Significado de Piquete

¿Qué es un piquete?

Es un método de protesta que se impuso con mucha fuerza hacia finales del siglo XX con el objetivo de visibilizar el reclamo, comprendiendo a un grupo de manifestantes que cierra el paso de una avenida, calle o puente de alta demanda de la vía pública, como también se observa el bloqueo a la fábrica en la cual trabajan en señal de descontento laboral o en las proximidades de edificios gubernamentales para expresar preocupación ante una problemática social. La efectividad de esta técnica hace que sea implementada por grupos de toda índole que no logran que el gobierno o la entidad responsable de un padecer los escuche, por ejemplo vecinos de un barrio que están sin luz, o los alumnos de una institución educativa cansados que piden por mejorar las condiciones edilicias.

Manchas de violencia

Cabe destacarse que la acción de cortar calles se ha dado en un marco pacífico, aunque ha sido frecuente que en el devenir de la protesta se susciten hechos violentos, especialmente entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, que intentan desalojar la calle para que el resto de los ciudadanos circulen libremente, tal como lo establece la legislación.

Y por otro lado, también se han producido enfrentamientos violentos entre los automovilistas y quienes se manifiestan, por el impedimento de poder circular y avanzar hacia sus destinos: trabajos, escuelas, hospitales, entre otros.

El corte de calles, o de los ingresos a fábricas, está acompañado generalmente de otros ritos asociados a las huelgas como ser: la exhibición de banderas y carteles con consignas asociadas al motivo de protesta, cánticos, ollas populares (se cocinan comidas en grandes recipientes que luego son repartidas y compartidas por los asistentes), entre otras acciones.

Antecedentes históricos post Revolución Industrial

Si bien esta modalidad de reclamo se instaló e intensificó en las últimas décadas en algunos países como Argentina, por citar uno de los casos en donde más se la practica y más polémicas genera, no resulta ser del todo novedosa ni en el universo sindical y ni en el de las protestas en general, porque hacia finales del siglo XIX, tras la Revolución Industrial, fue una praxis recurrente en las fábricas inglesas y francesas donde más se sintió la explotación obrera.

Justamente el término piquete procede del vocablo inglés picketing, que supo dar cuenta en la época referida, el ejercicio de los empleados de plantarse en la puerta de la empresa, durante una huelga, para impedir el ingreso de los dueños y el funcionamiento regular de la misma.

En aquella época se la consideraba una acción criminal y merecía un castigo penal, mientras que hoy existen prohibiciones y castigos en las legislaciones pero para aquellos que cortan inconvenientemente el tránsito de peatones y automovilistas, afectando claramente su derecho al libre tránsito por las vías públicas.

Repudio social al piquete

Precisamente este punto del impedimento arbitrario, y muchas veces violento de no poder circular, que el piquete y sus practicantes imponen, es lo que genera controversias y rechazos en la sociedad en general, que probablemente comparta el motivo de protesta y reclamo pero no así la metodología de cortar una vía e impedirles al resto de los habitantes transitar.

Este término ha generado como consecuencia otro: piquetero, con el cual se designa a la persona que lo practica.

El movimiento piquetero emblemático en Argentina

La Argentina, ya mencionada anteriormente, es una de las naciones con mayor presencia y desarrollo de piquetes, habiendo inclusive dado paso al surgimiento de una corriente autóctona denominada movimiento piquetero.

Nació a mediados de los años noventa, en plena crisis económica que desencadenó entre otras problemáticas un aumento sustancial de los despidos y el desempleo. Como respuesta a esta demanda, el estado argentino, ha creado un sistema de compensación denominado plan social, que consiste en la entrega de una suma de dinero a aquellas personas desempleadas y adscriptas a las agrupaciones piqueteras para que de esta manera puedan satisfacer sus necesidades más básicas.

Por otra parte, la instalación de este movimiento y la progresiva fuerza que fuera cosechando a razón de las adhesiones políticas y de los ciudadanos sin empleos, generó la creación de cooperativas de trabajo, o empresas auto gestionadas, que producen bienes y servicios y reciben un subsidio del estado nacional para subsistir y desarrollar sus labores.

En este país, es donde más fuerte y evidente se ha vuelto el rechazo de la comunidad en general hacia estos movimientos y sus integrantes.

Quienes están en contra le reclaman al estado que impida y desaloje los piquetes de calles, rutas y avenidas, aunque deba emplear la fuerza.

Por su parte, las organizaciones, los piqueteros y agrupaciones políticas que los apoyan denuncian que el estado criminaliza las protestas.

Al momento, por lo menos en la Argentina, las autoridades gubernamentales nacionales y provinciales no han conseguido darle una solución definitiva a este conflicto que satisfaga a ambas posiciones, claramente contrarias.