Significado de Emoción

¿Qué es la emoción?

Es una reacción involuntaria ante un estímulo, uno no lo elige ni puede premeditarlo, y dependiendo del grado tampoco puede esconderlo. También, se lo interpreta como un interés significativo como preámbulo al respecto de algo que va a acontecer, por ejemplo una nueva oportunidad laboral, la preparación de un viaje o el re-encuentro con un amigo.

Al respecto de la etimología, se lo nota en el latín en las formas emotio, emotiōnis, ambos asociadas al verbo emovere, que postula sacar o retirar algo, constituido por ex, que remite a quitar, y movere, entendido como mover, con raíz en el indoeuropeo *meue-, por la acción de apartar.

Características de las emociones

Las respuestas a determinados estímulos simplemente aparecen siendo innatas en nuestra especie, constituyendo una hipótesis planteada por Charles Darwin, el padre de la Teoría de la Evolución y respaldada por estudios más recientes.

Son también manifestaciones rápidas y que vienen acompañadas de gesticulaciones, especialmente faciales. No obstante, se puede moderar su expresión conscientemente, es decir, poner un límite a su manifestación.

En contraste con los sentimientos que difieren mucho entre las personas, las emociones son similares en todos nosotros, pues sirven de adaptación a la especie. Paul Ekman da cuenta de la existencia de seis emociones universales, que son para todos iguales: ira, tristeza, sorpresa, asco, miedo y alegría.

Proceso del sistema límbico y componentes de la respuesta emocional

Las emociones se relacionan al sistema límbico, pero en particular al núcleo central de la amígdala, la cual forma parte del sistema nervioso y se ubica en el lóbulo temporal del cerebro.

Para indagar la función de la amígdala se han realizado estudios en animales. Una de las investigaciones consistió en extirparle la amígdala a varios monos, luego de lo cual sufrieron alteraciones en su comportamiento. Los monos dejaron de tener miedo (emoción) a las serpientes, lo cual lejos de ser interpretado como valentía, es un riesgo y una falla adaptativa.

El caso Phineas Gage

En humanos, un caso famoso e ilustrativo es el de Phineas Gage. Si bien no es un experimento, ya que se dio casualmente, fue utilizado en el estudio de las emociones, en relación al cerebro.

Phineas Gage se encontraba trabajando en la construcción de vías ferroviarias, cuando sufre un grave accidente, una barra de hierro atraviesa por completo su cráneo. Con ello sobrevive, pero sufre una lesión en la corteza órbito-frontal. Llamativamente, cambia mucho su modo de ser, se vuelve una persona irresponsable, con dificultad para el manejo y control de sus emociones. Así se comprobó la importancia de la corteza órbito-frontal en las emociones.

A partir de este caso, se empezó a realizar un nuevo procedimiento quirúrgico, las lobotomías prefrontales, en personas con problemas emocionales. Actualmente, la psiquiatría trabaja con psicofármacos que alteran el funcionamiento del sistema nervioso, para favorecer la regulación de las emociones, y ha abandonado ese procedimiento más rudimentario e inhumano, que traía terribles consecuencias al paciente.

En la elaboración de respuestas emocionales podemos distinguir la incidencia de tres componentes o factores. El componente conductual es el movimiento. El autonómico son los efectos generados por el sistema nervioso autónomo (simpático y parasimpático) y el endócrino, las hormonas.

Ejemplo de Watson y el pequeño Albert: Respuesta emocional condicionada

John B. Watson, padre del conductismo, habla entre sus teorizaciones de las respuestas emocionales condicionadas, es decir, adquiridas por asociación de estímulos.

Por lo tanto, además de las respuestas emocionales innatas en el ser humano, se pueden adquirir otras respuestas. Para probar que es posible provocar este condicionamiento, Watson realiza un experimento con un niño de tan sólo once meses, a quien se conoce como “el pequeño Albert”.

El conductista pone frente al infante una rata blanca y la reacción del niño es querer tocarla, no tiene miedo. No obstante, para condicionar la respuesta, Watson comienza a mostrarle la rata y, en paralelo, hace sonar un ruido fuerte con un martillo, detrás del pequeño. Albert se asusta por el ruido y se pone a llorar.

Hace esto varias veces y al mismo tiempo, hasta que finalmente la rata y el ruido constituyen estímulos asociados. Finalmente, se le acerca la rata blanca y Albert tiene miedo.