Significado de Rutina

  • Por Angela Estevez (Licenciada en Psicología)
  • Feb, 2020
  • ¿Qué implica una rutina?

    Es organizarse y habituarse a la reiteración de actividades que pueden -o no- involucrar a otras personas. Es lo opuesto a la sorpresa e incertidumbre que provocan la espontaneidad, para proporcionar las bases de una zona de confort. Su etimología, tanto para el idioma español como inglés, la ubica en el francés del siglo XVII como routine, asociándose al latín route, entendido como ruta.

    Rutina en informática y la diferencia con el campo social

    En el terreno las ciencias de la computación, uno se refiere a rutina para señalar la declaración de códigos, siendo que estos están realizando operaciones automatizadas, y en este marco también se emplea el término de sub-rutina cuando es necesario desglosar los comandos en respuesta a posibles divergencias en las condiciones en que se desarrolla el programa en manos del usuario.

    A diferencia del espectro social, en la informática no existe un lado negativo para la rutina porque en la programación no existe espacio para la espontaneidad; a pesar del avance en la inteligencia artificial, existe un abismo para que un programa sea capaz de pensar por sí mismo y auto-programarse.

    Básicamente, la programación es un conjunto de rutinas que posibilitan su funcionamiento de modo optimizado, tratando de alcanzar el mejor estado de funcionamiento posible. Por lo tanto, necesita ser predecible y «aburrido» para poder ser seguro.

    Efectos de rutina en la zona de confort: seguridad y aburrimiento

    Cuando la vida se desenvuelve en horarios pautados, trabajos y vínculos estables, costumbres, hábitos, etcétera, esto nos aporta una vivencia de seguridad y confianza respecto de nuestra existencia, es decir, un buen grado de estabilidad, que es muy saludable para nuestro psiquismo. La reiteración nos ahorra la incertidumbre de tomar decisiones complejas de modo diario y el estrés que eso conlleva.

    Sin embargo, esta calma y tranquilidad que la rutina trae consigo, si es llevada al extremo, genera aburrimiento y apatía, por la ausencia de novedad, creatividad y espontaneidad. Por este motivo, los viajes, salidas, proyectos o hobbies se presentan como una buena alternativa para salir momentáneamente de lo esperable y cotidiano.

    Podemos diferenciar entre personas que, por sus cualidades psicológicas, aman la rutina y otras que se consideran más aventureras y tienen un camino más flexible, menos pautado. También hay otros sujetos que se sienten oprimidos por la rutina, pero permanecen en ella porque se sitúa en su zona de confort y el cambio les genera rechazo y/o miedo, ya que supone un riesgo.

    Rutina saludable: alimentación y ejercicios

    Los especialistas en nutrición exponen que una buena rutina de alimentación es aquella que respeta las cuatro comidas esenciales del día: desayuno, almuerzo, merienda y cena (con posibles colaciones según el caso), constituidas por porciones moderadas acorde a las necesidades individuales y al momento evolutivo que transita la persona en cuestión.

    En el establecimiento de una rutina para la ingesta de alimentos son también importantes los horarios y la calidad de las comidas, así como la variedad de nutrientes que aportan.

    De igual manera, para una vida saludable y equilibrada es fundamental la realización de ejercicio físico de modo regular y con el seguimiento de un profesional, que pueda ir trazando junto a nosotros, ciertas metas y la evolución hacia ellas. Una rutina sostenida a lo largo de los años nos dará fuerza y vitalidad, en todas las etapas del crecimiento, en relación al cuidado de nuestro cuerpo.

    Rutina en la crianza de los niños

    Los pequeños llegan a un mundo que existe mucho antes que ellos y poco entienden, en un principio, de su funcionamiento, por lo que las rutinas son muy valiosas en su educación para darles estabilidad y confianza. Los horarios y hábitos cotidianos organizan a los niños para comprender y dar significado a sus vivencias, así como darse cuenta si ocurre algo “fuera de lo normal”.

    Una rutina puede ser, por ejemplo, despertar por las mañanas, dormir siestas en determinados horarios, leerles un cuento antes de acostarse por las noches, hacer las tareas luego de merendar, pasar los domingos en familia, entre muchas otras que realizamos los adultos sin notarlo, ya que para nosotros es algo muy natural.

    De esta manera, los niños aprenden que existen el día y la noche, que en las noches las luces se apagan y se duerme, que en la mañana se desayuna y en orden secuencial se almuerza, merienda y cena, que papá y mamá o los encargados de la crianza tienen su propia rutina laboral, por lo tanto, que el mundo humano del cual forman parte posee horarios y reglas. Esto otorga a los niños la paz necesaria frente al caos que parece ser su entorno, pues muchas veces no lo entienden; lo están conociendo.

    En la pareja: caer en la rutina y olvidar la pasión

    El acostumbramiento es uno de los problemas más frecuentes que sufren los enamorados, usualmente cuando la relación se extiende muchos años, debido a que cada vez es más difícil mantener vivo el amor y renovar la energía de la pareja.

    Con el correr del tiempo los temas de conversación se van haciendo monótonos y a muchos enamorados termina por aburrirles la relación. Para evitar que esto pase el cariño debe cultivarse diariamente, a través de la palabra o los gestos, proyectos, viajes, obsequios, cualquiera sea la expresión propia del vínculo que los une.

    Cuando la pareja, pese a sus propios intentos, no logra salirse de los hábitos que la agobian, pero quiere permanecer unida y sentirse plena, puede recurrir a la terapia psicológica de pareja, a cargo de un psicólogo matriculado, para buscar nuevos recursos que despierten su amor.