Significado de Disciplina

Los padres tienen un papel determinante en construir una disciplina basada en la confianza y el respeto

¿Qué es la disciplina?

Refleja o da cuenta de una serie de normas, reglas o indicaciones que hacen a un orden, acorde al requerimiento social y también a los valores morales, propuestos por una determinada cultura y momento socio-histórico. Se la vincula íntimamente a los valores morales de la sociedad en la que se enmarca, que comprehende ciertas ideas, actitudes y acciones como moralmente apropiadas o no, buenas o malas.

Se manifiesta, por ejemplo, desde el respeto, la obediencia y la formación practicados desde lo moral y de acuerdo al orden jerárquico en la postura de un padre o una madre, un profesor, un mando militar de mayor escala, o una figura religiosa entre otros lugares de autoridad. La etimología remite al latín como disciplina, distinguiéndolo en asociación al término discipulus, que justamente refiere al alumno que aprende del maestro.

Por otra parte, la palabra disciplina se usa en alusión a diferentes áreas de conocimiento, como por ejemplo las disciplinas científicas, como pueden serlo la Antropología o la Filosofía, cada una con sus métodos y objetos de estudio, sus códigos lingüísticos e historia disciplinar.

Valor de la disciplina en el ámbito educativo y en el deporte

En cualquier espacio de educación los maestros enseñan distintos contenidos académicos e inculcan valores con el propósito de formar a sus alumnos. Uno de los valores implícitos en cualquier proceso educativo es la disciplina.

El alumno poco a poco va descubriendo que ciertos hábitos y sacrificios son necesarios para obtener buenos resultados académicos y para formarse como individuo. Por otra parte, en un aula sin un mínimo de disciplina resulta inviable cualquier aprendizaje efectivo.

Independientemente del modelo de aprendizaje, los roles de maestro y alumno están siempre definidos

Hay que considerar que la impulsividad natural de los más pequeños debe corregirse con normas y pautas que eviten las faltas de respeto y el desorden.

Todos los deportistas tienen unos objetivos muy similares: mejorar su condición física y su habilidad técnica y vencer al contrincante. Esta aspiración se consigue cuando el deportista acepta voluntariamente las indicaciones de un entrenador y cuando asume que la disciplina en el entrenamiento es el único camino para alcanzar unos objetivos.

Diferencia entre lo instituido y lo instituyente

La disciplina se corresponde con lo instituido, como aquello más estático de las instituciones, a diferencia de lo instituyente, que es el proceso por el cual tienen lugar las transformaciones de los actores hacia y desde la institución misma.

Especialmente en la educación formal, la disciplina es un valor muy apreciado, entendido como la aceptación y asunción de las normas propias de esta institución, como el compromiso, la puntualidad en los horarios y el respeto por docentes y pares.

A su vez, la disciplina tiene que ver con el entendimiento y aceptación de la existencia de roles jerárquicos en la escuela, de la relación asimétrica entre docentes y estudiantes principalmente, pero también de la relación entre los diferentes actores de la institución escolar, vinculados todos en una trama compleja de poder.

Principios de Foucault: Cuerpos Dóciles y el control social

Disciplinar una sociedad o grupo social es un fenómeno latente visible en la historia

Las sociedades están compuestas por dinámicas complejas de poder. Las relaciones de poder son desarrolladas por el filósofo Michel Foucault, al relatar sobre el disciplinamiento de los cuerpos, dando lugar a los llamados cuerpos dóciles.

Desde la perspectiva de Foucault, sobre los parámetros tradicionales del aula, se observa: bancos alineados y posicionados hacia el profesor, que se encuentra de pie y al frente de un conjunto de alumnos sentados, que deben permanecer así durante cierto tiempo, ante la vigilancia del docente. Esto constituye la denominada arquitectura escolar, que propicia el cumplimiento de la disciplina.

