimos. En el terreno de la psicología son elementos diversos.

Los anhelos refieren a lo que queremos de modo consciente, aquello que podemos expresar. Por ejemplo: tener el anhelo de ser un jugador profesional de fútbol, tener el anhelo de tener un hijo, tener el anhelo de tener un título universitario, etcétera. Es todo lo que aspiro y sé que aspiro. Los anhelos son formulados por el Yo, en términos freudianos; se ubican en el registro de lo imaginario, en palabras lacanianas.

Es un fenómeno psíquico que tiene lugar en el inconsciente, es decir, que yo no sé del deseo, pero éste está allí y tiene efectos también sobre la vida consciente, sin que estemos al corriente.

El deseo como motor de la mente

Moviliza, pone en marcha, es el motor del psiquismo. Deseamos lo que no tenemos y ello nos saca del lugar estático e inerte, ligado a la relación con la pulsión de muerte.

Constituye un conflicto para todos los neuróticos, por eso se emprenden estrategias para lidiar con el mismo. En la histeria se habla del deseo insatisfecho, el sujeto histérico, hombre o mujer, busca (inconscientemente) denegarse ciertos deseos, para mantenerlos a distancia, como motor, siempre un poco más lejos.

El sujeto neurótico obsesivo se vale de otra estrategia, la del deseo completo o colmado, busca no desear, porque al desear se enfrenta con su propia castración, es decir, con lo que no tiene, le falta, con la condición humana de que no todo se puede. El obsesivo posterga el deseo.

Importancia de la triada: necesidad, demanda y deseo

El psicoanálisis expone que los términos de necesidad, demanda y deseo están íntimamente vinculados, formando una tríada, cuyas interacciones se darán de modo diferente según la estructura del sujeto.

En el caso de la neurosis obsesiva, se intenta reducir el deseo a la demanda, es decir, que al sujeto los deseos se le presentan bajo la forma de demandas, porque le es dificultoso encontrarse con el deseo en sí mismo. Por ejemplo, un neurótico obsesivo tal vez vivencie como una demanda si le proponemos ir por un café a charlar de la vida, en lugar de experimentarlo como un deseo que se le dirige. Encontrarse con el deseo del otro implica encontrarse con el de uno mismo.

Ejemplos del deseo -consciente- aplicado en el terreno del marketing

El mercado y las publicidades crean deliberadamente necesidades, por ejemplo, en relación a la belleza o a la tecnología, para así luego colmarlas con los productos o servicios que están ofreciendo.

Por ejemplo: las publicidades, especialmente dedicadas a las mujeres, buscan hacerlas percibirse “feas” (en relación al ideal estético predominante en la cultura), para luego venderles artículos de belleza, maquillajes, cremas. Históricamente se ha apelado a la necesidad de hermosura y juventud en cuanto al género femenino, debido a la fuerza de los estereotipos presentes en las sociedades patriarcales.

Entonces se crea la necesidad, lo que promueve el deseo e instala la demanda. Por ello exigimos tener aquello que nos han transmitido que nos falta. Cabe destacar que en la sociedad capitalista el tener ha reemplazado al ser, nuestra valencia pareciera depender de las posesiones materiales que atesoramos.

La idea es que la demanda crezca y la oferta se mantenga un tanto menor, pero disponible, posicionándola en un lugar de difícil acceso, de privilegio. Si hay mucha demanda y poca oferta, los precios suben. Podríamos decir que todos quieren tener, lo que pocos pueden tener.