Significado de Consumidor

¿Qué es el consumidor?

Es la figura que ocupa aquél que adquiere un producto o servicio, protegido en el Derecho Civil y Comercial, en mayor consideración que la otra parte involucrada, porque es el vendedor quien tiene las mayores herramientas, fijando el precio y los parámetros generales del proceso a los cuales el consumidor tiene que someterse. Lo cierto es que buena parte del Derecho Comercial se afianza en distinguir las garantías que le corresponden al consumidor.

Los principales derechos de los consumidores

El vendedor tienen cierta ventaja en el mundo comercial, ante la necesidad e interés del comprador. Para evitar que los consumidores caigan en desventaja en estas transacciones económicas, legalmente se establecen los siguientes derechos:

• Todo consumidor tiene la potestad de conocer los términos de la venta: costes, cargos extras, recibir una factura, así como a saber todos los datos del producto que compra.
• Derecho a que se respete el precio ofrecido para la compra.
• Saber quién es el vendedor: domicilio físico, horarios de atención, así como a poder contactar a un expendedor en caso de hacer un reclamo.
• A recibir información sin ambigüedades sobre el producto y el modo de efectuar la compra.
• Recibir el producto en el tiempo especificado luego de pagarlo.
• A tener garantía de los productos que compra y que la misma se cumpla por parte del expendedor.
• A ni tener que pagar tasas adicionales por el servicio de venta, solo lo especificado en el acuerdo inicial.
• A que exista una institución gubernamental que escuche sus denuncias.

Todo los antes dicho suele quedar expresado en los códigos de comercio de cada nación. Como se puede apreciar, los consumidores suelen tener muchas prerrogativas. El asunto es que muchas veces las desconocen y las hacen valer.

Importancia del estado para resguardar los derechos del consumidor

Este es un punto importante. Y es que, desde el punto de vista de la jurisprudencia, los derechos del consumidor se designan en dos áreas legales: el derecho privado y el derecho público. ¿A qué obedece este inusual solape? Ocurre que los actos de venta y compra son entre particulares. No obstante, los derechos de los consumidores son derechos particulares de los ciudadanos, que el Estado debe hacer respetar.

Por lo antes mencionado, sucede que el Estado es quien tiene el deber de proteger a los consumidores. Toda denuncia relacionada con un consumidor que ha sido timado, debe ser atendida por los organismos estadales. En tal sentido, se tiene entendido que el Estado debe cuidar a sus ciudadanos y garantizar que los compradores tengan confianza.

La confianza antes mencionada garantiza el auge de la economía. Una de las razones por las cuales una economía no prospera es por la desconfianza de los consumidores. Por otra parte, es necesario evitar abusos por parte de los comerciantes, así como la conformación de monopolios. Igualmente, evitar que los precios se coloquen de manera unilateral por parte de quienes venden.

Por otra parte, el Estado debe obligar a las empresas a cumplir sus responsabilidades: que se entregue el producto al comprador, que exista una garantía, que no exista publicidad fraudulenta, que los métodos de pago no sean onerosos al comprador. De esta manera, los ciudadanos del Estados se sienten seguros de comprar, haciendo así una actividad cotidiana tan común como lo es el comercio.

El fenómeno del Consumidor Consciente y las tendencias sobre cambios culturales

Ahora, nos adentramos en otra temática. Ahora, los consumidores se han tornado más conscientes de los gastos e impacto de la actividad comercial. Con el comercio, ocurren algunos detalles que es necesario puntualizar:

– Es una actividad terciaria, de bienes y servicios. Al no ser de manufactura, se considera que tiene poco impacto ambiental… lo cual no es cierto.

– La actividad de compra y venta implica muchos paquetes, desplazamientos de mercancía y gastos extras por prestación de servicio.

– Por otra parte, hay un detalle: el consumidor tiene plena libertad. El consumidor puede comprar los productos que desea bajo su manera predilecta de recibir la atención por parte del expendedor (servicio).

– Lo antes dicho, implica que el Estado no puede legislar y crear normas que “impongan pautas de cómo comprar”. Es decir, si una persona desea pagar por un producto con envoltorios de plásticos no biodegradables… está en su derecho.

– ¿Qué puede hacer el Estado? En todo caso, el Estado puede regular al vendedor y exigir que no se usen envoltorios como los antes mencionados. Asimismo, tomar otras medidas para minimizar el impacto de actividades comerciales… pero siempre regulando al vendedor.

– Lo mejor es que el Estado impulse cambios culturales, de manera que sea el propio comprador el que prefiera comprar con consciencia.

Este es un punto relevante: sucede que la economía siempre depende de la demanda, es decir, del consumo de bienes y servicios. El Estado no puede limitarse a imponer normas, pues estas terminan siendo esquivadas a cambio de satisfacer los requerimientos de los compradores.

El cambio necesario del patrón cultural en el consumo

¿Es este un asunto jurídico? Ya hemos dicho que las leyes no pueden coartar las libertades del comprador. En cambio, si se puede poner en cintura al modo de actuar por parte de quienes dan el servicio de venta. No obstante, esto no es suficiente. Lo ideal es que los consumidores sean quienes impongan su patrón a los expendedores.

En ocasiones, el Estado no puede actuar como un ente que se limita a poner normas. Todas las leyes deben ser aplicables en la realidad, de lo contrario no tienen sentido. Lo ideal es impulsar leyes que promuevan educación para comprar de manera consciente, sin lesionar así la libertad y derechos que todos los compradores tienen en el Derecho Comercial.