Lluvia de Ideas o Brainstorming Significado, Función, Ejemplos y Etapas

  • Por Angela Estevez (Licenciada en Psicología)
  • Feb, 2020
  • ¿Qué plantea una lluvia de Ideas, también conocido como brainstorming?

    Es una modalidad para despertar, descifrar, crear y/o potenciar formas para la resolución de problemas o la búsqueda de oportunidades sobre un contexto determinado, a partir de intercambiar pensamientos en voz alta con una o varias personas, aplicándose a cualquier ámbito. Sea en el marco personal o profesional, en una reunión de amigos o en un workshop organizado, es una herramienta valiosa que proporciona resultados inmediatos o, como mínimo, permite mostrar un avance ante la incógnita sobre la cual se reflexiona.

    Se expone una visión o situación para obtener un feedback o retroalimentación para corregir o incorporar cosas desde la perspectiva del otro, creando un flujo creativo y dinámico. De modo imperceptiblemente, el individuo siempre está preguntándose y re-elaborando posturas al respecto de temas que le interesan o preocupan, pero no siempre es capaz de externalizarlo, razón por la cual es imperante que exista confianza entre los participantes.

    Esta técnica, denonimada en el idioma inglés como brainstorming, que se ha instalado en las empresas públicas y privadas, así como en la sala del hogar, ha sido creada por el publicista norteamericano Alex Osborn en el año 1939 y relatada en 1953 en el libro titulado Imaginación Aplicada por este autor, planteándose un juego de manera grupal que como señalamos incentiva la imaginación, la creación y la originalidad.

    Función principal y expectativa de la técnica

    La lluvia de ideas hace surgir “in situ” (aquí y ahora) nuevos puntos de vista o ideas, que constituyen un punto de partida, para una ulterior discriminación, mezcla y/o complejización.

    Decir lo que a cada uno se le va ocurriendo, sin selección previa, hace que los límites mentales se expandan y escuchar grandes cantidades de voces multiplica los intercambios posibles. El resultado es una suma considerable de nuevas ideas.

    La flexibilidad y participación democrática, la fluidez, el clima emocional ameno, así como el dinamismo y la espontaneidad, son otras condiciones y ventajas de este procedimiento.

    Ejemplos de aplicación

    Siempre partiendo de una temática o situación problema, podemos valernos de una “brainstorming” (su denominación en inglés), para generar grandes cantidades de palabras, frases, nociones o soluciones.

    Por ejemplo: “la docente Juana propuso poner en marcha una lluvia de ideas acerca de la Revolución Francesa, como manera didáctica y divertida de introducir la temática en la clase escolar y, al mismo tiempo, para explorar los conocimientos previos desarrollados por los estudiantes”. De allí que sea una herramienta útil en los ambientes educativos, de diferente nivel (primario, secundario, universitario, etcétera).

    También puede usarse como instrumento de resolución de conflictos, por ejemplo: “a Clara le molestan los ruidos molestos de la terraza de su edificio, mientras que Rogelio ama las fiestas hasta la madrugada, en ese sector de uso compartido, por lo cual la administradora del edificio propone una lluvia de ideas, entre todos los allí presentes, para aminorar la tensión y lograr una solución que deje conformes a ambas partes”.

    Otras motivaciones su uso pueden ser: dar origen al nombre de una empresa, hacer frente a bloqueos mentales, elaborar publicidades que capten la atención y sean recordadas, conseguir un intercambio fluido en un debate, optimizar proyectos laborales.

    Etapas para la elaboración de un un brainstorming: elección del tema, participación…

    Se necesita formar un grupo de personas, que no necesariamente tiene que ser numeroso (observando a dos personas, alcanza para apreciar la habilidad de retroalimentación), reunidas física o virtualmente, cuya capacidad para generar pensamientos influirá en la productividad final alcanzada con este instrumento. Quien dirija la experiencia puede ser un profesional o un miembro de dicho grupo, allí presente.

    En primer lugar, se pone el foco en un tema o asunto y se aclaran las posibles dudas al respecto.

    Luego se procede en la búsqueda de cantidad: cada miembro va diciendo en voz alta e individualmente, compartiendo, todas sus ocurrencias al respecto y alguien va tomando nota en una pizarra o pizarrón -todo se sociabiliza para estimular nuevos juicios-.

    En esta segunda etapa no se evalúan los razonamientos surgidos, sólo se recolectan, acumulan, debido a que se considera que toda generación de ideas sirve como nuevo impulso y se fomenta la libertad en la expresión.

    Esto es similar a lo solicitado al paciente en la corriente psicológica del psicoanálisis, que se denomina regla de la asociación libre, es decir, poner en palabras todo lo que viene a la mente, sin un examen previo. Aunque en la terapia ocurre de modo individual -y protegido por el secreto profesional-, no siendo un intercambio.

    También en la técnica proyectiva del Rorschach, propia del psicodiagnóstico, se le pide al examinado que manifieste qué ve en las distintas láminas presentadas, desplegando su imaginación, debido a los estímulos poco estructurados.

    Estas tres situaciones -brainstorming, terapia psicoanalítica, test de Rorschach- tienen en común la flexibilidad, la ausencia de un contexto reglado, lo que da lugar a la producción, que en cada caso atenderá a diferentes fines.

    Finalmente, una vez que se tiene un número considerable de conceptos y/o luego de un tiempo estipulado previamente, se procede a la selección, mejoramiento, combinación, adaptación, generación de ideas más complejas, etcétera, pretendiendo ahora sí, calidad de ideas.