Definición de Rumiación

Agustina Repetto
Licenciada en Psicología

La rumiación es un proceso cognitivo que ha sido objeto de estudio en la psicología clínica y la investigación sobre la salud mental. A menudo, se asocia con síntomas depresivos y puede tener un impacto significativo en el bienestar emocional de las personas.

La rumiación se define generalmente como un estilo de pensamiento perseverante sobre los propios problemas y los sentimientos asociados. Por ejemplo, puede implicar tratar de encontrar un sentido a algún fracaso del pasado. Las personas que experimentan rumiación se plantean repetidamente preguntas mentales que probablemente no puedan resolverse mediante tales pensamientos. Algunas de estas preguntas pueden ser: ¿Por qué me pasó esto a mí? ¿Por qué no pude arreglar eso? ¿Qué hice mal? De este modo, la rumiación puede convertirse en un ciclo interminable de autorreflexión negativa, lo que puede afectar la autoestima y la percepción de la propia valía. En este artículo, exploraremos en profundidad la rumiación, sus implicancias clínicas y cómo abordarla desde una perspectiva basada en evidencia.

Implicancias Clínicas

La rumiación está fuertemente relacionada con la depresión. Las personas que rumian tienden a centrarse en sus problemas y dificultades, lo que puede aumentar la intensidad de las emociones negativas. Además, la rumiación prolongada puede dificultar la búsqueda de soluciones efectivas y perpetuar los síntomas depresivos.

El ciclo de la Rumiación

La rumiación no es simplemente un proceso de pensamiento aislado; más bien, se desarrolla en un ciclo repetitivo. Veamos cómo funciona:

1. Activación del evento: La rumiación a menudo comienza con un evento desencadenante, como un conflicto interpersonal, una pérdida o un fracaso personal. Este evento activa pensamientos negativos y emociones intensas. A veces los mismos pensamientos negativos automáticos pueden funcionar como disparadores del proceso.

2. Pensamientos intrusivos: Los pensamientos negativos comienzan a inundar la mente. Estos pueden ser autocríticos, catastróficos o centrados en la culpa. La persona se siente atrapada en un bucle de rumiación.

3. Búsqueda de significado: La persona intenta dar sentido al evento, y a sus pensamientos, ya que tiende a identificarse plenamente con ellos.

4. Amplificación emocional: Cuando los pensamientos negativos persisten, las emociones relacionadas, como la ira, la ansiedad, la tristeza se vuelven más intensas.

5. Dificultad para detenerse: La rumiación se convierte en un hábito difícil de romper. Aunque la persona puede querer detenerse y evitar el bucle de pensamientos, al tratar de hacerlo, en realidad mantiene el problema. Es decir, intentar evitar el pensamiento funciona como un agente de mantenimiento de la rumia.

6. Impacto en el estado de ánimo: La rumiación prolongada afecta el estado de ánimo general. La persona puede volverse más susceptible a la depresión y la ansiedad.

Estrategias para abordar la Rumiación

1. Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

La TCC es una intervención ampliamente utilizada para tratar la rumiación. Algunas técnicas específicas incluyen:

– Monitoreo de pensamientos: Ayuda a la persona a identificar patrones de pensamiento y a registrar pensamientos automáticos negativos.

– Reestructuración cognitiva: Se trata de cuestionar y modificar pensamientos disfuncionales. Por ejemplo, en lugar de pensar “Soy un fracaso total”, se podría reemplazar por “Cometí un error, pero eso no me define como persona”.

2. Mindfulness y Atención Plena

La práctica regular de mindfulness también puede ayudar a reducir la rumiación. Entre sus estrategias se destaca:

– Atención al presente: Fomentar la conciencia del momento presente y evitar la rumiación sobre el pasado o la preocupación por el futuro.

– Observación sin juicio: Desarrollar la habilidad de observar los pensamientos sin emitir juicios permite que los pensamientos fluyan sin quedar atrapados en ellos.

3. Estrategias de autocuidado

– Ejercicio regular: El ejercicio físico puede ayudar a liberar endorfinas y a mantenernos concentrados en lo que estamos haciendo.

– Sueño suficiente: La falta de sueño puede aumentar la rumiación. Priorizar un buen descanso es esencial.

– Reducción del estrés: Practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda o la meditación, puede ayudar a manejar el estrés y reducir la rumiación.

– Explorar áreas vitales valiosas: Reconocer qué áreas son significativas para nosotros y evaluar cuánto tiempo invertimos en lograr lo que consideramos valioso nos permite incorporar más acciones que nos acerquen a lo que realmente importa en nuestra vida.

– Apoyo social: Hablar sobre los problemas con amigos, familiares o un terapeuta puede ayudar a reducir la rumiación.

Conclusión

La rumiación es un proceso complejo que afecta la salud mental de muchas personas. Sin embargo, con las estrategias adecuadas, es posible romper el ciclo y encontrar formas más saludables de procesar los pensamientos. Como profesional de la salud mental, es importante estar informado sobre la rumiación y ofrecer a los pacientes herramientas efectivas para abordarla.

 
 
 
Por: Agustina Repetto. Licenciada en Psicología, egresada de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Actualmente, estudiante del Posgrado en Sexualidad Humana: sexología clínica y educacional con base en Perspectiva de Género y Derechos Humanos.

Trabajo publicado en: Jul., 2024.
Datos para citar en modelo APA: Repetto, A. (julio, 2024). Definición de Rumiación. Significado.com. Desde https://significado.com/rumiacion/
 

Referencias

Nolen-Hoeksema, S. (1991). Responses to depression and their effects on the duration of depressive episodes. Journal of Abnormal Psychology, 100(4), 569-582.

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