Significado de Criptografía

Proteger los datos, lo cual se transforma en un bien de valor incalculable

¿Qué es la criptografía?

Entiende esconder un mensaje a partir de una técnica que permita revelarlo por el destinatario. Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler y los altos referentes de su ejército transmitían órdenes en clave, habiendo sido desbloqueado por la máquina Enigma creada por un grupo de expertos liderado por Alan Turing, resultando un factor determinando para la victoria de las fuerzas aliadas. Criptografía tiene origen etimológico en los vocablos griegos kryptos, traducido como oculto, y grafein, escritura.

Principios de la criptografía

La historia de la criptografía es casi tan vieja como la del ser humano. Por lo menos, tan vieja como la de la estrategia militar, ámbito en el que nació; por ejemplo, ¿sabías que Julio César inventó un código de cifrado? Hoy en día haría sonrojar por la facilidad con la que un descifrador mínimamente competente puede descifrarlo, pero para hace más de dos milenios seguramente debería verse como algo muy sofisticado.

El código de César es muy simple: solo se trata de desplazar las letras del abecedario una serie de posiciones. César lo hacía a partir de tres movimientos, de forma que cuando debía escribir una A, escribía una D y, así, sucesivamente.

Los sistemas de substitución fueron ampliamente utilizados, aunque son relativamente fáciles de descifrar por simple análisis: en todos los idiomas hay unas letras que se repiten más que las otras, generalmente las vocales y algunas consonantes. Probando sustituciones es posible llegar a encontrar cual es la clave de desplazamiento, ayudándonos sobretodo de las palabras de menor longitud. A partir de aquí, el mensaje es fácilmente descifrable.

Incluso si la sustitución es más aleatoria, sin utilizar un desplazamiento si no asignando aleatoriamente las parejas de letras, por repetición es posible acabar descifrando el mensaje si se habla la lengua del emisor (y se sabe escribir, claro).

La disciplina de la criptografía se mantuvo prácticamente inalterada en cuanto a métodos y resultados hasta los albores del Renacimiento, cuando los incipientes estados empezaron a pugnar entre ellos tanto en el aspecto militar como en el diplomático, con la consiguiente necesidad de intercambiar información de forma segura entre los monarcas y sus embajadores.

Los encargados de crear códigos empezaron a utilizar fórmulas matemáticas, que también se empezaron a utilizar para intentar descifrar los mensajes de los enemigos, con la cual cosa podemos empezar a hablar de verdaderos criptógrafos.

La época de entreguerras y, sobretodo, la Segunda Guerra Mundial, supuso un gran cambio en el arte de la criptografía gracias a la automatización, lo que permitió construir máquinas (como la famosa Enigma en la lucha contra Hitler) que permitian codificar y descodificar mensajes de forma segura, incluso sobre el terreno, empleando técnicas muy complicadas, lo cual dificultaba su desciframiento si no se tenía el personal y la maquinaria adecuada.

También se progresó nortablemente con las técnicas de descifrado, gracias al uso de las primeras computadoras, que proporcionaban una potencia de cálculo bruto enorme.

Tras la guerra vino otra, esta fría, y los avances tecnológicos en materia computacional llevaron a la criptografía a un nuevo nivel. La capacidad de cálculo que proporcionan las computadoras permite crear códigos casi irrompibles. También entra en juego la “caducidad” de la información, es decir: si se tarda unos meses para romper un código para descifrar una información que tiene una semana de caducidad… digamos que de poco sirve el esfuerzo.

Gracias a los trabajos de posguerra de Claude Shannon, la criptografía se convierte en una ciencia puramente matemática.

A partir de mediados de los 70, las autoridades norteamericanas relajan su control sobre los profesionales de la criptografía, con lo que el interés por esta disciplina empieza a llegar a las academias.

También a mediados de los 70 se inventan los sistemas de clave pública, que consisten en dos claves, una para encriptar y otra para desencriptar, y que no sirven cada una de ellas para la función contraria.

Esto permite a una persona hacer pública la clave de encriptación para que la gente le envie mensajes, que solamente se podrán descifrar con la clave privada. Esta será la base de sistemas como PGP, que ganarán popularidad en Internet.

Contemporáneamente, la criptografía es tanto utilizada para esconder mensajes ante las autoridades, ya sea por parte de disidentes políticos en países regidos por un gobierno dictatorial, como por parte de organizaciones terroristas.

El futuro de la criptografía pasa por los sistemas cuánticos, que no solamente multiplican por varios factores de orden la potencia computacional, haciendo prácticamente imposible su ruptura, si no que incluso permiten saber si alguien ha intentado leer la información a medio camino entre su origen y su destino, con lo cual la manipulación se hace imposible.

Interiorizándose desde la práctica

Si estás interesado en entrar en el mundo de la criptografía, te recomendamos que descargues una aplicación que sea simple, como GnuPG, que es libre y gratuito.

A partir de aquí, en primer lugar deberemos generar un par de claves, la pública y la privada. Teniendo en cuenta el no confundirnos, podremos hacer pública la -y valga la redundancia- clave pública, de forma que cualquier persona pueda enviarnos mensajes cifrados.

Esto podemos hacerlo, por ejemplo, añadiendo nuestra clave pública a la firma de nuestro correo electrónico.

También podemos incorporar una herramienta de criptografiado en nuestro correo electrónico que nos ayude a encriptar los mensajes salientes y desencriptar los entrantes respectivamente, como Enigmail, una extensión para el cliente de correo electrónico Thunderbird.