Significado de Antivirus

Es una línea de defensa que, aún a pesar de los avances en la consolidación de la seguridad de los sistemas operativos, brindan tranquilidad

¿Qué es un antivirus?

Es un programa que nace de la necesidad de responder a la amenaza de los virus digitales, capaces de infectar computadoras para causar problemas de diversa índole, aprovechando errores o agujeros de seguridad, principalmente en la superficie del sistema operativo. El apogeo de los ataques fue claramente en los orígenes del sistema Windows, presente en la amplia mayoría de hogares, que continuamente advertía fallas y colocaba a disposición actualizaciones urgentes que el usuario común ignoraba o simplemente no acompañaba.

Anti- viene del latín, para referirse a la idea de estar en oposición, y virus tiene su origen etimológico en el latín como veneno, que ingresa y ataca al organismo, guardando semejanzas con respecto a esta perspectiva tecnológica donde la víctima se traslada a un aparato que puede quedar inoperable a partir de una infección dentro del software que tiene instalado. Los virus afectan el software que proporciona las órdenes al hardware (monitor, mouse, teclado, procesador).

¿Existen los virus en el móvil? Los días actuales son gobernados por los smartphones, con una PC relegada, y afortunadamente se ha alcanzado un nivel de seguridad muy alto en estos dispositivos. Si bien los virus existen, su alcance y propagación son limitados, y generalmente el problema surge como consecuencia de alguna app que uno instala. Tanto los smartphones con sistema operativo Android como iOS tienen funciones específicas para protegernos, no obstante por precaución uno puede instalar alguna app antivirus, principamente si ello nos brinda una mayor confianza.

Historia e Importancia

Aunque pueda parecer extraño, los antivirus no nacieron exactamente a la par con los virus informáticos, sino unos cuantos años más tarde.

Los virus informáticos se cimentan en el concepto de programa autoreproducible, acuñado en 1949 por el científico norteamericano de origen húngaro John von Neumann, y se considera que el primer virus como tal fue Creeper, de 1971. Para contrarrestar este virus, Ray S. Tomlinson (famoso por haber creado el correo electrónico) programó The Reaper, el cual podría ser considerado como el primer antivirus de la historia, puesto que eliminaba el Creeper, pero el mismo Reaper era un programa autoreproducible, lo que lo incluía más en la categoría de virus que en la de antivirus.

Así pues, si bien se lo menciona con dicha posibilidad, por lo general no se considera a The Reaper como el primer antivirus de la historia.

A principios de los 80, el sector de la microinformática se encuentra en plena efervescencia, con decenas de modelos de computadoras de ocho bits, y los primeros PCs y clónicos en escena.

Los primeros virus atacan diversas de estas plataformas, pero gracias a su compatibilidad, los PCs empiezan a ser los más afectados.

Estos primeros patógenos son prácticamente inofensivos si los comparamos con los de hoy en día: se reproducen y muestran un mensaje en pantalla (como reivindicaciones político-sociales), pero también los hay que destruyen información.

El primer virus que se transmitió fuera de laboratorios de pruebas o entornos controlados fue el Elk Cloner para Apple ][, creado en 1981. En 1986 surgía el primer virus para PC, el BRAIN.

El honor de ser la primera persona en eliminar un virus de una computadora corresponde a Bernard Fix, que “limpió” el virus Vienna, aunque parece ser que lo hizo más con técnicas artesanales que con el software que creó para ello, y que sólo hacía una parte del trabajo.

La corriente de opinión mayoritaria sobre quién creó el primer software antivirus tal y como lo conocemos hoy en día se decanta por G Data, una empresa alemana que creó una solución de este tipo para la plataforma Atari ST.

También en 1987, John McAfee fundaba en Estados Unidos la compañía que llevaría su apellido, lanzando a finales de año VirusScan, su primer producto de este tipo, y coincidiendo en el año con los checoslovacos (el país todavía existía antes de escindirse en Eslovaquia y República Checa) de NOD.

Las principales empresas del sector de la seguridad informática que tenemos hoy en día surgieron en el periodo que abarca desde finales de la década de los ochenta y finales de la de los noventa: F-PROT en 1989, Panda Software (más tarde Panda Security) en 1990, Symantec/Norton en 1991 así como AVG, Bitdefender en 1996, y Kaspersky en 1997.

De antivirus a antimalware

La revolución provocada por Internet y la conectividad, la popularización de las nuevas tecnologías y la omnipresencia de las computadoras primero y los smartphones después, provocaron la evolución de la creación de virus, diversificándolos, haciéndolos más dañinos, y encontrando nuevas formas de atacar a los usuarios.

A la par, la programación de virus -y ahora ya pasaré a hablar de malware en términos más genéricos- perdía su “inocencia”, y de producir patógenos que hacían poco más que reproducirse y presentar mensajes en pantalla, los programadores pasaban a construir verdaderas armas o espías que pudieran someter los datos de las computadoras, o bien hacerse con información privilegiada del usuario, como los datos de cuentas bancarias para perpetrar robos.

De antivirus, pues, pasamos a antimalware, una herramienta más generalista y que impide la infección de lo que son propiamente virus, así como que caigamos en tretas como las ciberestafas por correo electrónico.

Funciones de un antivirus

En los primeros tiempos, los antivirus se utilizaban para escanear ficheros y discos de forma explícita, pero no poseían módulos residentes que estaban siempre encargándose de velar por la seguridad del sistema, algo que no se generalizó hasta los años 90.

El motor residente, algo imprescindible actualmente para cualquier buen antimalware que se precie, monitoriza en todo momento qué se está ejecutando en el sistema, impidiendo que se lleven a cabo acciones dañinas.

Si bien el código de los primeros virus era “estático”, con lo que podían reconocerse mediante sus firmas digitales, a medida que estos avanzan se requieren técnicas más sofisticadas para identificarlos.

Es aquí donde entra en juego la inteligencia artificial, que permite identificar patógenos por su comportamiento. Inicialmente tosca, se ve potenciada con la aparición de la nube, que muchos antimalware utilizan como complemento al arsenal de detección y eliminación que tienen instalado en local.