Significado de 3G, 4G, LTE, y 5G

¿Qué es 3G, 4G, LTE, y 5G?

Es el escalón evolutivo de la tecnología de conectividad móvil, permitiendo mejoras sustanciales en cada avance en términos de velocidad y seguridad. La sigle G implica Generación.

Características de las tecnologías de conectividad móvil desde sus orígenes

¿Por qué el salto del 2G al 3G?

La aparición de la red 3G respondía a una necesidad práctica: las redes 2G ya eran digitales, pero todavía no proporcionaban una velocidad de transmisión de datos medianamente aceptable para las aplicaciones que ya se entreveían para el ámbito de la movilidad, y ni siquiera el GPRS (conocido como 2,5G) fue capaz de satisfacer esta necesidad de velocidad.

Pese a que el 3G llevaba en desarrollo en el seno de la industria de las telecomunicaciones desde principios de la década de los 80, no fue hasta 1998 que entró en servicio la primera red pre-comercial en Japón de la mano de NTT DoCoMo, y el primer lanzamiento comercial no se produjo, por parte de la misma NTT DoCoMo en 2001.

La velocidad inicial ofrecida por la 3G suponía una mejora notable respecto a las generaciones predecesoras, pero era muy pequeña en comparación con las altas velocidades que tenemos a día de hoy: 7,2 Mbps de descarga y 2 Mbps de velocidad de carga.

Una posterior mejora del estándar, la HSPA (High-Speed Packet Access), elevó las velocidades del estándar a 42 Mbps de descarga y 22 Mbps de subida.

El despliegue de la tecnología 3G fue lento y duró varios años, pero sirvió para empezar a ver las posibilidades que los predecesores de los primeros smartphones podían ofrecer. Y el futuro demandaba más, mayor velocidad para más servicios online desde la palma de la mano.

La aparición del 4G

La 4G se incuba a principios de la década de los 2000, y la elección como estándar se la disputan el WiMAX (Worldwide Interoperability for Microwave Access) y el LTE (Long-Term Evolution). Éste último, presentado por la operadora nipona NTT DoCoMo en 2001, será el que finalmente se lleve el gato al agua.

Uno de los principales problemas para el desarrollo de la nueva tecnología de conectividad era la disponibilidad de frecuencias, así que en muchas partes se aprovechó el licenciamiento de las bandas para la televisión digital terrestre (la TDT) para asignar recursos a la 4G.

Este fue el caso de los Estados Unidos en 2008 y, sobre la misma altura, por parte de algunos países europeos.

En 2009 se produjeron los primeros despliegues operativos de infraestructura 4G. Y quienes abrieron el fuego fueron los países del norte de Europa: primero Lituania (aunque basándose en la tecnología WiMAX), y luego Suecia y Noruega (estas ya sí con tecnología LTE) de la mano de TeliaSonera.

A partir de aquí, el 4G empieza a extenderse lentamente, empezando por los grandes núcleos de población, y llevará todavía unos años disfrutar de amplia cobertura en muchas zonas rurales.

Subiendo un escalón con LTE

Con el 4G es posible conseguir velocidades de 150 Mbps de descarga, y de 50 Mbps de upload si nos referimos a la versión LTE estándar. Con la posterior mejora del LTE-Advanced, estos valores suben hasta los 300 Mbps de download, y los 150 Mbps de descarga.

Pero esta cuarta generación de conectividad móvil no está preparada para afrontar lo que se le viene encima con la Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) y los millones más de dispositivos que van a querer conectarse en todo el mundo, como los coches inteligentes.

Máxima potencia: 5G

Para hacer frente a este alud de datos, nace la 5G ya desde el momento en que la 4G empieza a ser desplegada, con las primeras propuestas para un estándar en 2008.

El objetivo era alcanzar una velocidad Gigabit o Multigigabit y, efectivamente, la especificación de la 5G prevé velocidades iniciales de 1 Gbps para aumentar posteriormente hasta los 10 Gbps.

Si bien la Unión Europea buscó tener un papel preponderante en la creación del nuevo estándar, con varios acuerdos de colaboración firmados, y un centro de investigación abierto en Surrey (Reino Unido) para el desarrollo de la tecnología en 2012, rápidamente es Asia quien toma la delantera, primero con Samsung, y luego con Huawei.

Pese a que los planes iniciales eran de que la era del 5G fuera inaugurada durante los Juegos Olímpicos de 2020 en Tokio, en abril de 2019 Corea del Sur se convertía en el primer país en disfrutar de una red comercial de quinta generación.

Uso basado en la compatibilidad

El soporte de un teléfono con respecto a una red 3G, 4G o 5G la marca su módem. las instrucciones de nuestro terminal, o sus especificaciones, nos dirán con qué generación de conectividad móvil es compatible este.

Si disponemos de un terminal con módem 5G, este también es retrocompatible con las redes 4G y 3G.

No obstante, no podremos utilizar estos teléfonos eternamente, porque hay planes para ir “apagando” las redes a medida que estas se queden obsoletas. Estos dependen de cada país, acorde con el número de usuarios de estas redes que se hallan en cada uno, por lo que son las autoridades reguladoras del mercado las que deciden en cada caso.

El terminal también nos permite en muchos casos especificar qué tipo de red preferimos para conectarnos.

Por ejemplo, para los smartphones Android (y siempre con la posibilidad de que esto varíe según la personalización del sistema), si pulsamos sobre el icono de Ajuster y entramos en la opción Conexiones inalámbricas y redes, podemos ver la opción Redes móviles. Si pulsamos sobre esta, abrimos otra pantalla en la cual vemos la opción Tipo de red preferido, gracias a la cual podemos elegir el tipo de red que preferimos: