Significado de Neurología

El neurólogo necesita mantenerse capacitado en una área delicada en la que se continúa avanzando con cambios sustanciales

¿Qué es la neurología?

Es la rama de la medicina que se encarga del estudio del sistema nervioso y sus enfermedades. Es ejercida por el médico neurólogo, un profesional de la medicina que debe cursar estudios de especialización en neurología.

Si bien la neurología abarca los aspectos funcionales relacionados con las sensaciones, movimientos, control del tono muscular, habla, memoria, sueño e intelecto, se encuentra relacionada con los aspectos relacionados con la conducta y los pensamientos, cuyas alteraciones son el objeto de estudio y tratamiento y otra rama de la medicina como lo es la psiquiatría.

Ésta es un área compleja del conocimiento médico, ya que el sistema nervioso nos permite procesar información proveniente del entorno, al tiempo que constituye el principal medio de regulación del organismo, por lo que se interrelaciona con todos los demás sistemas del cuerpo.

Principales problemáticas abordadas por la neurología

Esta disciplina se enfoca principalmente en la atención de trastornos como las enfermedades y accidentes cerebrovasculares (ACV), demencia, trastornos del movimiento como la Enfermedad de Parkinson, epilepsias, enfermedades desmielinizantes (como la esclerosis múltiple), enfermedades neuromusculares (distonías y distrofias musculares), infecciones y tumores del sistema nervioso, dolor de cabeza y dolor por lesión nerviosa (dolor neuropático).

En el caso de los niños, la neurología abarca además los trastornos del desarrollo cognitivo del niño y alteraciones del comportamiento como es el caso de la hiperactividad y los trastornos del espectro autista.

La neurología cuenta con estudios especializados

Esta disciplina es un área en la que el examen clínico del paciente es suficiente para brindar toda la información necesaria para hacer el diagnóstico de la lesión que afecta al paciente, especialmente en lo relacionado con su ubicación.

Sin embargo, es necesario precisar aspectos como la causa de la lesión (un ACV, infección, tumor, enfermedad desmielinizante, etc.) por lo que es necesario complementar los hallazgos del examen clínico con estudios funcionales que permitan evaluar el funcionamiento de zonas específicas del sistema nervioso y estudios de imagen.

Estudios funcionales. Estos se basan en medir la actividad eléctrica de zonas del cerebro o estructuras como los nervios periféricos. Son útiles para investigar trastornos como la epilepsia así como la causa de la afección en la función de nervios periféricos, por ejemplo para diagnosticar condiciones como el síndrome del túnel del carpo. Estos incluyen el electroencefalograma, la electromiografía, los potenciales cerebrales y el mapeo cerebral.

Estudios de imagen. Se emplean principalmente los estudios que permiten visualizar estructuras o tejidos blandos, como es el caso de la resonancia magnética y la tomografía. Las imágenes obtenidas con estos medios permiten identificar lesiones como hemorragias o infartos, tumores, abscesos, áreas de desmielinización, alteraciones del volumen o distribución de líquido cefalorraquídeo o compresión de los nervios por afecciones como las hernias discales.

Avances extraordinarios en un complejo universo

Las afecciones del sistema nervioso representan un gran reto para la medicina, dado que las células nerviosas, conocidas como neuronas, no se pueden regenerar una vez dañadas. Por esta razón trastornos como las parálisis por lesiones de la médula espinal no pueden ser curados y muchas enfermedades del sistema nervioso dejan secuelas irreversibles.

En los inicios de la neurología, los galenos podían diagnosticar las afecciones más no podían hacer nada por sus pacientes. Las primeras intervenciones pudieron hacerse cuando surge la neurocirugía, que mediante incisiones del cráneo podían drenar abscesos o retirar algunos tumores. Estos procedimientos pudieron ser de más ayuda con el advenimiento de los antibióticos, que disminuyó notablemente la mortalidad de los pacientes tras estos procedimientos.

Más recientemente la neurología ha podido descifrar los mecanismos químicos de señalización con los que funciona el cerebro, en los que intervienen sustancias conocidas como neurotransmisores. Este conocimiento ha permitido formular medicamentos que permiten cambiar los niveles de estas sustancias produciendo cambios en la función nerviosa que se traducen en hechos como el alivio del dolor, disminución del temblor o la rigidez, desaparición de las convulsiones, mejora de la memoria y capacidad de aprendizaje e incluso control de las alteraciones de conducta que caracterizan a los trastornos psiquiátricos.