Rococó Significado, Elementos, Legado y Arquitectura Rococó

¿Qué representa el Rococó?

Retrata el interés por la vida aristocrática y mundana, la cotidianidad y hasta la trivialidad, sin detenerse en temas trascendentales, sino la cotidianidad y hasta la trivialidad. Así, se distancia del Barroco y el Renacimiento, tendencias que se enfilan hacia lo religioso y/o político. Hay quienes lo consideran como una fase final del Barroco, mientras que otros lo tachan como un estilo de menor importancia. Esta tendencia artística, cronológicamente, se ubica entre el barroquismo y el neoclasicismo. Su auge perdura entre los años 1714 y 1780.

En su época, muchos rechazaron al Rococó por su carácter “mundano”, no obstante, fue justamente eso lo que le dio aceptación en muchos escenarios. Es un tipo de arte laico que, además, trata de observar escenarios que el arte hasta entonces no valoraba. Como ya dijimos, muchas se veces los arquitectos y artistas se inclinaban por lo religioso; en el extremo opuesto, podía surgir un interés por lo popular.

En cambio, el Rococó se decantó por el mundo aristocrático: representaciones de grupos de personas elegantes, vestidos de fiesta, rituales de las clases sociales altas, etc.; cierto esnobismo que resultaba encantador. Se le considera un arte burgués, y esto es importante ya que a finales del siglo XVIII estalló la Revolución Francesa, que es justamente el éxito de la clase burguesa frente a la clase monárquica.

La palabra como tal nace como un neologismo francés, basándose en rocaille, significando piedra, y coquille, traduciéndose como concha, resultando una expresión despectiva que indica el gusto por una decoración superflua.

Elementos que lo diferencian de otros movimientos artísticos

A veces el Rococó no es fácil de identificar. En muchas ocasiones, puede tener semejanzas con lo Barroco, aunque tenga rasgos muy distintivos como los siguientes:

• Mientras el Barroco es representación del absolutismo, el Rococó atañe la burguesía y la burocracia.

• El Rococó es alegre, colorido, y festivo.

• Destaca sobre todo en pintura, donde se usa mucho una paleta de colores claros o pasteles.

• Se interesa por mostrar la libertad y desenfado de la clase aristocrática.

• Tiende a lo exótico y sensual. El exotismo alude a los viajes, los cuales eran un tipo de entretenimiento típico de la aristocracia.

• No se interesa en dioses, monarcas o seres fuera de lo común. Su tema es la vida social.

• Gusta mucho la noción de máscara, teatro, danza y música.

• Desinterés por lo religioso. Aparece, por primera vez en occidente, un arte eminentemente laico.

• Su mayor expresión es la pintura. Hay pocas manifestaciones en lo escultórico o arquitectura.

Es importante indicar que, en sus inicios, el Rococó es muy desestimado. Se le considera un arte de aristócratas burgueses muy trivial, por lo que cuenta con poco o nulo apoyo oficial: ni la monarquía ni la iglesia simpatizaban con este estilo.

Curiosidades del estilo

Surgido en el siglo XVIII, en 1715 aparecen tímidas manifestaciones del mismo, que luego van ganando auge a medida que la burguesía va ganando espacios en la economía y representación política.

Un detalle importante es que es un arte muy femenino. La mujer empieza a destacar en la vida social, siendo la organizadora de festines y banquetes, por ende, muchas obras pictóricas retratan a esta nueva versión de la mujer en la sociedad.

Por peculiar que parezca, el mismo auge de la vida civil (distante de lo monárquico y religioso) termina anunciando el fin del Rococó. En 1760, Voltaire critica la “superficialidad” de este estilo, y lo mismo hacen otros personajes de la época.

A su vez, con el triunfo de la Revolución Francesa se impone la noción de racionalidad. El arte Rococó queda así descartado ya que no es racional (más bien caprichoso y sensual). Entonces surge así el neoclasicismo y el academicismo de Beaux Arts.

Arquitectura Rococó

No se puede negar la relevancia del Rococó en el mundo del arte, sin embargo, son pocas las expresiones de este estilo en el ámbito arquitectónico. Al parecer, esto se debe a que es un arte más representativo. Su más notable presencia se ubica en las representaciones pictóricas de la aristocracia.

La arquitectura Rococó es muy similar a la barroca, pero podemos indicar algunas características específicas de la misma:

1. Acentuada diferencia entre el interior y el exterior.
2. Los espacios interiores tienen mucha fantasía y ornamentación exótica.
3. A diferencia del barroco, las fachadas no tienen juegos de claroscuros ni de superficies, en cambio son planas pero con una ornamentación colorida. Gusta mucho el uso del metal.
4. Uno de los rasgos de esta arquitectura es la tendencia al paisajismo. De ese modo, se le intenta dar al edificio un marco o escenario de exotismo vegetal.
5. Otra diferencia con el barroco: el Rococó se interesa mucho por el diseño del mobiliario.

Algunos ejemplos de arquitectura Rococó son los siguientes: el Palacio de Catalina en San Petersburgo, el Palacio de Ludwigsburg, Palacio Solitude en Stuttgart, la Basílica de Ottobeuren en Baviera, así como el Palacio Czapski en Varsovia. Hay pocas iglesias en este estilo, siendo su tipología más repetida el palacio o la casa de campo burguesa.

Legado del arte Rococó

Si bien ha sido un estilo muy denigrado, o simplemente obviado, sucede que tienen importantes aportes, probablemente el más destacado sea que es un estilo laico. Desde la Edad Media, las tendencias artísticas occidentales siempre estuvieron marcadas por la religión. Con el Rococó, surge una tendencia artística que se desentiende de lo teológico.

En el siglo XX, tendencias como el arte pop estuvieron muy influenciadas por el Rococó. Al mismo tiempo, se suele valorar su esfuerzo por retratar a esa nueva sociedad que hacía auge en el siglo XVIII: la burguesía. Hay algo que llama poderosamente la atención y es el hecho de que sea un tipo de arte que no desea alinearse con el poder político, sino formar parte del itinerario social aristocrático.

Tal modo de ver las cosas también le ha generado críticas, por ejemplo: el realismo social y el arte de denuncia considerarán al Rococó como una expresión poco comprometida con la realidad de las clases pobres.