Significado de Navegador

El navegador traduce los protocolos establecidos para conectar al mundo

¿Qué es un Navegador?

Un navegador es el telescopio de Internet, es el sistema capaz de decodificar el lenguaje del contenido digital permitiendo su visualización, traduciendo los protocolos y formatos a partir de estándares globalmente establecidos, de tal manera que una imagen u audio sea exhibido como tal, así como un texto, según la tipografía y estilo que su autor le dio. Entiende el hipertexto, posibilitando que uno salte a otra página, y más recientemente advierte cuando detecta la presencia de un posible un código malicioso en relación a ataques de vitus, phishing u otra mecánica.

Navegador es el equivalente al browser en idioma inglés, no obstante, etimológicamente, en su deconstrucción encontramos la referencia en el latín navis, que significa nave y funciona como la primera parte del término, mientras que agere refiere a llevar adelante y el sufijo -dor distingue a aquél que efectúa la acción, en este contexto el usuario o mejor dicho explorador.

Historia

La World Wide Web nació a caballo entre 1990 y 1991 y, con ella, el primer browser o navegador web, WorldWideWeb, sólo un par de meses más tarde. Obviamente era muy básico, solamente un visualizador de documentos HTML, sin funcionalidades adicionales, e incluso tuvo una versión en línea de comandos para las terminales de computadora más antigua que no soportaban gráficos.

Sólo unos pocos meses más tarde, nacía el segudo navegador, MidasWWW, el cual permitía el visionado de ficheros PostScript.

No obstante, el primer browser que consiguió realmente un impacto fuerte fue el NCSA Mosaic, que se convirtió en sinónimo de navegar por la Web en los primeros años noventa. Era ya un navegador en modo gráfico, el cual tuvo ports para todas las plataformas populares en la época, incluyendo por ejemplo los Commodore Amiga.

Una de las novedades que incorporaba, y que lo hacía muy práctico, era la capacidad de mostrar imágenes embebidas en medio del texto de la página web.

En 1994, a resultas de la iniciativa de una de las personas involucradas en el desarrollo de NCSA Mosaic, nacía Netscape, que marcaría el devenir de la navegación web durante los siguientes años.

Entonces, la Web era el servicio abanderado de una Internet que empezaba a llegar a pasos agigantados, a los consumidores finales fuera de los Estados Unidos, y Netscape lideró buena parte de esta expansión.

Si bien al principio Bill Gates era escéptico con el futuro de Internet hasta el punto de que Microsoft llegó a crear su propia red paralela (MSN, Microsoft Network, que posteriormente reformuló como servicio de Internet), la compañía de Redmond se vió forzada a modificar su estrategia respecto a la red de redes e implicarse en ella.

A consecuencia de esto nació en agosto de 1995, y de forma exclusiva para la plataforma Windows, Internet Explorer (IE). De una forma constante, este navegador iría socavando el mercado de Netscape, con prácticas de mercado que años más tarde fueron consideradas por un juzgado norteamericano como contrarias al libre mercado (como incluirlo por defecto con el sistema operativo Windows), hasta conseguir acaparar prácticamente todo el mercado de los navegadores, que dominaría a placer durante varios años.

En 2002 nacía Firefox, un proyecto nacido de los rescoldos de Netscape (empresa que Microsoft había destrozado comercialmente), y que parecía destinado a desbancar al IE, aunque nunca ha acabado de arrancar, en este sentido.

Y eso que el IE recibía muchas críticas por un rendimiento no muy satisfactorio, y numerosas inseguridades que se le iban descubriendo, además de ser acusado de ser técnicamente inferior y utilizar tecnologías propietarias de Microsoft, intentando imponerlas por encima de los estándares abiertos.

En 2003, Apple lanzaba la primera versión de Safari en exclusiva para su plataforma software, aunque más adelante también lanzaría una versión para Windows. En 2008, Google lanzaba Chrome.

