Significado de Río Orinoco Definición, Características, Importancia, e Influencia

Definición formal

El río Orinoco está distribuido entre dos países, Venezuela (65%) y Colombia (35%), naciendo en el primero, específicamente en el estado Amazonas, en los alrededores del Macizo guayanés, y en su recorrido se vincula a los departamentos Guainía y Vichada de Colombia; posteriormente, retoma al territorio venezolano a través de los estados Apure, Guárico, Anzoátegui, Monagas, Bolívar desembocando en Delta Amacuro hacia el océano Atlántico. Se transforma en un nexo entre las económicas de la región, así como un símbolo sociocultural.

El planeta Tierra se caracteriza por su extraordinaria composición, más de sus 3/4 partes está compuesta de agua (unión de 2 moléculas de Hidrógeno y 1 de Oxígeno: H2O), denominado líquido vital para la subsistencia de los seres vivos y 1/4 parte de tierra. A través de los continentes se encuentran los océanos, mares y ríos, además de cientos de afluentes y nacientes, que tras su largo recorrido, cumplen un ciclo fundamental para el planeta, denominado ciclo del agua. Entre los recursos extraordinarios con los que cuenta la humanidad, destaca el Río Orinoco, planteando características que propician diversos factores de cotidianidad entre los habitantes que rodean esta majestuosidad natural.

Características del río Orinoco

Su caudal ronda más de 30.000 m3/s de agua y se estima, en algunos sectores, una profundidad entre 90 a 100 metros y una amplitud cercana a los 200 metros, permitiendo ser navegable por buques de gran escala en un 35% de su recorrido, y media o baja escala en su totalidad. Por su volumen hídrico, es considerado el tercer río más importante del mundo.

Rodeado de una gran diversidad en su vegetación, hasta el momento se han identificado más de 16.000 especies de plantas, con un relieve que varía entre selva, llanos y sabanas, se destacan la palmera, robles, diversidad de pastos, manglares, entre otros.

Con respecto a su rica y variada fauna, se puede encontrar el delfín rosado, el cocodrilo, anaconda, nutria gigante, babo, manatíes, tortugas, águilas harpía, jaguares, capibaras y diversidad de peces como el pacú blanco, pirañas, anguila eléctrica, bagre y otros.

Importancia económica e influencia sociocultural

El río Orinoco ofrece un intercambio lacustre entre los diferentes estados de Venezuela, por ser un transporte económico y seguro. Por él se transportan madera, caucho, combustibles derivados del petróleo y carbón como los productos de mayor demanda, además, traslado de víveres que ingresan desde Brasil o son producidos en la región centro norte de Venezuela.

La extracción de hierro y bauxita, que en sus alrededores y afluentes se realiza, también es comercializada por el río hacia las plantas de procesamiento para convertirlas en productos terminados que satisfagan la demanda nacional e internacional.

Además, por sus ricos nutrientes, a sus alrededores se práctica la agricultura como yuca, cambur, plátano, arroz, algodón y maíz, asimismo, mediante la pesca, se aprovechan las diversas especies de peces que sirven de sustento a los pobladores.

Los puentes Angostura, Orinoquía y Mercosur, que atraviesan el río Orinoco, dinamizan la comunicación terrestre y ferroviaria, complementando el potencial que ofrece el majestuoso Orinoco.

Es importante destacar la gran interrelación social que se evidencia entre los pobladores de los estados que rodean el Orinoco, ya que este representa la referencia más importante en sus vidas, a nivel económico, social, cultural y educativo. El río Orinoco ha sido fuente de inspiración en obras de poesía, música, pinturas, libros, películas, fotografías, videos, leyendas, exposiciones a nivel nacional e internacional, entre otros.

La estructura social evidencia que el río es el principal recursos de los indígenas que habitan en el estado Amazonas y Bolívar de Venezuela. Sus tradiciones ancestrales los apropian de las riquezas que representa el río para el subsistir diario de los habitantes de las numerosas aldeas.

¿Está en riesgo?

Uno de los factores preocupantes que pueden desestabilizar el caudal de agua es la contante deforestación, para utilizar el terreno en la agricultura o aprovechar indiscriminadamente los recursos maderables, ya que no cuenta con políticas de reforestación para restituir las pérdidas; esto ocasiona erosión en las orillas de los afluentes y el propio río, propiciando las inundaciones en los sectores desprotegidos.

Otro factor es la constante contaminación de sus aguas por el uso de mercurio, elemento altamente toxico para los seres vivos) utilizado en la extracción de oro de forma clandestina o regulada, que al viajar por los afluentes que desembocan en el río Orinoco, perjudican a las especies, animales y plantas, ocasionándoles envenenamiento, y, posteriormente, puede ser trasladados a las personas al estas consumirlos.

Por último, y no menos importante, es la caza indiscriminada de las especies animales que habitan tradicionalmente la región relacionada con el río, lo que rompería el ciclo de control natural entre las mismas.

¿Cómo se puede conservar y qué se proyecta a futuro?

En primer lugar, generar políticas de control sobre las acciones que destruyen el medio ambiente y su entorno (deforestación, minería, entre otros). Seguidamente, educar a los habitantes que realizan estas acciones para que busquen alternativas viables que no perjudiquen el habitad del río y, por consiguiente, y a la larga no los perjudiquen a ellos.

Y tercero, auspiciar la recuperación del valor agregado que significa el río Orinoco, como herencia ancestral de las diversas generaciones de sus habitantes, los países involucrados y el mundo.

Cada día la población mundial aumenta y con ello, aumentan necesidades que deben ser satisfechas. Venezuela y Colombia no escapan a esta realidad, por ello, en numerosas ocasiones se ha generado expectativas políticas sobre el desarrollo de nuevas represas para aprovechar el potencial hídrico del imponente río; cuya finalidad sería abastecer la creciente demanda de energía eléctrica de las poblaciones adyacentes.

Puede llegar a ser una solución, pero, entre las consecuencias sería el desvío del caudal aguas arriba, posterior cambio de algunos de sus cursos que pueden afectar la navegación y la cotidianidad de los pueblos, pérdida del ecosistema acuífero y probablemente disminución de las especies animales y vegetales. Si éste desarrollo se convierte en indispensable, es prioritario encontrar un punto de equilibrio que no destruya el delicado ritmo que el río representa.