Significado de Amor

¿Qué es el amor?

Es forjar un vínculo sentimental nutrido por la confianza, comprensión, pasión y el compañerismo al respecto de otra persona, así como también es la aceptación y valorización de uno mismo. Las formas del amor se evidencian claramente desde el núcleo familiar, las amistades, y la pareja en pos de un proyecto de vida en común. Es parte natural del individuo, abrazado y condicionado por pautas sociales y culturales.

En la esfera etimológica, se lo reconoce en el latín en las formas amor, amōris, sobre una raíz en el indoeuropeo *amma-, que remite a la figura de la madre postulando -si se quiere- la idea de un amor puro e incondicional; por su parte el verbo amar se advierte en el latín amāre, indicando como dato interesante la comparación con el verbo querer (que construye el «te quiero» típicamente previo a la declaración del «te amo»), que traslada al latín quaerĕre, interpretado como buscar.

Amor propio: plenitud y aceptacion

El amarse a uno mismo es fundamental para llevar una vida psíquica saludable y para ser capaces de amar a otros, permitiéndoles amarnos.

El afecto hacia todos nuestros seres queridos, hacia las actividades que realizamos y hacia el mundo que nos rodea, se apoya en nuestro amor propio, en la posibilidad de valorarnos como seres humanos y como sujetos singulares, con aspectos positivos y negativos.

El amor propio es una construcción, que en principio puede verse favorecida -o no- por las personas significativas que nos han criado y rodeado en nuestra infancia y adolescencia, pero que una vez siendo adultos podemos cultivar y así aprender a amarnos.

Amarnos significa aceptarnos, como un todo, tenernos paciencia y valorar nuestras virtudes, percibiendo nuestras dificultades, pero sin maltratarnos por ellas. Merecemos amor, pero en especial, el nuestro.

Sólo queriéndonos permitiremos que la vida nos sea grata; de otro modo, creeremos que no merecemos las cosas buenas que nos suceden y tendremos sentimientos de culpa o, inconscientemente, nos acercaremos a personas y situaciones que nos lastimen, por pensarnos indignos de amor y una vida plena.

Fases del amor de pareja: enamoramiento, desilusion y amor pleno

Señalaremos que el amor -cuando es correspondido- tiene tres fases, esto a modo pedagógico, pues en la realidad todo es sumamente complejo. Primero viene el enamoramiento e idealizamos a una persona elegida, que ante nuestros ojos se nutre de cuanta virtud logremos atribuirle, esa persona reúne todo lo bueno que imaginábamos y todo es felicidad. Claramente es aquí cuando decimos que tenemos la panza repleta de mariposas.

Más tarde sobreviene la desilusión, el desencanto y empezamos a visualizar en esa persona montones de defectos que antes ignorábamos, de modo exagerado -como antes advertíamos sus virtudes-. Sufrimos, nos lamentamos, considerándonos engañados, debido a que esa persona no resultó ser como creíamos. En realidad, nos encontramos con los defectos que siempre estuvieron allí.

Finalmente llega el amor, cuando conseguimos una visión más amplia de nuestra pareja, ahora considerando aquellas cosas que nos encantan, pero también otras que nos disgustan y las que nos son indiferentes. Si llegamos a esta etapa, quiere decir que aceptamos a la persona en su totalidad, floreciendo el verdadero amor, uno que no es exagerado, ni en sus caracteres positivos, ni en los negativos.

El mito de la media naranja

El mito de la media naranja fue muy extendido y dio lugar a prejuicios tales como la necesidad de estar en pareja para alcanzar la felicidad. Afortunadamente, en la actualidad se está empezando a derribar esta creencia, constituyéndose una elección el estar en pareja y no una necesidad, en respuesta a la demanda social.

Si somos medias naranjas, entonces necesitamos de la otra parte para completarnos. Pero si somos naranjas enteras (aún con faltas por nuestra propia incompletud humana), no necesitamos de alguien más para sentirnos realizados.

La otra cuestión de este mito de la media naranja es que, siendo naranjas, nuestro enamorado es también una naranja, alguien similar a nosotros. Y esto no es así necesariamente. Lo ideal es que las parejas se conformen por personas compatibles y esto puede ocurrir tanto siendo similares, como siendo muy distintas. Dos personas pueden amarse profunda y sanamente siendo muy diferentes, la clave está en la aceptación y el respeto.

Vínculo entre lo tierno y lo sensual

Para el Psicoanálisis, existen dos corrientes en la vida anímica del ser humano, la tierna y la sensual. Cuando ambas corrientes confluyen en una misma persona se logran expresar sentimientos de ambos tipos en dicha relación.

En ocasiones, no obstante, existen dificultades para unificar ambas corrientes, dando como resultado que sólo se pueda tener sentimientos tiernos o sólo sensuales por la otra persona, lo que impide la realización de un amor pleno en una misma persona.

Diferencia entre el amor sano y el amor tóxico

No todo amor es digno de ser vivido e incluso, en nombre del amor se dicen cosas o cometen acciones sumamente dañinas. Por eso es importante saber amar, cuidando de un mismo y de quien se escoge como pareja, estableciendo lazos comunicacionales y respetando al otro en su diferencia.

Un amor sano entiende de libertad, de acompañamiento y apoyo, lejos está de juzgar al otro, sino que busca su comprensión. Esto no quiere decir que no haya discusiones, frustraciones, enfados. Supone que, ante los disgustos, se reaccionará con respeto, sin incurrir a la violencia física, verbal o psicológica.

El amor sano se caracteriza por la empatía y el tacto, también la tolerancia y el sentido del humor, el deseo, los proyectos a futuro y la aceptación de la persona amada. Si estoy intentando cambiar a mi pareja constantemente, quizás deba cambiar de pareja.

Hay amores tóxicos que coartan la libertad, que hacen que la persona cambie por completo su modo de ser, actuar o desenvolverse. Amores de este tipo también pueden llenarle a uno el cuerpo de moretones, o de cicatrices emocionales. Amores enfermos se excusan en el amor, para adueñarse de la vida de su pareja y decidir cómo debe vivenciarla.