Estereotipo Significado, Universalidad, de Belleza y Género

  • Por Angela Estevez (Licenciada en Psicología)
  • May, 2019
  • ¿Qué implica el estereotipo?

    Es una construcción sociocultural que actúa como una generalización representativa, limitadora o inalcanzable basada en determinados parámetros que no necesariamente son verdaderos o vigentes, es decir, los elementos argumentativos muchas veces no se condicen con la realidad del momento, tornándose una herramienta para prejuzgar, atacar y distorsionar, comprendiéndose como el resultado de una manipulación informativa o como negación al cambio evidenciado sobre las particularidades sobre las que se esgrimen.

    Al respecto de su etimología, se ubica en los vocablos griegos stereós, que indica solidez, y typos, que remite a la idea de un molde. Originalmente, se empleaba para indicar la mecánica estereotipia, comprendida como una técnica de impresión.

    La universalidad en los estereotipos

    Este tipo de pensamiento refleja la idea de “todos iguales”, por ejemplo, todas las mujeres son de tal forma, todos los norteamericanos, todos los deportistas, todas las actrices, todos los niños, todos los informáticos, etcétera. Lo esencial de esta noción radica, entonces, en que los estereotipos hacen una generalización, que va contra la complejidad del carácter y la singularidad propia de cada ser humano.

    Para la Psicología el único “todos” que tiene validez es que todos somos distintos y no debe prejuzgarse acerca del ser de un sujeto por una única condición, como ser hombre o mujer, sino preguntar, escuchar y conocer a cada quien. Por ejemplo: “Matilda ama las polleras floreadas, teñirse el cabello y pintarse las uñas, así como jugar al fútbol y mirar canales deportivos”.

    Estereotipos versus diversidad

    Los estereotipos son como casillas donde se pretende apretarnos, recortarnos, adaptarnos, para ser aceptados por nuestros pares. Es decir, el mundo donde vivimos nos exige ser y actuar de cierta manera para “encajar”, marginando, a su vez, ciertas actitudes, comportamientos, modos de ser, de vestir y de verse.

    La diversidad, en cambio, permite tener una concepción más amplia sobre las personas, entendiendo las diferencias como fuente de enriquecimiento. Desde esta perspectiva, la belleza es plural, tiene que ver con una autoestima fuerte y con aceptarse como uno es; los modos de vivir el género son múltiples; los individuos no son mejores ni peores, sino diversos.

    Estereotipos de belleza y la funcionalidad capitalista

    Cada época ha construido su propio modelo o molde, con su correspondiente valoración social, sobre lo que implica ser agradable estéticamente. Estas cualidades son convencionales, es decir, responden a un acuerdo cultural, por ejemplo, en las mujeres muchas culturas privilegian la cintura pequeña, los ojos azules, cabellos rubios y en los hombres se encuentran atractivos los rasgos en relación a la fuerza física.

    Los estereotipos dan lugar, muchas veces, a la discriminación, intolerancia, desprecio, exclusión, hacia las personas que no se asemejan a ellos, lastimando su autoestima y amor propio significativamente.

    Por ejemplo, el concepto de “gordofobia”, de creación muy reciente, sirve para visibilizar el odio hacia los cuerpos culturalmente nombrados como “gordos” y, con ello, marginados, ocultados, dotados de vergüenza, debido a su distancia con los cuerpos delgados que la sociedad promueve y celebra. Como si no existiesen los cuerpos gordos -o como si no debiesen existir-, no aparecen en la industria de la moda o en la televisión, excepto para ser calificados de manera negativa.

    Los estereotipos proveen, especialmente a las mujeres, del sentimiento de inconformidad con ellas mismas y esto es sumamente funcional al sistema capitalista. Las personas que no se gustan generan más ganancias al mercado, siendo esta una de las razones por las cuales las propagandas, por ejemplo, asocian las arrugas a la tristeza, cuando son propias del paso del tiempo, de la experiencia, normales y sanas en todo ser humano.

    En función de la perspectiva capitalista se evidencia un foco estético sobre las mujeres para que se sientas falladas, poco atractivas, con mucho peso, poco tonificadas, etcétera, y de este modo ofrecer supuestas soluciones, costosas e innecesarias, en forma de cremas, maquillaje, bebidas milagrosas o cirugías.

    Estereotipos de género

    Que a las mujeres les gusten los vestidos y el color rosa, tengan predilección por las tareas del hogar y mayor destreza en las relaciones interpersonales no es más que un estereotipo, por el cual se le atribuye al género femenino ciertos rasgos universales y estáticos, encasillando la singularidad con la cual cada mujer elige identificarse como tal.

    Otras características con las que la cultura las ha vinculado son el cabello largo, gestos delicados, buenos modales, debilidad física, sensibilidad emocional, fragilidad en todas sus aristas, dificultad para los negocios y habilidades matemáticas, instinto natural de ser madres, entre otras.

    De la misma forma, el orden patriarcal, ha definido al común de los hombres por la inteligencia, frialdad y fuerza. Para este estereotipo de género están reservadas las tareas fuera del hogar, con remuneración económica.

    De estas ideas instaladas se han desprendido frases como que los hombres no lloran o las mujeres no dicen malas palabras e incluso acciones como cederles el asiento en el colectivo, con la excusa de que son buenos modales masculinos.

    Sin embargo, los géneros femenino y masculino contienen en su interior a miles de personas diversas, cuya personalidad muchas veces se diferencia de lo esperado socialmente, exigencia que puede traducirse en exclusión o rechazo.

    Actualmente, las mujeres se están revelando contra estos estereotipos ocupando cargos de valor político, no teniendo hijos, cortándose el pelo corto; los hombres, a su vez, comienzan a ganar terreno en el cuidado de la casa y en el ejercicio de la paternidad. Salirse de los estereotipos permite una mayor libertad en cuanto a las formas de ser y de expresarse.