En líneas generales, la disciplina es una herramienta que puede ejercerse como dominación, como elemento de control social, de unos sobre otros, ejerciendo poder y logrando así determinados objetivos. Esto implicaría una reducción de las libertades individuales, para su control, siendo la disciplina especialmente ejercida a través de la historia sobre la infancia, para la promoción de sujetos adultos con determinadas cualidades y especialmente, dóciles para su manipulación por el sistema social vigente y para el mantenimiento del orden social hegemónico.

Reflexiones sobre la autodisciplina

Así como la disciplina puede ejercerse sobre los otros, dando lugar a cierta regulación, del mismo modo puede implementarse hacia uno mismo, constituyendo una capacidad que puede incluso trabajarse para su mejoramiento. La autodisciplina correspondería así a la habilidad para tener gobierno sobre uno mismo, para darse normas y efectivizar su cumplimiento, logrando así objetivos propuestos.

– Antes de imponernos cualquier tarea es conveniente tener muy claro cuál es nuestro objetivo. En este sentido, las pautas disciplinarias autoimpuestas son un medio para alcanzar un fin.

– Los horarios establecidos deben cumplirse y hay que evitar las estrategias de autoengaño y las excusas.

– Si hablamos de autodisciplina no debemos olvidar que somos nosotros mismos quienes decidimos qué normas hay que cumplir, cuándo y de qué manera. En este contexto no hay jefes ni mandos intermedios que vigilen nuestras acciones o que vayan a castigar nuestra falta de compromiso.

– La auto-imposición de unas normas no debe plantearse como un castigo, sino como un medio eficaz para obtener una satisfacción final.

– La pereza, la tentación de saltarse la norma y las excusas son elementos que van a presentarse en cualquier proyecto. Con nuestra voluntad y firmeza es posible vencer a estos enemigos.

Autodisciplina: Principio de Placer y Principio de Realidad

De lo anterior se infiere que para lograr un cierto grado de autodisciplina uno debiese resignar parte del Principio de Placer, en pos del Principio de Realidad, es decir, postergar los impulsos, la ganancia de placer inmediata, para arribar una felicidad más lejana, tardía, pero a mayoría de las veces más compleja y apreciada socialmente.

El proceso de auto control es llevado a cabo por la instancia psíquica conocida como Yo, en relación al Superyó, que es sede de las exigencias culturales y en detrimento de los intereses del Ello. Por lo tanto, la autodisciplina es una capacidad propia del ser humano, pues implica su auto gobierno, cuestión que quedaría excluida del resto del reino animal, gobernado por los instintos y la ganancia de placer inmediato.

La autodisciplina puede concebirse como una adquisición favorable cuando pensamos en metas de gran esfuerzo, como pueden ser los requerimientos que necesita cumplir, a lo largo de cierto tiempo, un deportista de alto rendimiento, o los esfuerzos académicos de grandes intelectuales.

Sin embargo, un exceso de autodisciplina puede generar gran presión psicológica y rigidez, obstaculizando las metas que se intentaba lograr por medio de esta modalidad. En casos en que la autodisciplina es muy fuerte, genera malestar e incluso anulación de las potencialidades de la persona.

Entendido como disciplina científica e interisciplina

Las disciplinas pertenecientes al campo de la ciencia son aquellas que, dentro del nivel de educación superior, cumplen con ciertas normas, poseen un marco teórico propio, una historia que las constituye, un objeto de estudio y un objetivo, e investigaciones que las avalan, que pueden ser de tipo cualitativas o cuantitativas.

Si vamos más allá de los límites de la propia disciplina, lo que nos encontramos es con la construcción de saberes conjuntos, que dan cuenta de la complejidad propia de los problemas, especialmente en el campo de la Psicología y otras ciencias humanas. Así, más allá de la disciplina, que es una parcela limitada de saber, se halla la interdisciplina, como un trabajo que se hace de modo sostenido a través del tiempo, a partir de la inclusión de diversas miradas profesionales sobre una misma situación. Este concepto es trabajado especialmente por las autoras Alicia Stolkiner y Gabriela Bru y es muy importante en los lineamientos de abordajes en Salud Mental.