Significado de Verborragia

  • Por Angela Estevez (Licenciada en Psicología)
  • Feb, 2020
  • ¿Qué se entiende por verborragia?

    Es un estado en el cual el individuo se pronuncia verbalmente de modo exagerado e ininterrumpido, sin que eso implique necesariamente aportar un contenido útil, de hecho lo más común es que se expresen ideas o comentarios banales, así como también se tiende a contarse secretos propios o ajenos, o incluso palabras ofensivas, ante la imposibilidad de controlarse en pos de lograr la atención de la otra persona.

    Etimológicamente, responde al francés verbiage, sobre el francés medieval verbier, por dialogar, y éste sobre el frances antiguo verbe, con raíz en el latín verbum, en estos últimos casos interpretándose como palabra; y complementa el sufijo griego -rragia, señalando una fluidez excesiva o un derrame, asociado a rēgnýnai, por brotar.

    Causas que activan la verborragia

    El hablar demasiado puede ser una reacción involuntaria (no desear hacerlo) y/o inconsciente (no percibirlo) a causa de la ansiedad generada por una situación de incomodidad, por ejemplo, al estar en una fiesta rodeado de personas desconocidas, conocer a los suegros, ingresar en un trabajo nuevo, durante una discusión de pareja, etcétera. De la misma manera, otras personas pueden manifestar sus nervios con sonrisas tensas o tics.

    Otra de las razones por las cuales un individuo puede volverse verborrágico es por no soportar el silencio o generarle rechazo, dando como resultado el intento por rellenar o tapar con sonido los espacios de silencio en las conversaciones. Así, lo que se dice no es realmente importante, sino el hecho de combatir la mudez.

    En los niños pequeños y en algunos adultos, hablar mucho puede ser señal de impulsividad, si no se logra poner freno a la transformación de los pensamientos en palabras, hay dificultad para la selección de las ideas expresadas, se vocaliza muy rápido o sin pausas, interrumpe a los otros, etcétera.

    Generalmente, los niños menores a seis años suelen tener cuotas mayores de impulsividad, teniendo períodos donde hablan mucho y disfrutan ampliamente de eso; están descubriendo el lenguaje, expresándose, haciendo oír su voz y todo esto les genera fascinación. Es también una manera de captar la atención de sus cuidadores o personas apreciadas, probando su escucha.

    Finalmente, hay sujetos que por las características propias de su personalidad tienen tendencia a hablar más que el promedio, sin que haya una razón en particular, en contraste con aquellas que son más calladas.

    El lado bueno y malo de la verborragia al sociabilizar

    Como parte de la personalidad de un sujeto, esta puede ser interpretada por quienes lo rodean como una virtud, si es de utilidad para sociabilizar, conocer gente y divertirse o para desenvolverse mejor en un medio laboral. También hace parecer a la persona interesante o cautivadora, si tiene conocimientos en algún área de interés para el o los oyentes.

    Mientras que, si la verborragia impide un intercambio comunicativo y finaliza por constituirse un monólogo, donde la otra persona no es oída o si lo expresado carece de sentido, no se adecúa a la situación o realmente no dice nada, se interpreta como una cualidad negativa.

    Diferencia y valoración entre las personas verborrágicas y calladas

    Los sujetos somos únicos, nos diferenciamos en infinidad de cualidades y cada uno tenemos una esencia que nos identifica. Algunas personas son amantes de las largas charlas, del intercambio verbal con los demás, así como hay otras que gozan de la paz y tranquilidad.

    Aunque generalmente se asocie el hablar poco a la timidez, puede ser también un gusto o elección personal y no siempre una dificultad de expresión. De igual forma, dialogar mucho puede ser o no una destreza y no necesariamente nos dice cómo es la persona en cuestión, ya que habrá que contemplar de qué habla, si es así siempre u ocasionalmente, si está conforme con esa cualidad o lucha contra ella, etcétera.

    La persona verborrágica puede ser una persona extrovertida y abierta de sus emociones e ideas, pero también puede que hable sin parar de cuestiones triviales y cerrada respecto de sus sentimientos o que sea muy selectiva con sus interlocutores, hablando mucho, pero con poca gente, por eso no debemos dar nada por sentado tan velozmente.

    Hablar mucho y decir poco

    No siempre se necesitan grandes cantidades de palabras para formular ideas u opiniones, hay frases muy cortas que pueden dejar una profunda marca en quienes las reciben. A veces incluso el uso desmedido de la lengua hace perder el eje de lo que se pretende señalar.

    Por eso cuánto se dice no hace a la eficacia de la comunicación, siendo otros elementos fundamentales qué se dice y cómo. Dependerá del caso si se hace necesaria una exposición detallada o no, pero usualmente la claridad viene dada por el contenido.

    Generalmente en un examen importa la extensión del desarrollo que el estudiante pueda realizar, dando cuenta de su conocimiento, entendimiento y reflexión, mientras que en una pelea el foco está en respetar los turnos para hablar y escoger bien las palabras. Por ende, la situación es fundamental para valorar la calidad de un intercambio comunicativo.