Significado de CD-ROM, DVD y Blu-Ray

Probando un reproductor de DVD

¿Qué son el CD-ROM, DVD y Blu-Ray?

Son formatos para el almacenamiento y la reproducción de datos digitales, sean éstos multimediales (imagen, video y sonido) como de texto, que el tiempo fue optimizando y perfeccionando desde el CD-Rom (basado en el CD en el que se distribuían típicamente álbumes de música, con la mejora de permitir la escritura, y por ende abrir camino en paralelo a la industria de la piratería), la irrupción del DVD, hasta finalmente llegar al Blu-Ray; se fue ampliando la capacidad drásticamente, como también la calidad para la reproducción, abrazado por las industrias del cine y los videojuegos.

Probablemente el mayor rival de estos formatos de raíz tradicional está dado por la denominada nube, que no sabe de límites de tamaño y facilita el acceso independientemente de donde uno está, resultando práctico aún a pesar de depender de una conexión a la red, lo cual además incide sobre la calidad de la transmisión de los archivos.

1982: Cronología del CD y CD-ROM

La tecnología evoluciona de forma continuada, ofreciéndonos habitualmente más por menos. Esto es lo que ha venido pasando con los medios de almacenamiento ópticos.

En 1982, Sony y Philips lanzaban al mercado los discos compactos (CD, por sus siglas en inglés) para sustituir a las cintas de cassette. Aportaban varias ventajas, así como algunos inconvenientes, pero en seguida nació el interés por utilizarlos también para el almacenamiento de datos informáticos.

La tecnología para utilizar los discos CD con datos existía desde el lanzamiento al mercado de los CDs de audio, pero no fue hasta 1984 que Sony presentó oficialmente los CD-ROM en Japón.

Inicialmente, el público consumidor solamente recibió los lectores de discos, con las grabadoras reservadas, por su alto precio, a un público muy profesional. El uso de CD-ROMs empezó a popularizarse entre finales de los 80 y principios de los 90, llegando a su plenitud a finales de la década de los 90 y principios del nuevo siglo.

Pese a que en un CD-ROM pueden llegar a caber hasta 900 Megabytes de información, los formatos habituales son de 650 y 700 MB.

La lógica evolución antes comentada llevó con cierta rapidez a que la capacidad de los CD-ROM se hiciera insuficiente, y así es como se buscó una alternativa en los DVD.

1995: Fenómeno del DVD

Equipo reproductor de DVDs

El formato DVD (Digital Versatile Disc) fue desarrollado a mediados de la década de los noventa, y lanzado comercialmente en 1995, ya con la idea de que pudiera almacenar todo tipo de datos digitales.

Gracias al DVD, se produjo la gran explosión de los contenidos de vídeo domésticos, y este formato empezó a desplazar, lenta pero progresivamente, las cintas de vídeo VHS, además de ser utilizado también en el ámbito de la computación.

Aunque pueden llegar a una capacidad máxima de almacenamiento de más de 17 GB, inicialmente el tamaño más habitual fue de 4,7 GB, y mucho más tarde se popularizaron los DVDs de 8,5 y 9,4 GB.

Si bien esta cantidad de espacio de almacenamiento debería parecer suficiente, la tecnología y, especialmente, la evolución de los formatos de vídeo hacia la alta definición y la ultra-alta definición, dejaron a dicho formato obsoleto, y a los consumidores y la industria con la necesidad de mayor espacio de almacenamiento en los discos.

2003: El poder desapercibido del Blu-Ray

Por ello, en 2003 llegaba a las tiendas el Blu-Ray Disc (denominación que viene del tipo de luz láser empleada para llevar a cabo la lectura y la escritura de los discos. Las dos capacidades de dicho formato son de 25 y de 50 GB.

Auge y las diferencias que causaron la caída de los formatos de disco físico

Los primeros CD-ROM vieron la luz cuando la mayoría de los usuarios poseían un disco duro de 20 o 40 GB. Entonces la posibilidad de disponer de un medio que les permitiera almacenar 0,7 GB en un disco externo, fue la respuesta a la necesidad de deshacerse de una gran cantidad de información del disco duro, así como de realizar copias de seguridad.

Hay que pensar que, hasta entonces, lo máximo en medios extraíbles que podían conseguir los usuarios eran disquetes de, como mucho, 2,8 Megabytes. Era imposible almacenar en ellos muchas fotografías o vídeos, e imposible una película.

Fue precisamente el vídeo el que hizo necesario el DVD, ya que las películas en alta definición requerían de un medio de almacenamiento de gran tamaño, superior al de un CD.

No obstante, dos elementos marcarían el fin de la era del almacenamiento en discos ópticos y harían no sólo declinar los formatos CD-ROM y DVD, si no que el Blu-ray naciera prácticamente abortado: la llave USB y la nube.

Versatilidad de la llave USB

Las llaves USB sustituyeron a los discos físicos como almacenamiento portable en local. Si bien inicialmente ofrecían poca capacidad (por debajo de los 100 Megabytes), fueron creciendo, y aportaban una gran ventaja respecto a los discos ópticos: cabían en un bolsillo.

Otra gran ventaja de estas unidades es el tratamiento que reciben por parte del sistema informático al cual las conectamos: su en el caso de los medios ópticos, teníamos que seguir unos pasos para grabar un disco, las llaves USB (o también los discos duros externos) son tratados de la misma manera que los discos internos, pudiendo guardar, borrar y modificar archivos en ellos de forma transparente y sin tener que emplear un software especial.

Evolución al almacenamiento en la nube

Por su parte, la introducción de la ADSL primero, y el cable de fibra óptica después, junto con el abaratamiento del almacenamiento, dio paso al uso de la nube para almacenar contenidos, en sustitución de los medios locales.

Así, pasamos a tener nuestras fotos y vídeos en servicios en la nube que nos permiten verlos desde donde queramos, y a ver las películas en streaming a través de Netflix o servicios similares, en vez de descargarlas. Y otro tanto pasó con la música gracias, entre otros, a servicios tan populares como Spotify.

Actualmente, podemos disponer de conexiones a Internet de hasta 1 Gbps de velocidad, incluso en un teléfono móvil (gracias a la 5G), y de llaves USB de hasta 256 GB (si no más), o discos externos de varios Terabytes.