Significado de Postoperatorio

Responsabilidad en el cuidado y ambiente para propiciar una buena recuperación

¿Qué es el postoperatorio?

Es el período de tiempo que sigue a la ejecución de un acto o procedimiento quirúrgico y se extiende hasta que el paciente se haya recuperado. Es una etapa en la que el cirujano debe hacer un estrecho seguimiento, ya que pueden presentarse algunas complicaciones que ameritan un tratamiento inmediato.

Estas complicaciones dependen directamente de la enfermedad que llevó a la necesidad de la cirugía, de las condiciones iniciales del enfermo y del tipo de procedimiento que se llevó a cabo.

Etapas del postoperatorio: inmediato, mediato y tardío

Inmediato. Se inicia tras la salida del paciente del quirófano hasta su traslado a hospitalización o bien se egresa de la institución cuando se somete a un procedimiento ambulatorio. Durante este período de tiempo la persona aún se encuentra bajo efecto de los anestésicos por lo que debe permanecer en un área de recuperación bajo supervisión de los anestesiólogos. Esta etapa suele durar de 24 a 48 horas.

Mediato. Se inicia tras culminar el postoperatorio inmediato y abarca la primera semana tras la cirugía. Esta puede cumplirse en un área de hospitalización o bien en el domicilio del paciente de acuerdo con el tipo de cirugía practicada.

Tardío. Se extiende hasta un mes posterior a la cirugía. Durante esta etapa el paciente es dado de alta de forma definitiva.

Principales cuidados

En esta fase el equipo de salud se enfoca en tres grandes aspectos: el adecuado control del dolor, el cuidado de la herida y el manejo de catéteres, sondas, drenajes y demás dispositivos.

Tras una cirugía se controlan otros aspectos como signos vitales, la alimentación, que puede estar limitada o incluso restringida en el caso de cirugías de las vías digestivas, el sueño que puede verse perturbado por el dolor y por la necesidad de mantener posiciones que dificultan conciliar el sueño, la movilización temprana y la normalizaciones de actividades como micción y evacuación.

Complicaciones específicas de cada fase del postoperatorio

Las complicaciones que pueden ocurrir tras una cirugía tienen momentos específicos para presentarse.

En el postoperatorio inmediato la complicación más común es la hemorragia. Esta puede deberse a la falta de una adecuada cauterización de los vasos sanguíneos o a la ruptura o dehiscencia de los puntos de sutura.

En el mediato, las complicaciones abarcan la fiebre por la presencia de una infección o dificultad respiratoria por complicaciones como el trombo embolismo pulmonar. También es posible que ocurra la falla en la función de los riñones cuando ha habido una hemorragia importante o no se ha restablecido de forma adecuada el equilibrio de los líquidos y electrolitos del cuerpo.

En el postoperatorio tardío se pueden observar problemas producto del desarrollo de fibrosis en las heridas o bien su dehiscencia como ocurre en el caso de una eventración. También pueden desarrollarse adherencias en las vísceras abdominales o síntomas relacionados con el daño ocasionado a otros tejidos durante la cirugía.

Medidas tras una cirugía para prevenir problemas en el postoperatorio

Existen algunas medidas que deben ser adoptadas tras la cirugía con la finalidad de lograr una rápida recuperación del enfermo y prevenir las complicaciones del postoperatorio.

Las más importantes incluyen la movilización precoz e incluso la deambulación cuando sea posible, la cura y cuidado de la herida y de los orificios de drenaje, vigilancia de la salida de secreciones por tubos y drenajes, estado de hidratación de la persona, monitoreo de la reanudación de los movimientos intestinales así como garantizar una alimentación adecuada y acorde con el tipo de cirugía.

En el caso de las cirugías que ameriten una inmovilización prolongada se suele emplear la medicación a base de heparina, un anticoagulante que ayuda a prevenir la formación de trombos o coágulos a nivel de las piernas.

En este período de tiempo debe vigilarse también el cumplimiento de los medicamentos habituales que hayan sido indicados para el control de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión arterial, las convulsiones, afecciones tiroideas o cualquier otra afección.