Fue precisamente este último navegador web el que rompió el dominio del IE de Microsoft, algo que le costó unos cuantos años, pero que logró gracias al liderazgo de Google en materia de servicios en Internet.

Google hasta ha realizado un sistema operativo completo con una interfaz de usuario web basada en Chrome (Chrome OS), el cual busca que el software no se ejecute en local, si no online (por lo menos, lo máximo posible).

Funciones

Además de la más evidente de mostrar páginas realizadas empleando el lenguaje HTML (páginas Web), los browsers ofrecen toda una serie de funcionalidades adicionales que completan su cometido original y facilitan la vida al internauta como una suite de programas dedicados a Internet.

Entre estas funcionalidades tenemos el mantenimiento de una lista de sitios “favoritos” (memoriza las páginas que queramos para volver a ellas en cualquier momento), un modo de navegación privado (que no deja rastro de todo aquello que hemos visitado en la computadora), la capacidad de ejecutar lenguajes de scripting como JavaScript, bloqueador de ventanas pop-up, la ejecución de otras tecnologías adicionales (como la visualización de vídeo, o la ejecución de otros lenguajes), el almacenamiento de nombres de usuario y contraseñas, el rellenado automático de formularios a partir de los que ya hayamos rellenado en el pasado, o lector de ficheros PDF integrado.

También en muchos casos podemos incrementar y diversificar sus funcionalidades a base de plug-ins y add-ons.

Ejemplos para probar y experimentar

Excepto herramientas muy profesionales y/o dedicadas a un aspecto o funcionalidad muy concretos, los navegadores Web para el público usuario final son gratuitos. Entre estos, los más populares son:

  • Google Chrome: nacido para centrarse en ofrecer fortaleza en los puntos flacos que acuciaban a Internet Explorer (seguridad, velocidad, multiplataforma y estabilidad), desde su primera versión tiene una interfaz que permite cargar varias páginas en diferentes pestañas (algo hoy habitual en cualquier browser), y un mecanismo de protección y aislamiento entre pestañas, que se ejecutan cada una en una sandbox. Podemos hacer un login con nuestra cuenta de Google para cargar directamente todos los servicios de la multinacional.
  • Microsoft Edge: incluído en Windows 10, es el sucesor de IE, con el cual corta radicalmente en lo que se refiere al código fuente a partir del cual está hecho. No es compatible con la tecnología ActiveX, tradicional del Internet Explorer, y a la que sustituye por las más comunes extensiones.
  • Mozilla Firefox: inicialmente derivado de Netscape, viene incluido por defecto en muchas distribuciones GNU/Linux. Presume de su cumplimiento con los estándares web, funcionando en múltiples arquitecturas gracias a la disponibilidad de su código fuente, lo que ha permitido que grupos de entusiastas lo porten, especialmente en sus primeras versiones. Interfaz bastante personalizable mediante temas, así como funcionalidades añadidas mediante una amplia variedad de extensiones.
  • Opera: presume de un gran cumplimiento de los estándares Web, así como de un alto rendimiento en todas las plataformas en las que puede operar. Tiene versiones para dispositivos móviles, y también utiliza su tecnología en el área de las smart TVs. Fue el primero en incorporar accesos rápidos a páginas visitadas (speed dial), y dispone de una serie de herramientas para incrementar el rendimiento en redes lentas. Sus versiones móviles incluyen una VPN privada.
  • Safari: la opción de Apple, inicialmente para su propia plataforma software en exclusiva, y más tarde también para Windows. Su versión más fuerte, no obstante, es en dispositivos móviles, tanto en el iPhone como en el iPad, donde no tiene competencia, mientras que en escritorio, incluso la versión para macOS es menos utilizada que Chrome.
  • Vivaldi: fundado por un ex-directivo de Opera, tiene una interfaz muy visual y busca consumir pocos recursos sin poner en entredicho la funcionalidad.