Significado de Política

Porque dicen las malas lenguas que la política huele mal

¿Qué es política?

Con origen etimológico en el griego, a partir del vocablo politikós, indicando la idea de trabajar para la ciudadanía, y observando el término polis, traducido como ciudad, es, siguiendo esta línea, el desempeño en pos de mejorar las condiciones sociales, económicas y culturales de la población, por lo menos desde la teoría.

En una segunda definición, que lamentablemente se aplica a innumerables mandatarios, se puede advertir que la política es un juego de ajedrez regido por intereses, donde los gobernantes manipulan y sacrifican al propio pueblo.

La realidad es que existe la buena y la mala política, consecuencia de fuertes intereses económicos, no obstante sobre el modelo de la democracia, los funcionarios son elegidos por el voto popular.

Importancia y valoraciones de las corrientes ideológicas

En el siglo XlX en la mayoría de países había dos doctrinas políticas enfrentadas: liberalismo y conservadurismo. Paralelamente surgieron dos ideologías con un espíritu revolucionario, el socialismo y el anarquismo. En las primeras décadas del siglo XX hubo dos movimientos opuestos que entraron en conflicto, comunismo y fascismo.

Desde la ll Guerra Mundial hasta la actualidad la realidad política ha incorporado nuevos planteamientos. La socialdemocracia se fundamenta en la creación de un estado de bienestar que evite la exclusión social y sirva para impulsar la igualdad de oportunidades. La democracia cristiana propugna un capitalismo compatible con los valores cristianos.

Como pauta general, los partidos comunistas han aceptado la vía democrática y apuestan por la intervención del estado en la economía.

En la década de 1970 irrumpió en la escena política el ecologismo, un movimiento que apuesta por medidas que compatibilicen el bienestar general con la preservación del medio ambiente.

El nacionalismo es una doctrina que tiene sus raíces en el siglo XlX y que en las últimas décadas ha adquirido un cierto protagonismo.

La emancipación de la mujer en todos los órdenes ha generado una nueva sensibilidad política, el feminismo.

La lista de doctrinas y planteamientos podría continuar con el indigenismo, el neoconservadurismo, el neoliberalismo o el ecofeminismo.

Las ideologías más arriba mencionadas se pueden situar dentro de la derecha o la izquierda. Estos dos grandes bloques creados a partir de la Revolución Francesa continúan siendo las referencias clásicas de la actividad política. Sin embargo, no siempre resulta fácil ubicar una doctrina dentro de la izquierda o la derecha (los partidos animalistas constituyen un ejemplo en este sentido).

Fenómeno del populismo

El populismo es un fenómeno singular, ya que puede presentarse desde la izquierda o la derecha, en el marco de una dictadura o de una democracia. Como pauta general, los líderes populistas utilizan una serie de estrategias comunes. En primer lugar, acusan a una parte de la población de ser el enemigo de la patria (con este argumento se crea una distinción entre el auténtico pueblo y el antipueblo).

En ocasiones los enemigos de la patria son fuerzas externas (por ejemplo, el imperialismo yanqui o las multinacionales extranjeras). Como es lógico, el líder se presenta a sí mismo como el símbolo que encarna al pueblo.

Los actos de adoctrinamiento en los medios de comunicación y en el sistema educativo son una estrategia muy habitual entre los populistas.

Por último, los programas políticos están orientados a satisfacer algunas necesidades sociales.

La personalidad apolítica

El fenómeno del apoliticismo no es homogéneo y, de hecho, son muy diversos los argumentos que se pueden emplear para defender el desinterés por la política.

– Algunas personas tienen interés por el rumbo de la política, pero a pesar de ello deciden no participar en los procesos electorales porque no se sienten representados por ningún partido concreto.

– En ocasiones el desinterés obedece a razones filosóficas (por ejemplo, los anarquistas creen que los partidos tradicionales acaban corrompiéndose porque la lucha por el poder les guía).

– Un amplio sector de la sociedad está profundamente desengañado de la política en su conjunto. En el lenguaje popular es muy habitual escuchar la expresión «todos los políticos son iguales».

– El rechazo por la política puede provenir de posiciones individualistas (a mí solo me interesa lo mío) o por un planteamiento religioso (la voluntad de Dios es lo que importa y es irrelevante lo que hagan los hombres). Apreciar, por último, que algunas personas no se interesan por las cuestiones políticas y su desinterés no tiene ningún fundamento o explicación.