Definición de Especie

Licenciado en Biología
1. Categoría fundamental de la clasificación biológica que agrupa a organismos capaces de reproducirse entre sí y engendrar descendencia fértil en condiciones naturales. Constituye el nivel taxonómico que se sitúa por debajo del género y por encima de la subespecie, y es la unidad sobre la cual opera la selección natural descrita por Charles Darwin en On the Origin of Species (1859). Conviene distinguirla de raza o variedad, que refieren a variaciones dentro de una misma especie, y de género, que reúne a varias especies emparentadas.
2. Clase o tipo dentro de un conjunto mayor, utilizado para señalar una categoría particular de cosas, situaciones o ideas. Ejemplo: 'una especie de acuerdo tácito entre las partes'.
3. Cada uno de los bienes o productos no monetarios con los que puede efectuarse un pago o una contribución, por oposición al dinero en efectivo. Ejemplo: 'pago en especie', 'tributo en especie'.
4. En la teología católica, apariencia sensible del pan y del vino que, según el dogma de la transubstanciación, persiste tras la consagración eucarística aun cuando la sustancia se haya transformado en cuerpo y sangre de Cristo. Ejemplo: 'comulgar bajo ambas especies'.
5. Noticia, rumor o suceso que circula entre personas. Ejemplo: 'corrió la especie de que la empresa cerraría'.
Etimología: Por el latín speciēs, que abarcaba los sentidos de 'aspecto', 'apariencia', 'forma visible', derivado del verbo specĕre, por 'mirar', 'observar'. La misma raíz alimenta palabras como espécimen, espectáculo, espejo y especial. Su adopción como categoría taxonómica se consolidó con el sistema de nomenclatura binomial establecido por Carl Linneo en Systema Naturae (1735), donde cada organismo recibe un nombre compuesto por el género y la especie —por ejemplo, Homo sapiens—, otorgándole al término un alcance científico preciso que el latín original no poseía.
Especie
Especies son grupos poblacionales pertenecientes a un mismo linaje, capaces de producir descendencia entre sí pero no con otros grupos, siendo que cada tipo diferente de organismo existente representa su propia especie. Este término es la base del sistema taxonómico, es decir, la clasificación biológica que agrupa a los organismos en diferentes categorías, cuyo concepto básico radica en que, intuitivamente, es posible reconocer distintas clases de seres vivos. Podemos, por ejemplo, distinguir tipos de árboles, caracoles, vertebrados, entre muchos otros grupos a simple vista.
Podemos reconocer a un gato, ponerle nombre e identificar a nuestra mascota entre otros gatos por sus características particulares, como el timbre de su maullido o el color de su pelaje. Conocemos bien las diferencias entre un gato y un perro, e incluso podemos, sin saber nada de biología, diferenciar un gato de otros felinos estrechamente relacionados como los leones, los tigres y los linces.
Hemos logrado identificar la especie Felis silvestris catus apelando a sus características morfológicas y podemos reconocer a un individuo de esa especie por sus características individuales. Pero las cosas se complican cuando comparamos a los gatos con sus primos silvestres, los gatos salvajes africanos Felis lybica que son casi iguales. ¿Es la misma especie? ¿Es el mismo tipo de ser vivo?, considerando que uno vive salvaje y el otro se ha adaptado plenamente a convivir con nosotros. Si vemos un grupo de gatos, todos diferentes, y algunos gatos salvajes mezclados entre ellos, cuánta diferencia es necesaria para decir que uno es un gato y el otro es un gato salvaje, ¿cómo marcamos el límite de cada uno de los tipos de gato que hay en el grupo?
La pregunta ‘¿qué es una especie?’ ha intrigado a los biólogos durante mucho tiempo y no tiene una respuesta única y definitiva. Existen diferentes conceptos que intentan definir cuáles son los criterios de distinción. Hay muchos conceptos de especie diferentes, y ninguno de ellos es completamente verdadero o completamente falso: sirven para reconocer especies en diferentes contextos.
El concepto morfológico de especie
El concepto más intuitivo de especie, y el más antiguo, es el de especie morfológica. Se basa en las características físicas o anatómicas de los organismos para clasificarlos en grupos distintos.
