Significado de Alquimia

¿Qué es la alquimia?

Comprende el estudio y desarrollo de manifestaciones espirituales y astrológicas alrededor del alma, así como también transformaciones químicas. La etimología lleva a un origen árabe, Kimiya. Éste, por su parte expresa una raíz griega a partir de chymeia, entendiendo el trabajo sobre diversas sustancias.

Origen en el Antiguo Egipto

Los alquimistas de la antigüedad y de la Edad Media eran individuos que combinaban diferentes disciplinas: medicina, mística, hechicería y astrología. Aquellos hombres que antaño fueron considerados sabios, hoy serían tildados de charlatanes.

Debe observarse que este cambio de valoración obedece a una explicación: durante siglos no hubo una frontera clara entre el conocimiento científico y el no científico.

Por encima de todo, el alquimista tenía un objetivo, conseguir transformar los metales en oro. Hay que tener en cuenta que el oro ha sido y todavía es el metal más preciado y valorado por el hombre. Al margen de su valor económico, es un símbolo de perfección. Mientras el resto de metales se degradan, el oro mantiene sus propiedades con el paso del tiempo.

El arte de la alquimia dio sus primeros pasos en el Antiguo Egipto. En esta civilización encontramos una profunda espiritualidad orientada al más allá y, al mismo tiempo, avanzados conocimientos tecnológicos. En este contexto, la transmutación de los metales no era una disciplina al alcance de todos, ya que sus técnicas se mantenían en secreto. Se consideraba que solamente los hombres puros podían dedicarse a esta disciplina.

El alquimista más célebre de la antigüedad fue el griego Zósimo de Panópolis. En los textos que que se conservan sobre este personaje se encuentran elementos misteriosos sobre el simbolismo de los números, la contemplación espiritual o los rituales mágicos.

Alquimia entre la magia y la ciencia

Desde el siglo XVl los científicos intentan establecer leyes universales para entender las distintas áreas del conocimiento. En cambio, los antiguos magos se dedicaban a interpretar los enigmas que aparecían en el mundo. Entre unos y otros se encuentran los alquimistas, quienes tenían un espíritu científico y al mismo tiempo aportaban un toque mágico a su sabiduría. No es extraño que los historiadores de la ciencia consideren que la alquimia es un protociencia que permitió el desarrollo de la química. Sintetizando, los secretos de la vida que en su día intentaron descifrar los alquimistas se encuentran en la tabla periódica de los elementos.

Cuando en el siglo Vll d. C las tropas musulmanas ocuparon el territorio de Egipto, los sabios del Islam entraron en contacto con los secretos de los alquimistas del Antiguo Egipto. En el siglo Xl los investigadores europeos empezaron a descubrir los secretos de esta disciplina. A pesar de la oposición radical del Cristianismo, la alquimia alcanzó su máximo esplendor durante la Edad Media.

El caso de la piedra filosofal

En los textos de Zósimo de Panópolis existe una misteriosa referencia a la piedra filosofal. Afirmó que había algo precioso que no tenía valor, que hay un elemento multiforme que carece de forma y que algo desconocido es a la vez conocido por todos. Según los investigadores estas reflexiones constituyen la primera referencia a la piedra filosofal.

La piedra filosofal era representada como una sustancia de gran densidad, con apariencia cristalina y de color rojo o amarillo. Se creía que con una pequeña porción de esta sustancia era posible transformar el plomo o el mercurio en oro.

Para los alquimistas la búsqueda de la piedra filosofal no estaba orientada solamente a la creación de oro, sino que con esta sustancia era posible alcanzar la perfección espiritual y recuperar la salud. Por otra parte, entendían que el descubrimiento de esta mágica piedra abriría el camino hacia la vida eterna.

En la actualidad decimos que una persona busca la piedra filosofal cuando queremos indicar que alguien se deja guiar por una aspiración imposible de realizar.