Significado de Injuria y Calumnia

  • Por Gabriela Hernandez (Licenciada en Derecho)
  • Dic, 2019
  • La injuria (en el latín iniuria) responde a una descalificación que atenta contra la imagen del individuo, mientras que la calumnia (en el latín calumnia, asociado al verbo caluor, que implica la idea de engañar) es la falsa acusación de un crimen suponiendo un nivel de mayor gravedad. En ambos casos, son tipificadas como delitos, comprendiendo opiniones sin veracidad que se expresan dolosamente. ¿Pero cómo pueden ser que esas opiniones constituyen un delito? Lo son porque causan daño a quien las recibe: lesionan su reputación, arrojan sombras sobre su ética y pueden acarrear perjuicios en la sociedad, e incluso ante a las autoridades.

    Por ejemplo, una calumnia puede desencadenar que a alguien lo despidan de su empleo. También, cuestionar la reputación puede implicar que no se puedan tramitar préstamos, que no se concreten negocios, o ser descartado para un cargo. Asimismo, en numerosos casos implica un daño psicológico. Se agrega que se trata de opiniones lanzadas con la intención de dañar, por lo que tienen una carga de alevosía.

    Diferencia entre injuria y calumnia

    Estos dos términos se suelen confundir de manera recurrente, pero tienen un significado diferente. Resulta necesario saber distinguirlos, ya que son delitos con sanciones y condenas distintos. Al respecto, damos las siguientes explicaciones:

    • Injuria: son expresiones de calificativos falsos y despectivos, donde se pretende dañar la reputación de una persona. Ocurre un menoscabo en la imagen del injuriado, hasta el punto que se ve afectado socialmente.

    • Calumnia: es más grave, ya que la víctima es acusada de delitos que no ha cometido, y el calumniador así bien lo sabe. Cuando se dice, sin tener pruebas, que alguien ha matado o robado, se comete una calumnia.

    En ambos casos, se trata de un comportamiento mal intencionado. Se trata de expresiones divulgadas con la intención de dañar a una persona. Si bien no es un daño físico ni directo, colateralmente se desencadenan situaciones que afectan al injuriado o calumniado.

    Contextos y ejemplos donde suceden la injuria y la calumnia

    Se trata de delitos que a veces son difíciles de demostrar. No obstante, son más evidentes cuando las injurias o calumnias se expresan a vox pópuli. Es decir, en situaciones donde el manejo de la opinión pública con fines negativos es algo evidente.

    En la política

    Infortunadamente, en la política se suele desprestigiar al contrincante. La intención es minimizar la percepción positiva del rival. De esa manera, se espera que la opinión pública y los votantes no apoyen una determinada propuesta política.

    No obstante, lo antes dicho suele caer en falsas acusaciones y declaraciones. Difamar a un rival político por su orientación sexual, por actos cometidos en su juventud o supuestas faltas a la moral, son ejemplos de injurias. No obstante, también puede ocurrir que se le acuse de delitos que el calumniado no ha materializado.

    En los medios de comunicación

    Muchas veces la libertad de expresión se presta para la anarquía. Hay periodistas que divulgan información sin confirmar que sea fidedigna. Esta información puede caer en el error de dañar la reputación de ciertas personas. Se agrega, la gran capacidad de los medios comunicativos de extender esta información rápidamente.

    Los periodistas suelen recibir continuamente denuncias de injurias o calumnias. En cierta medida, es una manera de mantener regulada esta profesión. No obstante, se trata de un debate que tiene que ver con la libertad de expresión.

    Las redes sociales

    En el siglo XXI aparecen los social media. Estas redes tienen total libertad. Las personas pueden expresar libremente sus opiniones, pero muchas veces se han convertido en tendencia informaciones falsas y diseminadas de manera pérfida. Se trata de rumores, de declaraciones o frases pensadas para dañar la reputación de un tercero.

    Uno de los grandes problemas es que las redes sociales pueden divulgar muy rápidamente cualquier rumor. Por ello, se ha pensado en un marco legal que pueda regular los delitos de injurias y calumnias en estas redes del Internet.

    Algo importante es que en ocasiones la injuria suele tener cierta subjetividad. Dependen en cierta medida de los patrones culturales, así como de lo que se considera ofensivo en una determinada cultura.

    La importancia del derecho a réplica

    El derecho a réplica es la potestad de una persona de demostrar la falsedad de las acusaciones en su contra. Se usa mucho en medios de comunicación: TV, prensa o noticieros digitales. Si uno de estos medios emite una opinión negativa sobre alguien, esa persona puede pedir que dicho medio de comunicación divulgue también sus alegatos de defensa.

    Si el medio comunicativo no acata el derecho a réplica, entonces puede ser demandado. Esto se hace para buscar una equidad en la información.

    ¿Cómo actuar en caso de una injuria y/o calumnia?

    Lo primero, es pedir un derecho a réplica en caso de que intervenga un medio de comunicación. Si se trata de un particular, en las redes sociales, por ejemplo, corresponde hacer la denuncia. Para esta denuncia, es necesario demostrar que ha existido una información falsa y tendenciosa contra una persona.

    Hay que decir que los delitos de este tipo son penados de diversa manera. Lo más habitual, es exigir una disculpa pública. No obstante, la penalidad suele ser monetaria: quien comete el delito debe pagar al injuriado, o calumniado, una fuerte suma de dinero. Vale decirse que los montos a pagar suelen ser altos, sobre todo si la información negativa se difunde en medios de comunicación.

    La dificultad de desmentir y esclarecer a la opinión pública

    El asunto con estos delitos es que el daño que desencadenan queda marcado y, en muchos casos, es irreversible. En ocasiones, aunque los tribunales demuestren la falsedad de las opiniones emitidas, sucede que la persona queda marcada para siempre en su reputación.

    Un caso emblemático sucedió en Argentina a fines de 2018 cuando Agustín Muñoz, un adolescente de 18 años que participaba de una manifestación fue acusado durante la misma por una amiga de violación. El joven, incapaz de defenderse ante el desprecio y los rumeros que se instalaron socialmente se quitaría la vida, y la responsable de la acusación original finalmente reconocería que fue una mentira.

    Lo cierto es que muchas veces es complicado desmentir frente a la opinión pública. Se genera presión social, tendencia a culpar a alguien de algo falso. Este es uno de los aspectos más delicados. Las pruebas y secuelas deben se manejadas con extrema cautela.