Batalla de Guadalete Significado, y Resumen (Traición, y Consecuencias)

Significado: ¿Qué representa la Batalla de Guadalete?

Constituye el punto de partida de la conquista árabo-musulmana de la Península Ibérica. Librada a mediados de julio del año 711, enfrentó por una parte a los árabes del Califato Omeya y sus aliados, con las tropas del Reino Visigodo comandadas por el rey Roderico (Rodrigo en castellano).

En aquella época, el Reino Visigodo ocupaba toda la Península Ibérica más una pequeña fracción del actual sur de Francia, llamada la Septimania. La derrota visigoda llevaría al colapso del reino y, con ello, una rápida progresión del avance árabe en territorio peninsular.

Resumen del desarrollo y traición a Don Rodrigo

La entrada de las fuerzas árabes en la península se produce cuando Rodrigo se encuentra luchando contra los vascones en el norte. Se aprovecha, pues, un momento de debilidad del nuevo rey visigodo, que deberá atravesar toda la península para luchar contra los recién llegados invasores.

Los árabes pusieron en suelo peninsular entre 6.000 y 10.000 soldados, principalmente guerreros bereberes, según las fuentes, que tomaron algunas poblaciones en la zona de lo que hoy es la bahía de Algeciras. Una vez recibidas estas noticias, Rodrigo bajó tan rápidamente como pudo hasta Córdoba, ciudad en la que reclutó un ejército (que algunas fuentes señalan de hasta 40.000 efectivos, aunque es más probable una cifra que ronde los 10.000). A esta recluta le ayudó un pacto con los partidarios de los herederos naturales de Witiza, de cuya traición Rodrigo era desconocedor.

Con su ejército, Rodrigo tomó dirección sur-oeste, tomando contacto con las fuerzas árabes a las orillas del río Guadalete, aunque hay historiadores que sitúan la batalla en otros escenarios.

Durante dos días, ambos bandos se provocaron mutuamente mediante patrullas y escaramuzas, algo habitual en las batallas de la antigüedad, hasta que al tercer día estalló la batalla.

Fue entonces cuando se materializó la traición de los hijos de Witiza a Rodrigo: estos comandaban los flancos del ejército visigodo, y antes de entrar en combate con las fuerzas árabes, se retiraron, dejando al cuerpo de ejército de Rodrigo solo.

El grueso de la tropa árabe estaba formado por jinetes ligeros bereberes, hábiles y experimentados, que se enfrentaban a una caballería pesada visigoda. Con mayor capacidad de maniobra y mayor velocidad, sobrepasaron por los desprotegidos flancos a los visigodos y la batalla se convirtió en una masacre.

El cuerpo del rey nunca fue encontrado, aunque sí el de su caballo, por lo que se supuso que este había muerto y su cadáver se lo había llevado la corriente del río.

Consecuencias de la derrota

La victoria árabo-musulmana resultó tan contundente, y tan diezmado quedó el reino visigodo, que a los invasores solamente les llevó un año llegar al norte, con una conquista algo irregular pero que se aseguraría en las décadas siguientes.

La historiografía moderna ha puesto de relieve otro factor que ayudaría a los recién llegados a progresar tan rápidamente: la gran diferencia existente entre la población autóctona todavía romanizada y la élite dominante, menos numerosa, visigoda.

Dicha diferencia se materializa en cosas concretas, como que pese a ser todos critianos, los visigodos eran de confesión arrianista, mientras que los hispanorromanos obedecían a Roma.

Los cenáculos del poder estaban reservados a los visigodos, menos numerosos que los hispanorromanos, por lo que estos últimos habrían preferido unos árabo-musulmanes más tolerantes que los visigodos, ya que permitían medrar entre sus cuadros dirigentes a los pueblos conquistados o absorbidos en su avance, y no eran integristas en materia de religión.

El entusiasmo con el que estos pobladores hispanorromanos recibieron a los recién llegados (más como libertadores del yugo visigodo, que como ocupantes por conquista) e incluso su ayuda activa en algunos casos, puede explicar en buena parte la rápida evolución de la conquista, aunque choca con la resistencia ante el avance en algunos lugares, y revueltas posteriores que llevaron a que Hispania tardara varias décadas en ser completamente pacificada.

¿Invasores o invitados?

Si bien la historiografía española oficial ha presentado durante varios siglos a los árabes musulmanes como invasores de la Península (y así se pudo leer en los libros de texto escolares durante décadas), también se acepta que fueron los hijos del rey Witiza (antecesor en el cargo a Rodrigo y cuya muerte no queda clara) y una parte de los nobles visigodos quienes conspiraron contra Rodrigo e invitaron a las tropas musulmanas que estaban en el otro lado del estrecho de Gibraltar a unírseles.

No es menos cierto que los árabes tenían planes de conquista para la Península Ibérica (entonces todavía conocida por su nombre romano de Hispania) desde que llegaran a lo que es el actual norte de Algeria y Marruecos, hacia el 670 d.C.