Fotosíntesis Significado, Etapas del Proceso (Luminosa y Oscura) e Importancia

  • Por Madelaine de la Rosa (Bióloga)
  • Sep, 2020
  • ¿A qué responde la fotosíntesis?

    Es un trabajo protagonizado por las plantas que permite la propia supervivencia como la de los otros seres vivos, configurándose partir de la absorción del agua y las sales identificados en los suelos del entorno, desde las raíces, actuando como fuente de electrones, y la capacidad de capturar la fuente solar para procesar moléculas simples en azúcares, desempeñado por una estructura constituida por clorofila, reconocida en el denominado cloroplasto. Se responsabiliza por la purificación del aire alterando las propiedades del dióxido de carbono para obtener elementos esenciales como oxígeno.

    En dirección inversa, se desarrolla el mecanismo de respiración celular, desconstruyendo los azúcares creados por la fotosíntesis. Son dos temas (fotosíntesis y respiración celular) hay que saber diferenciar y reconocer como tales, porque normalmente se presentan como una única cosa. Durante miles de años, la mayor industria química de la biósfera, depende de la energía solar. Las plantas, las algas verde-azules y algunas bacterias son productores únicos, por cuanto generan más de doscientos mil millones de toneladas de nutrientes cada año.

    Etapas luminosa y oscura del proceso fotosintético

    La clorofila es un pigmento que le da el color verde a las plantas y tiene la función básica de captar la luz del sol y descomponer la molécula de agua H2O, liberando oxígeno al ambiente, necesario para nuestra respiración. Existen varias clases de clorofila, dos de ellas, la A y la B, están presentes en la mayoría de las plantas verdes.

    En una primera etapa (luminosa) se da inicio a la llamada fotosíntesis, que continúa en una siguiente etapa (oscura) con la construcción de la molécula de glucosa (azúcar de 6 carbonos), que también será utilizada en la respiración de la mayoría de los seres vivos, con el único fin de producir energía necesaria para todas las funciones vitales que realizan a diario, por ejemplo: moverse, y en el caso particular del hombre, pensar; así como funciones internas como digestión, respiración, fermentación, síntesis de proteínas, entre otros.

    Las plantas, durante el proceso de fotosíntesis almacenan azúcares complejos en forma de moléculas de glucosa, almidón y celulosa en sus tejidos (extendiéndose sobre sus componentes, tales como el tallo o las hojas), en cereales como maíz, trigo y arroz; los cuales son consumidos por los animales, incluyendo a los humanos, que se alimentan de ellos. Una vez consumidos estos azúcares, y mediante procesos metabólicos de respiración celular, son degradados a moléculas más simples, con la producción de energía en forma de ATP (adenosín trifosfato).

    El ATP, es conocido también, en el mundo de la bioquímica como la moneda energética de los seres vivos, por cuanto, es la forma como el organismo almacena la energía. Esta molécula macroenergética está formada por una base nitrogenada: adenina, unida a tres grupos fosfatos, lo que le confiere el poder energético.

    Organismos autótrofos, heterótrofos y descomponedores

    Para su estudio, los científicos han clasificado a los organismos en Autótrofos o Productores, que se nutren a sí mismos, (del griego auto-, que remite a “uno mismo” y ‒́trophos, entendido por alimento). Dichos organismos (las plantas) producen alimentos (azúcares) para sí mismos y también para otros organismos, llamados Heterótrofos o Consumidores, (marcado por el prefijo griego hetero-, que indica “otro”). Estos consumidores, como el hombre y el resto de los animales, los hongos y las bacterias son incapaces de fotosintetizar, es decir, de producir sus alimentos, y por tanto se alimentan de otros.

    Los hongos y las bacterias también se conocen como descomponedores, pues degradan materia orgánica (cadáveres), limpiando así el ambiente y devolviendo los nutrientes al suelo para que puedan ser reutilizados por las plantas; participando activamente en el reciclaje de los elementos en la naturaleza.

    Importancia de la respiración celular

    Así como los animales respiran, el resto de los seres vivos, también lo hacen. Las plantas llevan a cabo la respiración celular, que es un proceso bioquímico en el cual, mediante una serie de reacciones químicas sucesivas, estas absorben oxígeno y degradan los azúcares de seis átomos de carbono C6H12O6, produciendo moléculas energéticas de ATP, dióxido de carbono CO2 y agua H2O, que serán utilizados de nuevo en el proceso fotosintético. Razón por la cual se dice que son procesos cíclicos.

    De igual manera, las plantas llevan a cabo este proceso metabólico de respiración celular para producir energía para sus procesos vitales.

    Amazonas: influencia del bosque tropical

    Comprende gran parte del noroeste de Brasil, Colombia, Perú y otros países de Sudamérica, el más grande el mundo, famoso por su biodiversidad, albergando por lo menos el 10% de la flora y fauna del planeta y 50% de especies vegetales en la tierra. Lo entrecruzan muchos ríos incluyendo el Amazonas.

    Los bosques, capturan el gas CO2 para realizar la fotosíntesis, permitiendo el crecimiento y regeneración de los árboles y manteniendo y regulando el ciclo del agua.

    Sin la ayuda del bosque, el aumento del dióxido de carbono empeoraría el calentamiento global, aumentando las temperaturas, pues el bosque actúa como un sumidero de carbono, filtrando el aire, reduciendo el gas CO2 de efecto invernadero y contribuyendo a frenar el cambio climático.

    El hombre ha comprendido la importancia del proceso de fotosíntesis, del cual no se puede hablar sin mencionar la respiración celular; por cuanto ambos son complementarios, pues uno depende de los productos del otro y viceversa. Además son de vital importancia para todos los seres vivos, tanto aeróbicos (que utilizan el oxígeno en la respiración), como anaeróbicos, que no utilizan el oxígeno en su respiración, y producen su energía con la utilización de moléculas de glucosa, un proceso llamado fermentación.

    Por tal razón en todas las ciudades existen parques, bosques, reservas forestales en las que se da especial importancia al cuidado de especies vegetales que producen oxígeno y carbohidratos necesarios para la respiración de todos los habitantes de la tierra. Sin ellos sería imposible la vida en el planeta.