Significado de Vía Láctea Definición, Estructura, y Observación

Definición formal

Con más de 100 billones de estrellas, la Vía Láctea es la galaxia a la que pertenecen el Sol y el Sistema Solar, y se puede ver como un arco difuso de luz blanquecina que atraviesa de lado a lado el cielo nocturno. Los antiguos griegos la llamaron círculo de leche, y los romanos camino de leche, al suponer que era la leche derramada del pecho de la diosa Hera, esposa de Zeus, el rey de los dioses. Galileo fue el primero en darse cuenta de la multitud de estrellas en el interior de esta banda luminosa, cuando elevó su telescopio por primera vez en 1610, para observarla con detalle.

La Vía Láctea tiene forma de disco, del cual salen brazos en espiral, y tiene un diámetro estimado de 100.000 años luz, aunque sus límites son difusos. No solo alberga estrellas e innumerables planetas, sino también una colosal cantidad de materia interestelar y materia oscura, en una estructura mantenida gracias a la fuerza de gravedad.

La galaxia no se encuentra sola, forma parte de un cúmulo de galaxias llamado el Grupo Local, al que también pertenece Andrómeda, otra enorme galaxia espiral, muy parecida en forma y tamaño a la Vía Láctea.

Estructura de la Vía Láctea

Los astrónomos distinguen tres partes principales:

• Bulbo central o núcleo, de forma esferoidal, junto a una barra (la Vía Láctea es una espiral barrada), imposibles de ver directamente desde la Tierra, debido a la gran cantidad de polvo cósmico que se interpone. Tiene una elevada densidad de estrellas, algunas muy antiguas, y en el centro propiamente dicho, un gran agujero negro. Los científicos lo estudian con radiotelescopios y telescopios de infrarrojo, cuyas longitudes de onda atraviesan el polvo.

• Disco galáctico, unido al bulbo mediante la barra, del cual parten dos brazos principales: Perseo y Escudo Centauro, y brazos secundarios: Sagitario y Norma, así como varios brazos cortos o espolones. Posee asimismo abundante materia interestelar, de la que surgen continuamente estrellas jóvenes de elevada temperatura.

• Halo, una esfera difusa que rodea al disco, rica en gas y cúmulos globulares con estrellas antiguas, esparcidos en su volumen. Se especula que contiene una buena cantidad de materia oscura.

El Sistema Solar no está en el centro de la Vía Láctea, sino más bien distante, en uno de los brazos cortos, el de Orión, entre los brazos de Perseo y Sagitario, a 26.000 años luz del centro galáctico. El plano donde se encuentran las órbitas de los planetas está inclinado respecto al disco de la galaxia unos 60º.

La Vía Láctea no es una estructura estática, sus componentes están animados con movimientos de rotación diferencial alrededor del centro galáctico. Las estrellas cercanas al núcleo giran más deprisa que sus contrapartes en el disco y en el halo. Se sabe que al Sol le toma cerca de 220 millones de años dar una vuelta completa, período llamado “año galáctico”, y se estima que ya ha dado cerca de 20.000 vueltas.

Cuándo y cómo observar la Vía Láctea

La Vía Láctea es un magnífico espectáculo de la naturaleza, visible durante todo el año, desde cualquier parte y sin necesidad de equipos especiales. Al fin y al cabo, la Tierra se encuentra en ella, y también casi todo lo que puede verse a simple vista, excepto unas pocas galaxias como Andrómeda (a 2.5 millones de años luz de distancia) y las Nubes de Magallanes (a 163.000 años luz de distancia).

Pocos afirman poder observar la gran galaxia del Triángulo a simple vista, pero en todo caso, observar cualquiera de estos objetos requiere de cielos excepcionalmente despejados, oscuros y libres de contaminación lumínica.

Hay momentos del año en que el arco de la Vía Láctea se aprecia mejor, cuando se puede ver hacia el centro de la galaxia, situado en la constelación de Sagitario. Esta temporada se extiende desde febrero hasta octubre. En cambio, durante los meses de noviembre, diciembre y enero, la dirección del centro galáctico queda fuera de la vista de la Tierra.

Dentro del lapso febrero-octubre, los momentos más idóneos para observar dependen de la latitud del observador.

Para los habitantes del hemisferio boreal, cuanto más al norte, es más breve la temporada de visibilidad óptima. Por ejemplo, en Canadá y Escandinavia, ocurre desde abril hasta julio, más al sur, el período óptimo comienza en marzo y finaliza en agosto-septiembre.

Los países ubicados desde el trópico de Cáncer hasta el ecuador, pueden disfrutar de hermosas vistas del centro de la Vía Láctea por más tiempo: desde marzo hasta fines de septiembre y comienzos de octubre.

En cuanto a los espectadores que viven en el hemisferio sur, pueden dirigir la vista hacia el centro de la galaxia desde finales de febrero y comienzos de marzo, hasta algo entrado el mes de noviembre.

Recomendaciones para una buena observación

Tanto con instrumentos o si se va a observar a simple vista, hay que alejarse de las luces citadinas y en general, de las fuentes de contaminación luminosa, así como esperar a que sea luna nueva o que la luna llena se encuentre baja en el horizonte, ya que el cielo debe estar bien oscuro para una visualización óptima. Las personas acostumbradas a vivir en grandes ciudades, se sorprenden de la cantidad de objetos celestes que pueden ver en una noche despejada, cuando salen a zonas rurales o a una playa bien alejada de las luces citadinas, pero los lugares con mucha humedad no son recomendables.

De acuerdo a la época del año, sería conveniente llevar:

• Ropa de abrigo (tener en cuenta que siempre refresca por las noches)

• Termo con bebidas calientes

• Sillas plegables

• Repelente de insectos

• Linternas de luz roja (sirve ponerle papel rojo transparente a una linterna común)

• Mapas del cielo y horarios para la salida y puesta de la luna. Existen numerosas aplicaciones astronómicas para teléfonos inteligentes, con mucha información interesante, incluyendo las mejores horas para la observación.

Al comienzo de la temporada, el centro galáctico se observa mejor cerca del amanecer. A medida que transcurre el año, durante el verano boreal, la medianoche es el momento idóneo, y durante el otoño boreal, se disfrutan hermosas vistas después del anochecer.

Bibliografía

Arny, T. 2010. Explorations. McGraw Hill.

IAU International Astronomical Union. Luces del Cosmos PDF.

Maran, S. 2017. Astronomy for Dummies. 4th. Edition. Wiley&Sons.