Definición de Sistema Óseo

David Alercia
Licenciado en Biología

Los sistemas esqueléticos forman el andamiaje y le dan forma al cuerpo, a la vez que son el soporte estructural de los músculos y los órganos. Hay dos tipos de sistemas esqueléticos: el exoesqueleto, donde existe un armazón externo, como en los insectos y los endoesqueletos, que son estructuras internas y forman los esqueletos de hueso, propios de los vertebrados.

El esqueleto está compuesto principalmente por los huesos, que son órganos rígidos y resistentes, pero también se compone de células óseas y una compleja red de tejidos y músculos que trabajan en armonía para permitir que podamos movernos y mantenernos erguidos.

Los huesos

Los huesos son las piezas fundamentales del sistema óseo. A simple vista, pueden parecer simples estructuras duras y secas, pero en realidad son órganos vivos y dinámicos. Los huesos crecen para acompañar el crecimiento del cuerpo. Las células óseas, que son las células que están en los huesos, pueden crear o destruir hueso, y usan esa capacidad para reparar lesiones como quebraduras y fisuras.

El tejido óseo es un tipo de tejido conectivo, pero se caracteriza por tener una matriz extracelular rígida y mineralizada. La matriz es la sustancia que rodea a las células. En el resto de los tejidos conjuntivos, la matriz tiene consistencia más o menos gelatinosa, pero en el hueso, está impregnada con minerales de calcio y fósforo, que le otorga dureza y resistencia.

La matriz también contiene proteínas que le dan elasticidad y resistencia a los esfuerzos mecánicos.

El tejido óseo tiene varios tipos de células óseas, cada una con funciones específicas.

Los osteocitos son las células principales del tejido óseo y se encargan del mantenimiento diario del hueso, regulan el metabolismo de los minerales y responden a las fuerzas mecánicas. Los osteoblastos son responsables de la formación de matriz nueva, mientras que los osteoclastos se dedican a la reabsorción del hueso. La acción combinada de osteoclastos y osteoblastos permite que el hueso se remodele de por vida.

A través de los huesos circulan vasos sanguíneos y nervios, que son esenciales para nutrir y mantener a las células óseas. Los vasos sanguíneos llevan oxígeno y nutrientes, mientras que los nervios transmiten señales y contribuyen a la sensibilidad de los huesos. Los huesos no son estructuras insensibles, y una lesión ósea suele ser muy dolorosa.

Funciones de los huesos

Si bien una de las funciones más evidentes de los huesos es proporcionar soporte y sostener nuestro cuerpo, tienen otras importantes funciones:

• Los huesos forman estructuras rígidas que actúan como jaulas protectoras para órganos vitales. Por ejemplo, el cráneo protege al encéfalo, las costillas y el esternón resguardan a los pulmones y al corazón, y la columna vertebral protege la médula espinal.

• Los huesos actúan como un almacén de minerales, almacenando principalmente calcio y fósforo. Cuando el cuerpo necesita esos minerales, los osteoclastos disuelven la matriz ósea para liberar esos minerales, que pasan a la sangre y están disponibles para otras células del cuerpo. Cuando hay un excedente de minerales en la sangre, se deposita en la matriz ósea y se almacena.

• En el interior de ciertos huesos, como el fémur y el esternón, se encuentra la médula ósea. Allí se producen las células sanguíneas, que incluyen los glóbulos rojos, encargados del transporte de oxígeno, los glóbulos blancos, componentes fundamentales del sistema inmune, y las plaquetas, que son las responsables de formar un “tapón” en los vasos sanguíneos rotos para sellar la fuga y evitar la pérdida de sangre. La médula ósea es un tejido esencial para el funcionamiento de dos sistemas vitales: el sistema circulatorio y el sistema inmune.

El movimiento y el sistema osteoartromuscular

Los huesos están articulados entre sí y junto con los músculos, ligamentos y tendones, forman un sistema mecánico que permite el movimiento y la locomoción. Sin esta estructura sólida y articulada, el movimiento sería imposible.

Los músculos son tejidos blandos con capacidad de contraerse y ejercer fuerzas dirigidas y están unidos o anclados a los huesos mediante tendones, que son como cuerdas resistentes. Cuando un músculo se contrae, tira del hueso al que está unido, lo que provoca el movimiento en las articulaciones. Por ejemplo, cuando flexionamos el brazo para levantar un objeto, el músculo bíceps del brazo se contrae y tira del hueso del brazo, generando el movimiento de flexión, muy similar al funcionamiento de una palanca. Al mismo tiempo, el músculo tríceps en la parte posterior del brazo se relaja para permitir el movimiento.

Cuando en vez de flexionar el brazo, lo que queremos es extenderlo, el juego de fuerzas es el inverso: está vez, el músculo que se contrae y tira del hueso es el tríceps, mientras que el bíceps permanece relajado para no ejercer una fuerza en sentido contrario.

Los músculos, especialmente aquellos vinculados a los movimientos voluntarios, trabajan en parejas opuestas. Cuando un músculo se contrae, el músculo opuesto se relaja para permitir el movimiento en la dirección deseada. Este equilibrio es fundamental para una movilidad eficiente y precisa. Además de permitir el movimiento, los músculos también desempeñan un papel en la estabilización del cuerpo.

Los músculos posturales, que son los glúteos, los abdominales y los músculos de la espalda se encargan de mantener la postura erguida y estabilizar el esqueleto durante los movimientos como la caminata, el trote o al levantar objetos pesados o mantener una posición durante un tiempo prolongado estando de pie o sentado. Estos músculos realizan, de manera inconsciente y controlados por el cerebelo, un órgano del sistema nervioso central, los ajustes de fuerzas necesarios para mantener la postura de acuerdo a la posición del cuerpo. Durante el mareo, el cerebelo no puede determinar cuál es la posición del cuerpo (que es lo que se denomina pérdida del equilibrio). Al no tener órdenes precisas, los músculos no pueden mantener la postura y en ocasiones, los mareos pueden ocasionar caídas.

Los sistemas óseos son estructuras complejas que proporciona soporte, protección y movimiento al cuerpo de los animales con esqueletos internos, y la interacción de los huesos con los músculos es la que permite realizar movimientos.

Los músculos no pueden trabajar sin los huesos, y el esqueleto sin musculatura solo sería un andamio inmóvil. Por este motivo, el sistema de órganos, que permite el movimiento, se denomina sistema osteoartromuscular, con tres componentes fundamentales: los huesos, las articulaciones y los músculos.

 
 
 
 
Por: David Alercia. Licenciado en Biología por la Universidad Nacional de Córdoba, especializado en gestión ambiental, y trabaja en turismo científico.

Trabajo publicado en: Ago., 2023.
Datos para citar en modelo APA: Alercia, D. (agosto, 2023). Definición de Sistema Óseo. Significado.com. Desde https://significado.com/sistema-oseo/
 

Referencias

Fotos: iStock - Nikola Nastasic / ZU_09

Escriba un comentario

Contribuya con su comentario para sumar valor, corregir o debatir el tema.


Privacidad: a) sus datos no se compartirán con nadie; b) su email no será publicado; c) para evitar malos usos, todos los mensajes son moderados.
 
Índice
  • A
  • B
  • C
  • D
  • E
  • F
  • G
  • H
  • I
  • J
  • K
  • L
  • M
  • N
  • O
  • P
  • Q
  • R
  • S
  • T
  • U
  • V
  • W
  • X
  • Y
  • Z