Clientelismo Político Significado, Intereses, y Consecuencias

Significado: ¿Qué representa el clientelismo?

Forma de abuso de autoridad sobre la base del chantaje de quien posee la administración de recursos públicos destinados a ser distribuidos a nivel social, a grupos cuyas condiciones económicas normalmente se encuentran en precariedad, los cuales se transforman en rehén de sus necesidades, y forzados a cooperar con la fuerza política para recibir cierta asistencia y/o compensación, incluso en casos en los que les corresponde por ley.

Marginalidad funcional a los intereses de turno

El clientelismo se desarrolla con mayor fuerza en la medida que la población está en una situación de marginación y precariedad. Se trata de las comunidades o poblaciones con empleos precarios y deficiencias de servicios públicos. Este fenómeno surge como una contraparte al desarrollo de las metrópolis contemporáneas.

Los trabajos precarios que no garantizan las condiciones de vida de un sector de la población, al mismo tiempo que la flexibilización laboral que genera una situación de inestabilidad en donde los momentos de empleo y desempleo se alternan constantemente, forman parte de las características de la marginación como fenómeno social.

En este contexto, la función de los servicios públicos y la inversión social se vuelven indispensables para mantener tanto las condiciones de vida, como incluso la gobernabilidad, pues al mismo que se genera una relación de poder, también se genera un tensión social. El clientelismo político surge como una forma de generar un capital político, a partir del control administrativo de recursos indispensables para una población.

Agente presente en todas las formas de la política

La relación clientelar siempre produce una expresión política en su relación con la estructura de los partidos tradicionales en general. En el caso latinoamericano se han desarrollado maquinarias electorales a partir de la movilización de votantes organizados en torno a la dependencia de recursos de la ayuda social gubernamental.

La distribución de recursos a través de organizaciones no gubernamentales, también puede establecer relaciones de clientelares en la medida en que beneficien a una formación política particular. Esta relación de poder también puede surgir en torno a fenómenos políticos de corte populista, en donde la emergencia de un liderazgo popular se relaciona con un nuevo modelo de distribución social de los recursos.

En las relaciones clientelares, el distribución de los recursos también puede estar relacionada con una administración corrupta o ilegítima para el sistema institucional. También las mediaciones que surgen hasta que el receptor final obtenga los recursos puede expandirse en una forma de burocracia informal de operadores políticos y sociales que garantizan o forman parte de la relación clientelar.

Consecuencias de la práctica en democracia

El clientelismo se genera como una deficiencia de los sistemas democráticos, en la medida que vulneran la capacidad de expresar la voluntad política. Las relaciones clientelares suelen generar el efecto de una forma de privatización de las funciones institucionales por los sujetos que directamente acumulan capital político.

El reconocimiento institucional de un derecho también puede ser una herramienta de poder que el sujeto que administra las instituciones puede intercambiar por apoyo o algún favor político, en la medida que se aprovecha de la situación de vulnerabilidad de la ciudadanía. El clientelismo tiende a generar que las funciones institucionales sean utilizada para beneficio personal o partidista.

La relación clientelar también es tensionada por la capacidad de la población dependiente de elevar el mínimo aceptado de condiciones de vida, mediante el aumento de la conflictividad. Sin embargo el ciclo entre conflicto y gobernabilidad, puede generar una recomposición de relaciones clientelares a cada término, si no hay cambios estructurales en la relación entre el Estado y la sociedad.

También se puede identificar una tendencia hacia el clientelismo en los sistemas democráticos cuando quienes ejercen las funciones de mediación y representación política, tienen la autonomía y el poder suficiente para capitalizar la función administrativa gubernamental sin que haya un contrapeso social o democrático en las instituciones.

Bibliografía

AYUERO, Javier (2004). Clientelismo Político. Capital Intelectual.

BAUMAN, Zygmunt (2002). Modernidad Líquida. Fondo de Cultura Económica de Argentina.