Significado de Nostalgia

¿Qué es la nostalgia?

Es una cosa o circunstancia que hace revivir algo del pasado o distanciado físicamente percibido con emoción, entendiendo desde un juguete, raíces culturales, o un ser querido que ya no está, explorando una doble apreciación: como un sentimiento triste dado que uno no tiene la posibilidad de traer el tiempo de vuelta, como uno alegre, por la felicidad que produce la recordación, o como una mezcla de ambos.

Etimológicamente se vincula con latín moderno en nostalgia, sobre dos componentes del griego: nóstos, que remite a regreso, indicando referencia en el indoeuropeo *nes-, por regresar, y el sufijo -algía por álgos, que se lo interpreta como pesar o dolor, no obstante como ya marcamos, la significación no necesariamente se plantea como negativa.

Elementos que generan nostalgia

Existen ciertas cosas que promueven especialmente la añoranza por el tiempo pasado, personas queridas que no tenemos cerca actualmente o que han fallecido, animalitos que nos han acompañado, lugares que hemos visitado y quisiéramos volver o nuestro propio territorio si hemos tenido que despegarnos de él, con todo el significado de patria que conlleva.

Entre esas cosas se encuentran las fotografías y las cartas, juguetes, videos, canciones, fechas de cumpleaños, de aniversario u otras importantes, símbolos patrios en caso de extrañar un lugar, etcétera. Y generalmente, cuando nos agarra nostalgia nos ponemos emotivos, silenciosos, tal vez dejamos caer una lágrima por aquello que no tenemos, antes de regresar al presente.

Revivir la época de la niñez o la adolescencia

Una de las nostalgias más frecuentes es por la niñez, siempre que se haya transitado en el seno de una familia amorosa, sin hechos traumáticos o enfermedades duraderas.

Se anhela revivir ese momento en que no había responsabilidades, se jugaba, reía a carcajadas y los padres eran vistos como superhéroes. Se extraña la inocencia y la sencillez con que se era feliz.

Esta melancolía tiene algo de cierto, pero igualmente mucho de invención, dado que se apoya en parte, a nivel colectivo y desde el pensamiento popular, en la ignorancia de que los niños sufren y se frustran, como los adultos o a veces más incluso, ya que tienen menos herramientas para la expresión y el manejo de sus emociones. Los mismos adultos sólo conservan algunos recuerdos de sus primeros años, muchas veces positivos, lo que favorece esta fascinación por la infancia.

Respecto de la adolescencia, se quiere volver a tener la vitalidad, fuerza y rebeldía, disfrutar de las fiestas hasta tarde con amigos, el traspasar límites sociales o parentales, la despreocupación por el devenir. Aquí, como en la niñez, se suelen magnificar las cualidades positivas, dejando de lado los padecimientos propios de esta etapa.

Como escalón previo a la adultez, muchas personas hubieran querido quedarse allí, resguardados de los requerimientos posteriores, como pagar los impuestos, tener que trabajar para obtener el sustento económico, cumplir con responsabilidades y horarios pautados. Cuando se pasa por momentos de impotencia, a menudo se vuelve la mente a la adolescencia, que en muchos individuos se caracteriza por la ambición y los sueños.

Nostalgia por la pérdida de un ser querido

El fallecimiento de abuelos, padres, hermanos u otras personas amadas, es muy doloroso e implica un trabajo de duelo (que puede ser sano o patológico), un esfuerzo de aceptación y puesta de energía en porvenir, acorde a los tiempos de elaboración singulares, de cada uno. Aunque se haya seguido adelante, de vez en cuando la nostalgia regresa esporádicamente.

También puede extrañarse a un animalito que haya sido nuestra mascota, si hemos construido un fuerte vínculo o si está asociado a reminiscencias felices de nuestra infancia, si nos sirvió de apoyo en tiempos adversos, etcétera.

Por otra parte, se puede sentir nostalgia por una relación de pareja, que no haya funcionado como era deseado o haya finalizado por motivos externos, preguntándose qué hubiera sido si continuaba. De la nostalgia sobre la juventud y los antiguos amores tratan los versos del poema del escritor nicaragüense Rubén Darío (1867-1916), llamado “Canción de Otoño en Primavera”. Las relaciones de amistad genuina, que se han disuelto, son otro motivo que puede ponernos melancólicos.

Sentimiento de nostalgia por la patria

Aparece cuando se emprenden viajes prolongados, ya sea por estudios, trabajo, proyectos o fines turísticos y se hace más fuerte si se trata de territorios distantes o culturas muy disímiles a la nuestra, con otras costumbres, comidas y vestimenta. Si el motivo de nuestra partida ha sido el exilio, por pensamientos y creencias, la situación es más angustiante.

Sucede por lo general que, hasta que no abandonamos nuestro lugar de origen, puede que no seamos conscientes del apego emocional que nos une al mismo, del sentimiento de pertenencia, la comodidad y la representación de hogar que nos supone.

Nostalgia e idealización

A grandes rasgos, pues luego debe tenerse en cuenta la singularidad con que cada persona experimenta su vida, uno va olvidando los disgustos que le han tocado atravesar, para defenderse de ellos, haciendo una selección involuntaria de memorias, que imprime la imagen de un pasado maravilloso.

Este pasado aparentemente perfecto nos invita a sentir nostalgia, frente a un presente menos placentero, del que no podemos huir más que por medio de la fantasía, concentrándonos sobre personas o sitios que ya no forman parte de nuestro día a día.

Persona nostálgica: vivir de recuerdos

Todos sentimos nostalgia a veces, ocasionalmente, pero cuando es constante pasa a ser un problema, pues ponemos nuestra energía en imposibles, en lo que no se puede ser o tener y ello impide sentirnos realizados en el presente y apostar a proyectos, mirar hacia adelante.

Las personas nostálgicas viven pensando en otros tiempos, otras personas, otros lugares, sin disfrutar de quienes las rodean ahora o donde se encuentran en este momento. Así pasan por alto oportunidades, sin percibir lo que han logrado, impedidos de avanzar, “atascados” podríamos decir, pues no logran hacer el duelo por lo perdido.