Edad de Hierro Definición, Regiones, Hallstatt y La Tene (Pueblos)

Definición: ¿Qué período abarca la Edad de Hierro?

Constituye el fin de la edad de los metales y la transición hacia la historia, tomando en cuenta que ya era incipiente la creación de la escritura. Su duración está comprendida entre el 500 a.C. hasta el 320 a.C. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que no se expresó en el mismo tiempo histórico ni intensidad en todas las regiones.

Trazando la identificación de esta etapa, primeramente se ubica la prehistoria como el periodo previo a la historia, marcado por el registro escrito. En ese sentido, durante este tiempo, el hombre vivía de la caza y pesca, era nómada y vivía en cuevas. Poco a poco fue ingeniándose para aprovechar los recursos que la naturaleza le ofrecía para satisfacer sus necesidades y garantizar su supervivencia.

En la medida que iba dominando el uso de los recursos de su entorno, se encontró con que progresivamente empleaba materiales que le permitieran fabricar utensilios de uso básico. Y es precisamente el predominio de esos materiales lo que determinó la periodificación de la prehistoria. Así pues, se encuentra la edad de piedra (2500 A.C. – 3000 A.C.) y la edad de los metales (VI milenio A.C. – I milenio a.C.). En esta última etapa, se va a dividir dependiendo del tipo de metal empleado, el cual se fue tornándose complejo, en la medida en que se fueron mejorando las técnicas de fundición y modelado, además de la accesibilidad de la materia prima. Así, se clasifica en las edades de Cobre, Bronce y Hierro.

Avances ocurridos en la Edad de Hierro

Un elemento que resalta es el hecho de que las sociedades se habían vuelto progresivamente nómadas, gracias a la expansión de las prácticas agrícolas, así como de la ganadería. Además de esto, empieza a aparecer la moneda como instrumento de intercambio, el cual sería muy significativo posteriormente.

En relación al hierro, al principio fue considerado un poco raro, pero al ver que era fácil de hallar, además de ir perfeccionando progresivamente las técnicas del proceso siderúrgico, lo que hizo del hierro más asequible y barato, además de su firmeza, por lo que muchas armas sobre todo y utensilios como martillos, mandarrias, hachas, picos, eran elaborados con este metal, que poco a poco fue generando impacto en las economías de las regiones donde se explotaba.

Cabe destacar, que la agricultura se vio positivamente afectada en la edad del hierro, puesto que los materiales empleados con base a este metal, tales como punta de arado, picos, eran más rígidos, y por consiguiente, había la posibilidad de labrar tierras duras. Igualmente, gracias al hiero se puedo desarrollar mejor la artesanía y la joyería.

Principales regiones de desarrollo

La edad de hierro no se vivió de la misma manera en todas las regiones, pues en algunas alcanzó gran apogeo y en otras apenas se pudo notar. En ese sentido, su región de origen se estima que se encuentra en el mundo hitita aproximadamente en el 1200 AC. Progresivamente, se extendería por el occidente europeo, por Macedonia, Anatolia y el nordeste de Tracia, llegando a Inglaterra en el siglo VI y a Italia en el siglo X.

La zona estratégica del mar mediterráneo fue clave para la propagación del hierro como materia prima para la elaboración de utensilios. Esto debido a los intercambios comerciales que allí se llevaban a cabo. Además de esto, la caída del imperio hitita, hizo propicio que sus invasores extendieran su cultura, entre ellas los procesos siderúrgicos. En el caso de España, la edad de hierro llega a estas latitudes a través del proceso de colonización de los griegos que los lleva a Hispania.

Cultura de Hallstatt

Al hablar de la edad de hierro, es indudable hablar de Hallstatt, debido al papel que jugó como símbolo de desarrollo y pujanza que representó en esa etapa, de la que se convertiría posteriormente en un hallazgo arqueológico relevante, al descubrirse fosas, tanto de cremación e inhumación, contenidos de objetos de gran valor.

De hecho, una de los elementos característicos de principios de esta etapa, son los campos de urnas, que consistirían en grandes extensiones de terreno donde se enterraban cadáveres previamente cremados y depositados en pequeñas urnas de cerámica, los cuales eran señalados por túmulos. Fuera de esas tumbas se podían encontrar espadas o empuñaduras de hierro, que permitieron hacer la denominación de esta etapa.

Otro elemento que hace resaltar a esta región, es que precisamente con base a sus hallazgos, se realizó la periodificación de la edad de hierro. Es por ello que el arqueólogo alemán Paúl Reinecke divide este periodo de la siguiente manera: Hallstatt A (1200-1000AC), Hallstatt B (1000-850 AC), Hallstatt C (850-725 AC), Hallstatt D, (725-500 AC) y La Tene (500- 250 AC).

Dicha división responde al hecho de que luego de este descubrimiento arqueológico, se evidenció que otras regiones tenían características similares. Estas similitudes fueron impulsadas por la explotación de las minas de sal que había en esta región, lo cual fomentaba el comercio con otras zonas.

Cultura La Tene

La Tene constituye la última etapa de la edad de hierro o periodo tardío, que se desarrolló aproximadamente entre en 500 y el 200 AC, llamado así por restos arqueológicos hallados en esta región de Suiza. Luego del declive del Hallstatt, surge La Tene, como una élite que alcanzó gran poder económico, lo cual le permitió tomar territorio del Mediterráneo.

Esta cultura, la cual también es denominada celta, se caracteriza por un dinámico comercio desde el Mediterráneo, cuya prosperidad los llevó a sobrepoblarse y, por ende, a emigrar a otras regiones del centro de Europa.

Además de su actividad comercial, eran altamente militaristas, lo cual se dedujo luego de los hallazgos de innumerables armas como puntas de lanza, espadas hechas de hierro. También practicaban la orfebrería, así como ritos funerarios similares a la cultura Hallstat, pero mucho más sofisticado.