Significado: Sentido Común Importancia, y Ciencia

Definición formal

El sentido común es el pensamiento y/o accionar individual a nivel social en pos de construir un comportar armonioso y justo dentro del colectivo, basado en la formación, las convicciones de carácter religioso, el saber de normas legales, y la empatía por el prójimo que pueda estar involucrado en la situación en particular.

Se rige por el término común, determinando su alcance en torno a la idea comportamientos compartidos con otros, como algo obvio o evidente, como si no pudiese ser de otra forma.

Algunas psicopatologías pueden alterar el sentido común, de modo transitorio o duradero, así como impedir su adquisición, lo cual puede trabajarse por medio de diversas terapias con el objetivo de favorecer el desarrollo de ciertas nociones que pertenecen a esta figura invisible y, básicamente, aprender a desenvolverse en sociedad.

La falta de percepción de la realidad del funcionamiento de la sociedad y la interacción como actor partícipe de la misma puede, por ende, ser un motivo para explorar de modo más exhaustivo el psiquismo de un individuo, en cualquier etapa vital, en búsqueda de las causas por las que no se ha adquirido, se ha perdido o se halla perturbado.

Importancia de los principios, la época y el contexto sociocultural

No se enseña de manera explícita, pero la mayoría de las personas lo adquieren. Es decir, es un proceso natural, un aprendizaje en experiencia. El hecho de vivir en sociedad nos va instruyendo acerca de ciertas normas, ideas, valores y pensamientos necesarios para el entendimiento mutuo y la convivencia, para el diálogo y las interacciones sociales básicas.

No obstante, varía según el contexto socio-histórico-geográfico-cultural. Así, lo que es lógico para un grupo de jóvenes en África tal vez no sea tan coherente para unos adolescentes en Japón. De la misma manera, en un mismo territorio, puede ser razonable cierto modo de vestir en un sector religioso y no en otro, etcétera. Entonces, compartir la misma cultura con otros seres humanos ya sería suficiente para la adquisición de este conjunto de ideas/modos de pensar/actuar/relacionarnos.

Estos modos de pensar, actuar y desenvolvernos, son fundamentales para relacionarnos en sociedad, interactuar de modo asertivo, ubicarnos en diversas situaciones, dialogar con otros comprendiendo razonamientos implícitos. Por ejemplo, todos sabemos que al encontrarnos con una persona lo usual es saludarla y preguntarle cómo está, de la misma manera que al despedirnos podemos saludar con la mano o decir “hasta luego”. Si le pegamos a alguien probablemente se enoje, si no estudiamos para un examen seguramente nos vaya mal, etcétera.

Gracias al sentido común sabemos que ciertos modos de hablar y expresarse son propios de un lugar, por ejemplo, en la escuela los alumnos se comunican de una forma distinta que en un concierto de rock. El lenguaje, los gestos, vestimenta y temas de conversación son diferentes.

También, mediante este instrumento todas las personas, más o menos, saben mismo acerca de qué cosas son peligrosas, buenas o malas, desubicadas, vergonzosas, tristes o alegres, sin necesidad de que alguien nos lo explique en cada caso, lo que haría agotadora la tarea de vincularnos con otros. Por ejemplo: “Marcelo sabe, por sentido común, que para obtener un trabajo como abogado en una prestigiosa empresa debe llegar puntual a la entrevista laboral, describir sus mejores cualidades, exponer un buen currículum, mostrarse agradable, seguro y astuto, ir vestido de manera elegante y prolija”.

Sentido común y ciencia

Las teorías científicas poseen bases sólidas, que se adquieren en las aulas escolares, universitarias o de otros centros educativos y suponen cierto estudio, razonamiento complejo y memorización.

El conocimiento obtenido a través de la ciencia implica pasos, reglas y procedimientos rigurosos, para ser aceptado como tal por la comunidad científica.

En cambio, el sentido común lo tenemos todos, no solamente los expertos en cierta área o campo del conocimiento, aunque los hallazgos de la ciencia, transcurrido cierto tiempo, pasan al saber popular, a veces simplificados o descontextualizados.

Por ejemplo, para el sentido común la “locura” es un género único que engloba a todos los sujetos que no se encuentran en sus cabales, mientras que para la Psicología no es un diagnóstico, ni un término preciso, debido a que las clasificaciones acerca de los padecimientos mentales son variadas. Tampoco para la Psiquiatría es una clasificación admitida, pues no responde a ninguno de los desórdenes mencionados en el Manual de Desórdenes Mentales (DSM).

Que el concepto de locura sea entendido así, responde a ideas ya antiguas, obsoletas, puesto que el sentido común no se ha servido aún (o está en proceso de hacerlo) de las nuevas clasificaciones acerca de las patologías psíquicas. Aún el saber popular no se ha acoplado, aunque sea de modo precario, a los avances de la Psicología y la Psiquiatría.