Significado de Hemoterapia

¿Qué es la hemoterapia?

Es un procedimiento basado en el uso de la sangre o sus derivados con la finalidad de tratar un padecimiento de la salud.

Los procedimientos de hemoterapia son llevados a cabo por profesionales de la salud en el área de hematología, específicamente los médicos hematólogos y los hemoterapistas, quienes los llevan a cabo en centros asistenciales que constan de unidades de banco de sangre.

Importancia de la sangre para responder a sus funciones

La sangre más que un simple fluido, es un tejido en el que una fracción liquida llamada plasma permite disolver una gran cantidad de moléculas, proteínas transportadoras y células con la finalidad de facilitar su transporte a todo el cuerpo gracias a una extensa red de vasos sanguíneos.

Si bien cada componente tiene su función específica, podemos decir que la sangre tiene tres grandes funciones: permitir llevar oxígeno y nutrientes a los tejidos, extraer sustancias de desecho incluyendo el dióxido de carbono (CO2), así como servir de vía de transporte para que unos tipos especiales de células alcancen los distintos tejidos. Estas incluyen las células del sistema inmune o sistema de defensas y las plaquetas que son un tipo de célula que contribuye a la reparación de los tejidos.

Uso de la sangre y sus derivados

La sangre cuenta con distintas fracciones que pueden separarse y utilizarse bajo la forma de una transfusión con fines específicos, éstas incluyen:

Concentrado globular. Consiste en un concentrado que contiene básicamente eritrocitos o glóbulos rojos. Este derivado sanguíneo se emplea para mejorar el transporte de oxígeno en personas con anemia.

Concentrado plaquetario. Se usa para reponer plaquetas cuando estas células han disminuido su valor en sangre por debajo de 10.000 células por microlitro, lo cual aumenta el riesgo de presentar una hemorragia, el valor normal es por encima de 100.000 plaquetas/µl). Uno de sus principales usos es en la terapia de soporte de pacientes con infecciones como la forma hemorrágica de la infección por virus como el virus del dengue, así como otras fiebres hemorrágicas (virus Ebola, fiebre amarilla, virus Marbug y fiebre de Lassa, entre otros), así como en algunos trastornos autoinmunes que se acompañan por un agrandamiento del bazo conocido como esplenomegalia.

Plasma fresco congelado. Esta fracción de la sangre contiene factores de la coagulación y proteínas como la albúmina. Su principal uso se encuentra en personas con enfermedades que afectan al sistema de coagulación como las hemofilias y cuando hay deficiencia de proteínas del plasma.

Crioprecipitado. Esta fracción contiene dos factores de la coagulación como son el factor VIII y el factor de Von Willebrand. Se emplea cuando se quiere reponer estos factores de forma específica.

Albumina y gammaglobulinas. Se pueden obtener a partir del plasma de un gran número de donantes, separándose de forma específica para reponer su deficiencia.

Sangre entera. La sangre entera consta de todos sus componentes. Se usa principalmente para reponer sangre en personas que han sufrido una hemorragia.

La hemoterapia puede ocasionar diversos tipos de reacciones

La sangre contiene células, que tienen marcadores en su superficie que permiten que el sistema inmune las reconozca. Cuando una persona recibe una transfusión puede desarrollar una serie de reacciones cuando su sistema inmune se percata de que ha ingresado al organismo un grupo de células extrañas.

Las reacciones más severas ocurren cuando no hay compatibilidad de Rh y grupo sanguíneo entre el donante el receptor, lo que puede llevar a que los nuevos glóbulos rojos sean destruidos. Para evitar esto existen pautas específicas del tipo de sangre que una persona puede recibir, creándose conceptos como el de donante universal que corresponde a la sangre de tipo O Rh negativo, que puede ser recibida por cualquier persona.

Otras reacciones incluyen alergias, fiebre y la adquisición de infecciones por microorganismos como el virus de la hepatitis B y C, citomegalovirus, parvovirus y virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Autohemoterapia: Otra forma de hemoterapia menos convencional

La sangre también puede usarse para activar el sistema inmune propio y ayudar a combatir situaciones como la fatiga.

Una forma de lograr esto es mediante la aplicación de la autohemoterapia, que consiste en la extracción de sangre de una vena periférica para ser aplicada como una inyección intramuscular en la misma persona. Recientemente esta terapia está siendo empleada en combinación con ozono medicinal, lo cual ha mostrado resultados favorables en el tratamiento de afecciones alérgicas y reumáticas.