Significado de Android

¿Qué es Android?

Es el sistema operativo que logró imponerse en más del 75% de los equipos móviles, mientras que iOS, que corresponde exclusivamente a la línea iPhone responde a un 22%. Independientemente de cuál sea la mejor opción, Android se caracteriza por su amplitud y flexibilidad a partir de la adaptación que le permite funcionar en equipos de Samsung, Motorola, Google, LG, Sony, etc. En el camino, se desvanecieron sistemas como Symbian o Windows Mobile.

Origen de Android y la apuesta de Google

La historia de Android se remonta a 2003, mucho antes del lanzamiento del primer iPhone (2007), terminal cuyo sistema operativo (el iOS) estaba destinado a revolucionar el mundo de la telefonía móvil.

Por aquel entonces, el mercado se veía dominado por Symbian (utilizado por múltiples fabricantes) y BlackBerry, con Microsoft intentando entrar sin mucha suerte (aunque con su cuota de mercado), y lugar para algún que otro fabricante con su propia plataforma.

Las interfaces eran, a lo sumo, táctiles (no multitáctiles), y en muchos casos todavía se utilizaba un stylus para interactuar con el sistema.

Andy Rubin, el cabeza visible del grupo de desarrolladores y emprendedores que prendieron la mecha de Android, hizo una campaña de presentaciones por todo Silicon Valley para conseguir fondos y alianzas para su proyecto.

En 2005, Google le vio potencial a la idea y pusieron cincuenta millones de dólares sobre la mesa para adquirir Android. Y, a partir de aquí, empezaron a invertir más recursos en el sistema, que ofreció a las empresas fabricantes de teléfonos móviles como una alternativa a Symbian.

Como antes he dejado a entrever, la presentación del iPhone en 2007 lo cambió todo, revolucionando el panorama de los sistemas operativos móviles. Aunque un hecho clave para el triunfo posterior de Android fue que Nokia quiso dominar cada vez más un Symbian que dejó de evolucionar al ritmo que requerían los consumidores, lo que llevó a los demás fabricantes a interesarse por alternativas.

Google supo ver su oportunidad y, a partir de ahí, construyó la Open Handset Alliance, una alianza de empresa de todo tipo, involucradas en el sector de la telefonía móvil, que podían participar activamente en el desarrollo de Android. Fue un acierto.

Mientras Apple ganaba enteros en el mercado, Nokia abría su Symbian, aunque demasiado tarde, y también impulsaba junto a Intel y la Linux Foundation, una nueva plataforma basada en GNU/Linux (MeeGo, posteriormente Maemo).

En 2009, el porcentaje de Android en el mercado era mínimo, pero se hizo más notable en 2010, y en 2011 los terminales con el sistema operativo de Google ya prácticamente suponían la mitad de un creciente negocio.

Para 2012, el número de terminales Android en el mercado ya se movía sobre el 60% del total y, a partir de aquí, no ha hecho más que crecer. En 2017, la plataforma de Google equipaba al 86% de los teléfonos móviles inteligentes del mundo.

El mismo sistema también ha evolucionado, poniéndose primero a la altura del iPhone y, después, superando a iOS en algunos aspectos, en una carrera en la que el que va detrás vuelve a tomar la delantera, y así sucesivamente.

Características que permitieron el crecimiento de Android

Con Android, Google y el equipo de desarrollo que lo hicieron posible, tuvieron una visión que rompió moldes. Cierto es que el primer impulso a la telefonía móvil tal y como la entendemos ahora, vino dado por Apple con el iPhone, pero Android -que inicialmente no estaba a la altura del desarrollo de los muchachos de Steve Jobs- supo ponerse técnicamente a la altura, como ya he explicado.

El primer terminal con el sistema operativo, el HTC Dream, fue calificado por gran cantidad de voces como algo así como “mucho ruido y pocas nueces”, ya que su rendimiento no era precisamente notable, pero a partir de aquí, el sistema mejoró a gran velocidad, y Google maniobró adecuadamente para interesar a fabricantes y consumidores.

Aquí vale decir que los aciertos de la compañía del buscador fueron también los errores de sus rivales. Nokia, por ejemplo, se comportó como un cacique con Symbian, aferrándose al control de esta plataforma y dictando medidas como la interfaz que debía utilizar como estándar, la S60 que la fabricante finlandesa utilizaba en sus terminales.