Según este concepto, una especie es un conjunto de individuos que comparten rasgos morfológicos similares y que se diferencian de otros grupos por rasgos distintivos.
Este concepto tiene la ventaja de ser fácil de aplicar y de permitir identificar especies a partir de restos fósiles o de muestras incompletas. Es útil en el campo para reconocer especies distintas rápidamente por su forma.
Pero como en el ejemplo de los gatos, el concepto morfológico no es útil para especies muy parecidas entre sí.
Existen muchas especies tan parecidas que bajo el concepto morfológico serían la misma, pero tienen comportamientos muy diferentes, e incluso, viven en zonas geográficas diferentes.
Concepto biológico de especie
Fue propuesto en 1942 como una posible solución y se basa en la capacidad de los individuos de una especie para reproducirse entre sí y generar descendencia fértil.
Según este concepto, los miembros de dos especies diferentes no pueden cruzarse porque son incompatibles entre sí, y si lo hacen, sus hijos serán híbridos estériles o enfermos. Esto se ve claramente en el resultado de la cruza entre un asno y un caballo, que es la mula, un animal estéril e incapaz de dejar descendencia.
El concepto biológico no se puede aplicar a organismos que se reproducen asexualmente, como las bacterias, los hongos o las plantas.
Tampoco se puede aplicar a organismos extintos, de los que no se conoce su comportamiento reproductivo. Además, existen casos de hibridación entre especies distintas que pueden generar descendencia viable.
En el caso de los gatos, los cruces entre los gatos domésticos y sus parientes salvajes han generado algunas razas de gatos fértiles, por lo que el concepto de especie biológica no se aplica en este caso tampoco.
Concepto filogenético o evolutivo de especie
Un tercer concepto de especie que ha cobrado relevancia en los últimos años es el de especie filogenética, que se basa en las relaciones evolutivas entre los organismos para definir los grupos taxonómicos.
Según este concepto, una especie es un grupo monofilético, es decir, un grupo que incluye a todos los descendientes de un ancestro común y solo a ellos.
En un grupo monofilético, la ancestría de los individuos se puede seguir hasta el último ancestro común de todos ellos, o, en otras palabras, el árbol genealógico puede rastrearse hacía atrás, hasta las primeras parejas que dieron origen a toda la familia.
A medida que el árbol se va alejando de los ancestros, el ADN de los individuos acumula pequeños cambios, pero sigue compartiendo una base común, que hace que la mayor parte del ADN de los organismos de un grupo monofilético sea muy parecida.
Esto ocurre actualmente con la humanidad: nuestro ADN es casi igual al de cualquier otra persona en el mundo. Esto confirma que la humanidad es una única especie, Homo sapiens.
Este concepto tiene la ventaja de reflejar la historia evolutiva de los organismos y de utilizar criterios objetivos y cuantificables, como el número de cambios en una secuencia dada de ADN.
No obstante, también presenta dificultades, como el hecho de que requiere un conocimiento profundo y detallado de la filogenia de los grupos estudiados y que son necesarias técnicas bioquímicas adecuadas (y a menudo costosas) para realizar los análisis de ADN y evaluar las diferencias.
Desde que existe la posibilidad de analizar el material genético de los organismos, este último criterio se toma como criterio definitivo, y en los casos en que con los otros criterios no se logran diferenciar las especies, este es la última alternativa.
Como se puede apreciar, no existe un único concepto de especie válido para todos los casos ni para todos los fines.
Cada concepto tiene sus ventajas y sus desventajas, sus aplicaciones y sus limitaciones, y los profesionales usan el adecuado para el contexto de sus investigaciones, y a menudo usan varios a la vez.
La biodiversidad es un fenómeno complejo y dinámico y la capacidad de los seres vivos para adaptarse, ocupar nuevos ambientes y, en definitiva, sobrevivir, siempre está por delante de nuestros conceptos teóricos, por lo que no se puede pretender tener un solo concepto, o un puñado de conceptos, que abarquen toda la variedad y diversidad de la vida.

Trabajo publicado en: Ene., 2009.
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