Significado de Células Óseas

Formado por las células osteoprogenitora, osteocitos, osteblastos, y osteoclastos

¿Qué son las células óseas?

​Las células óseas son el grupo de células que forman parte del tejido que forma los huesos.​ ​Aunque el hueso es en apariencia una estructura dura y firme, es un tejido vivo que se encuentra en constante recambio a lo largo de toda la vida, gracias a las células que se encuentran en su interior, las cuales se clasifican entre: osteoprogenitora, osteocitos, osteblastos, y osteoclastos.​

Estructura del tejido óseo

El tejido que conforma al hueso es de dos grandes tipos: poroso y compacto. El primero se ubica en el interior del hueso, formando cavidades que en el caso de los huesos de mayor volumen dan soporte al tejido que produce las células de la sangre, se trata de la médula ósea. El hueso compacto tiene una función protectora gracias a su firmeza, por lo que se distribuye en la superficie.

Este tejido esta formado por una matriz orgánica constituida principalmente por colágeno en la que existen otras proteínas como albumina, proteoglicanos y diversas proteínas de señalización, y una matriz mineral, cuyo principal componente es el calcio. Los huesos contienen más del 99 % de los 2 kilos de calcio que contiene el organismo.

Durante la formación del hueso los cristales se van depositando sobre la armazón de colágeno, formando así una estructura que logra alcanzar una gran resistencia.

Células osteoprogenitoras: Las células madre del hueso

Como indica su nombre, se trata de células que actúan como progenitoras del hueso. Se ubican sobre la superficie esperando a ser activadas por estímulos hormonales, lo que hace que se conviertan en los osteoblastos, un tipo de célula ósea involucrado en la producción de nuevo tejido óseo.

Osteocito: principales células del hueso

Los osteocitos son el tipo de más común de célula ósea.

Una vez mineralizada la matriz de colágeno, los osteoblastos se van separando entre si y van quedando confinados en el nuevo hueso pasando a convertirse en osteocitos. Durante este proceso desarrollan prolongaciones que le dan un aspecto de estrella. Tanto la célula como sus prolongaciones quedan encerradas en pequeñas lagunas comunicadas entre si por una serie de canalículos.

Estas células emiten prolongaciones que las unen a los osteocitos vecinos, con osteoblastos de superficie y con los vasos sanguíneos mediante sus prolongaciones que se ubican en una red de canalículos.

Osteoblastos: células formadoras de hueso

Los osteoblastos son las células óseas encargadas de fabricar la matriz orgánica de colágeno, por esta razón se ubican en la superficie del hueso y en los sitios en los que se requiere su nueva formación, como ocurre en los focos de fractura.

Inicialmente tienen una forma cúbica, cuando se observan al microscopio se evidencia que las estructuras celulares encargadas de la síntesis y liberación de proteínas se disponen hacia la zona en la que se esta fabricando el nuevo hueso, mientras que el núcleo y las demás estructuras se disponen del lado opuesto.

Una vez que esa estructura se calcifica, el ostoblasto queda confinado a una especie de cámara ósea. En este momento pasa a convertirse en un osteocito.

Osteoclastos: células que eliminan hueso

Los osteoclastos son un grupo especial de células que cumplen una función contraria al osteoblastos, su labor es llevar a cabo la resorción del hueso.

Esto se lleva a cabo gracias a la capacidad de estas células de adherirse al tejido óseo y liberar sustancias ácidas capaces de reabsorber la matriz orgánica y facilitar la degradación de los cristales de mineral. Este proceso es controlado por la acción hormonal, hormonas como la parathormona y la vitamina D estimulan la activación de los osteoclastos, mientras que los estrógenos y la calcitonina la disminuyen.

La actividad de estas células es necesaria para las etapas en las cuales hay crecimiento o remodelación de los huesos. En el caso de los niños, sus huesos tienen una alta actividad de resorción en su interior y de formación de nuevo hueso en su exterior, este proceso es necesario para que ocurra el crecimiento.

Durante la etapa adulta, una mayor actividad de los osteoclastos en proporción con la de los osteoblastos lleva a que ocurra un balance negativo, que explica la disminución de la matriz mineral del hueso que se conoce como osteoporosis.