Significado de Sistema Nervioso

  • Por Angela Estevez (Licenciada en Psicología)
  • Ago, 2019
  • ¿Qué comprende el sistema nervioso?

    Es el núcleo desde el cual funciona el cuerpo, responsable de procesar los datos -estímulos- que el organismo percibe tanto a nivel externo como interno, y de comandar órdenes de reacción, lo cual se ejemplifica desde la práctica con facilidad en el acto reflejo, y que uno puede apreciar tanto en el ser humano como en especies animales.

    Etimológicamente se observa el primer componente remontando al latín tardío en systēma, vinculado al griego sýstēma, para pautar la interacción entre una serie de elementos como un todo, y en segunda instancia, nervioso presenta una composición sobre el latín vulgar nervium, claramente por nervio, y el sufijo -oso, al respecto del latín -ōsus, que intercede para indicar una cantidad amplia de, en este caso, de nervios.

    Características y estructura del sistema nervioso

    Posee dos hemisferios, derecho e izquierdo, conectados por el cuerpo calloso, que comandan cada uno la parte opuesta del cuerpo. Estos hemisferios tienen tres cisuras, de Rolando, de Silvio y Perpendicular Externa; son hendiduras de gran profundidad, que sirven para delimitar los seis lóbulos cerebrales (frontal, parietal, temporal, occipital, de la ínsula, límbico).

    Finalmente, cada lóbulo tiene otras hendiduras, más superficiales, que se denominan surcos y dividen al lóbulo en circunvoluciones.

    Las células que se observan presentes son las neuronas, formadas por soma y axón. En este sistema tenemos la sustancia gris, compuesta por somas de fibras nerviosas y la sustancia blanca, formada por axones. La mielina, que recubre los axones, es lo que le da su color blanco a esta sustancia.

    Puede ampliar en el análisis dedicado a Neurona.

    Ambas sustancias se distribuyen de modo opuesto, es decir, en la médula espinal la sustancia gris es central y la sustancia blanca periférica, mientras que en el cerebro la sustancia blanca es central (con núcleos grises) y la sustancia gris es periférica.

    Clasificación dada la anatomía: central y periférico, y según la función: somático y autónomo

    La neuroanatomía hace una clasificación anatómica, es decir, según sus estructuras o partes, delimitando un sistema nervioso central, formado por el encéfalo y la médula espinal y un sistema nervioso periférico, constituido por nervios y ganglios.

    Puntualizar que el encéfalo está formado por el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico. Y finalmente, este último se subdivide en los pedúnculos cerebrales, el bulbo raquídeo y la protuberancia.

    Todas las estructuras se relacionan por vías de conducción nerviosa (motoras, sensitivas y sensoriales), gracias a la sinapsis. La información recibida se dice que es ascendente, aferente o centrípeta y la que es emitida es descendente, como en carácter eferente centrífuga.

    Por otra parte, la neurofisiología se constriñe al estudio del funcionamiento del sistema nervioso, distinguiendo el sistema nervioso somático, que permite la relación con el medio (vida de relación) y el sistema nervioso autónomo, que posibilita el equilibrio interno (vida vegetativa) y se divide, asimismo, en simpático y parasimpático.

    Puede consultar también la disciplina de la Neurología

    Etapas de la formación del sistema nervioso

    El desarrollo del sistema nervioso es fundamental en todo ser humano, comenzando a formarse ya tempranamente en el útero gestante. Lo primero que tenemos es un cigoto, producto de la unión del óvulo con un espermatozoide, que luego, por medio de sucesivas divisiones celulares se transformará en un embrión.

    El embrión tiene tres cubiertas o tres partes, que de adentro hacia afuera son el endodermo, el mesodermo y el ectodermo. A partir de este último es que se forma el sistema nervioso.

    Lo siguiente es que las células ectodérmicas se dividen y diferencian, dando lugar a la placa neural, cuyos bordes más tarde se elevan transformándola en el surco neural.

    Cuando los bordes del surco neural se tocan, esto da lugar a la aparición del tubo neural, cuyos neuroporos anterior y posterior están inicialmente abiertos, pero más tarde se cierran.

    Si no logra cerrarse el neuroporo o extremo anterior se producirá una anencefalia (que significa sin “cerebro”), mientras que si no se cierra el extremo posterior ocasionará una espina bífida. Ambas son graves en el desarrollo del embrión.

    Para que se cierren, ambos extremos, es fundamental la acción del ácido fólico. Si hay una deficiencia del mismo los neuroporos pueden no cerrarse. Por este motivo, los obstetras, recomiendan los suplementos de ácido fólico en las mujeres que desean gestar un niño, a modo de prevención, de uno a tres meses previo al embarazo y en los tres meses iniciales de la gestación. De allí y en conjunto con diversidad de motivos (tanto biológicos, como económicos, psicológicos, etc.), que sea importante la planificación familiar.

    Luego del cierre del tubo neural lo que acontece es que este se dilata en tres, sólo en su porción anterior. Estas tres dilataciones se constriñen, apareciendo a continuación tres vesículas: prosencéfalo, mesencéfalo y rombencéfalo, las cuales se fraccionarán luego en seis vesículas. Es a partir de éstas que se desarrollarán la mayoría de los órganos del sistema nervioso.

    Funciones del cerebro y el cerebelo

    El cerebro es el órgano más importante que tenemos y es el que nos diferencia del resto de los animales, evolutivamente. Procesa información sensorial y efectúa respuestas, es la sede de las funciones cognitivas superiores y de las respuestas emocionales. A causa de la edad avanzada, lesiones o consumo problemático de sustancias, entre otros motivos, su funcionamiento puede verse afectado.

    Tiene dos hemisferios, derecho e izquierdo, con diferentes funciones, unidos por el cuerpo calloso y por el trígono cerebral. Cada hemisferio se ocupa del control de la parte opuesta del cuerpo.

    Con ayuda de las cisuras (de Silvio, de Rolando y Perpendicular Externa) podemos visualizar seis lóbulos: parietal, temporal, frontal, occipital, de la ínsula y límbico. En los seres humanos, el lóbulo frontal está hiper desarrollado, por la evolución respecto del resto de los animales.

    El cerebro está recubierto por la corteza cerebral, la cual posee una totalidad de seis capas, según el sector. Dicha corteza presenta tres partes: arqui, paleo y neocorteza; las dos primeras son heterotípicas, porque no tienen todas las capas, mientras que la última es homotípica, debido a que posee las seis.

    En la corteza encontramos cinco clases de neuronas: piramidales, granulosas o estrelladas, fusiformes, células de Cajal y células de Martinotti. También podemos distinguir cisuras, surcos y circunvoluciones.

    Por otro lado, el cerebelo tiene que ver con la coordinación, los movimientos, la postura y la motricidad fina. Se divide en archi, paleo y neocerebelo y se parece a un pequeño cerebro e incluso tiene corteza cerebelosa, dos hemisferios y tres lóbulos.

    Barreras de protección: huesos, líquido cefalorraquídeo y meninges

    El sistema nervioso central necesita ampararse de los posibles impactos del exterior, para lo cual tiene distintas barreras de protección, una de las cuales se conoce como “estuche óseo” y, justamente, es la envoltura de los huesos del cráneo y de la columna vertebral.

    Además, cuenta con el Líquido Cefalorraquídeo (LCR), que circula por el sistema ventricular y es un gran amortiguador contra los golpes. Finalmente, como tercera barrera tenemos tres membranas o capas llamadas meninges, que son, desde dentro hacia fuera las siguientes: piamadre, aracnoides y duramadre.