Significado de VPN Definición, Importancia, y Cómo Trabaja

Definición formal

El VPN es una solución a las necesidades operativas a nivel interno, para preservar la privacidad de los datos y tareas que se realizan, configurando, si se quiere, una jerarquía de acceso, así como vías de comunicación con el 'exterior', por ejemplo, en el soporte de atención al público, tanto a nivel estatal como privado. El alcance y la complejidad de armar una VPN varía según las exigencias, cuyas iniciales responden inglés, por Virtual Private Network.

Surgimiento e importancia de incorporar un sistema de VPN

Las redes privadas virtuales son un invento relativamente moderno en Internet, que remontan a 1996. Solamente podemos hacer conjeturas sobre el porqué no se llegó a dicho invento con anterioridad, pero básicamente serían dos factores: necesidad por un lado, y posibilidad tecnológica por otro.

A mediados de la década de los 90 del siglo pasado se produjo la gran explosión de Internet a nivel de usuarios/consumidores finales, de la que hasta entonces había sido una red utilizada sobretodo en el ámbito académico y corporativo.

Las amenazas existentes en aquella Internet primigenia no eran tan letales (a nivel de phishing, virus, spam, robo de identidad,…) y, por lo tanto, la necesidad de herramientas de protección y seguridad era más bien escasa. No obstante, con la popularización de la red y el incremento tanto de usuarios como de la presencia de toda clase de actividades (como las bancarias), la red de redes empezó a interesar a los criminales. Y, con ello, se requirió de nuevas herramientas de seguridad.

El precursor directo de la VPN, el protocolo PPTP (peer-to-peer tunneling protocol), fue creado por Microsoft en 1996, y una primera especificación fue publicada en 1999, siendo desarrollada por un consorcio liderado por la misma Microsoft entre otras compañías.

De hecho, el PPTP fue el protocolo en el que se basaron las VPNs posteriores que empezaron a llegar a partir de los primeros años del siglo XXI, con una Internet que iba creciendo de forma sostenida en cuanto a número de usuarios.

En este contexto, y con los ciberdelincuentes acechando cada día más, dichas herramientas se popularizan y salen del entorno corporativo en el que habían estado hasta entonces para llegar al público final mediante empresas que la venden como servicio por una cuota mensual o anual.

Actualmente, las soluciones VPN existentes se basan, principalmente, en el uso de las tecnologías SSL e IPSec, pero en cualquier caso, los fundamentos son los mismos que utiliza el protocolo PPTP desde sus inicios.

Llegados a este punto, podemos preguntarnos si necesitamos una VPN, y para qué nos puede ser útil dicho servicio. Para responder a estas preguntas, antes tenemos que hacernos otras:

  • ¿Necesito proteger mis comunicaciones en Internet de miradas indiscretas?
  • ¿Me conecto a la red desde puntos de acceso públicos? (como cafés, estaciones de tren, aeropuertos, bibliotecas, …)
  • ¿En algún momento tengo que ‘falsificar’ el país desde el que me conecto? (por ejemplo, para disfrutar de contenidos en servicios de streaming)
  • ¿Necesito -o quiero- anonimizar mi conexión por un motivo personal o profesional?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas ha sido que sí, no lo dudes: una VPN te iría bien. Para comprender el porqué, primero necesitamos comprender su forma de funcionamiento.

¿Cómo trabaja una VPN?

Un servicio de red VPN consiste en servidores ubicados en distintos países que enrutan el tráfico y, además, lo dotan de una encriptación que protege el contenido.

Su ubicación es clave porque, de esta forma, pueden facilitar una dirección IP de otro país; las direcciones IP (que son números asignados a cada ordenador para poder hacerles llegar la información) dependen geográficamente de cada país, lo que permite a determinados servicios (por ejemplo, los de streaming de contenidos de vídeo) servir unas películas o series a unos países, pero no a otros, además de facilitar el bloqueo de contenidos prohibidos en algunas regiones.

A uno de estos servidores se conecta el cliente de VPN, un software que debemos tener instalado en nuestra computadora (también podemos emplear una VPN desde un smartphone o tablet) y, a partir del momento de la conexión, todas las peticiones de páginas web o servicios IP en general, serán canalizadas a través del servidor VPN.

De esta manera, se forma un ‘túnel’ de datos que también puede ser encriptado, de forma que lo que se gana es seguridad, ya que se añade una capa adicional de protección ante miradas de intrusos.

Generalmente, su comercialización se realiza como servicio; acostumbra a ser precisa la instalación de una pieza de software en nuestra computadora (el ‘cliente’ de VPN), pero lo que se paga realmente es la conexión a los servidores remotos.

El uso más habitual para profesionales es la seguridad, mientras que entre los usuarios finales es poder ver contenidos en streaming geobloqueados.