Esto llevó a empresas como Sony Ericsson o Motorola, que utilizaban UIQ, a interesarse por una alternativa, lo que abrió las puertas de la industria de par en par a Android. En este sentido, Google sí supo compartir el liderazgo de la plataforma, aunque el papel hegemónico y protagonista lo continuó manteniendo, algo que a los fabricantes ya les va bien porque les permite centrarse en sus desarrollos y aportar al proyecto de la plataforma, o discutir, aquello que les interese.

Las alternativas basadas en Linux (cuyo núcleo, de hecho, utiliza Android) tampoco supieron maniobrar y ganarse el interés de la industria.

A los fabricantes, Google los sedujo entregándoles un sistema operativo unificado por lo que respecta a las aplicaciones y a la interfaz de usuario (por lo tanto, con un grado de compatibilidad total y probado), aunque también personalizable en varios sentidos y, por lo tanto maleable a las necesidades de los fabricantes, las operadoras, y las terceras partes con las que estas mantengan acuerdos comerciales.

El impacto de Android ha sido tal que, excepto en mercados muy puntuales, como el ruso o el chino, no ha dejado oxígeno para la competencia que no sea Apple. Y es que el iPhone se ha impuesto en muchos lugares como un producto casi de lujo (cuando no abiertamente como tal), pero alternativas más económicas no han cuajado cuando cabía la posibilidad.

Es el caso del sistema operativo de BlackBerry basado en QNX y compatible con Android a nivel de aplicaciones, que acabó relegado por la misma compañía canadiense, o Sailfish OS, que apenas ha despegado en algunos mercados como el ruso, pero sin hacer sombra a Android.

El impacto de este sistema no termina aquí; versiones de la plataforma Android equipan a tablets, smart TVs, smartwatches, e incluso computadoras, incluyendo aquellas de arquitectura x86, ya que se ha portado y se mantiene el código fuente del sistema para dicha arquitectura.

También se utiliza Android en otros desarrollos, así que el pequeño robot verde que es la mascota del sistema tiene cuerda para rato.

Estructura de Android

Como he indicado antes, Android se erige sobre un núcleo (kernel) Linux, al cual se le añadió una interfaz gráfica basada en las librerías de GNOME, uno de los dos entornos de escritorio líderes en Linux (junto a KDE).

Para Android se desarrolló la tecnología multitáctil por primera vez fuera de Apple, además de soportar también múltiples lenguas para la interfaz de usuario que facilitan la configuración en aquella que queramos e, incluso, cambiarla de cuando en cuando.

También podemos realizar una captura de pantalla de forma nativa, pulsando simultáneamente la tecla de bajar volumen y la de encendido. Y el sistema dispone de varias tecnologías de ayuda a las personas con capacidades diferentes, como la lectura de textos en voz alta.

También soporta tethering para compartir la conexión celular con otros dispositivos, como una computadora, y almacenamiento externo como tarjetas de memoria o incluso que le conectemos discos duros externos.

Entre los periféricos externos que soporta, también tenemos teclados y ratones, mostrando un puntero de ratón cuando se le conecta uno de estos dispositivos (dicho puntero queda escondido el resto del tiempo, ya que el sistema se guía por pulsaciones en la pantalla multitáctil).

Diferencia en el modelo de aplicación del Root

Se llama “rootear” un teléfono (del inglés “to root”) a la acción de desbloquear el sistema para que puedan ejecutar acciones con los privilegios del usuario root.

Gracias a estos privilegios es posible ejecutar aplicaciones que, de otra forma, no pueden ser ejecutadas en el sistema, tales como sistemas operativos Linux (Debian, Ubuntu,…) que se ejecutan sobre el Android instalado para convertir a un teléfono o un tablet en una estación de trabajo.

El proceso de root de un dispositivo con Android difiere en el caso de cada fabricante, de cada dispositivo, y a veces incluso en diferentes series del mismo modelo de dispositivo.

Por ejemplo, y a grandes rasgos, para poder “rootear” el Samsung Galaxy S9 o S9+, en primer lugar es necesario descargar el programa TWRP (que es un gestor de arranque), habilitar algunas opciones en el sistema para permitirnos su instalación, instalar TWRP desde una computadora, deshabilitar la encriptación del sistema, instalar un kernel alternativo, y finalmente rootearlo.

Todo esto, de forma muy resumida, pues cada paso que he mencionado, se desgrana en unos cuantos más.