Significado de Ergonomía

Más allá de que existan objetos ergonómicos, uno tiene que respetar ciertas reglas para poder obtener el mayor beneficio

¿Qué es la Ergonomía?

Viene de la conjunción de dos términos de raíz griega, distinguiendo ergon, entendido como trabajo, y nomos, como normativa. De esta forma, se lo interpreta como un ambiente para que el trabajador pueda desempeñarse correctamente.

Asociamos el vocablo ergonomía casi de forma exclusiva con la tecnología y, no obstante, la realización de objetos adaptables al cuerpo humano para mejorar su uso, traducirlos a posturas más naturales, y ahorrar esfuerzos y malas posiciones, se remonta a muchos siglos en la antigüedad, si bien su sistematización es mucho más reciente.

Importancia de la ergonomía desde la historia

Ya los antiguos griegos ponían en los bancos de remos de sus barcos (birremes, trirremes,…) cojines engrasados, no sólo para deslizarse aumentando la distancia de recorrido del cuerpo y, por lo tanto, la de palada de remo, sino también para hacer más cómoda la misma palada evitando lesiones producto de forzar los brazos, las muñecas, u otras partes del cuerpo.

Si bien no podemos considerarlo propiamente como un ejemplo de ergonomía porque no estaba sistematizado, consigue sin proponérselo el mismo efecto.

De hecho, en cierta medida, podemos considerar que, de alguna forma, la ergonomía ha estado presente desde las primeras herramientas creadas por los humanos primitivos e, incluso, por sus especies predecesoras, aunque la diferencia aquí es que se llevaba a cabo de forma inconsciente, ya que evidentemente, debían ser herramientas utilizables y, por lo tanto, ofrecer cierta comodidad.

Otro ejemplo de ergonomía temprana son los “cojines” para dormir egipcios, muy diferentes a los que conocemos hoy en día, y consistentes en un soporte de madera (acolchado para las clases pudientes, más simple para las clases bajas) donde ubicar la cabeza mientras se dormía. Paradójicamente, hoy no nos parecería cómodo…

El trabajo De morbis artificum diatriba (las enfermedades de los trabajadores) del médico italiano Bernardino Ramazzini (1633-1714) fue el primer precedente moderno para la sistematización de la ergonomía, ya que recogía los principales problemas de salud de los trabajadores debidos a la misma actividad productiva, y sus remedios, entre los cuales se incluían cambios en las formas de trabajar, en las herramientas, e incluso en las posturas adoptadas para trabajar.

El Movimiento de eficiencia de finales del siglo XIX y principios del XX en los Estados Unidos, propugnaba, como su nombre indica, la eficiencia y la excelencia en todos los ámbitos, incluido el laboral. Disminuir las bajas y hacer más cómodo el entorno de trabajo figuraba entre sus metas, por lo que indirectamente, la ergonomía era uno de sus objetivos.

La era de la información, ya a caballo entre los siglos XX y XXI, representa un salto cualitativo, gracias a las horas que nos pasamos delante de la computadora, tanto por el trabajo como por ocio.

Ejemplos e indicaciones para un uso correcto

Cuando trabajamos con computadoras, hay una serie de consejos que debemos tener en cuenta para guardar una postura correcta, evitando así incurrir en lesiones, y malos gestos que acarrearan lesiones crónicas:

  • La silla debe estar regulada de forma que los pies estén pegados al suelo adoptando una postura en la que el muslo esté a 90 grados respecto al tronco, y la rodilla también doblada a 90 grados.
  • La pantalla debe estar a una altura en la cual, para mirarla de frente debamos tener el cuello en posición recta, es decir, que la columna adopte una postura natural. Igualmente, la silla debe tener un respaldo anatómico, adoptando una forma que se adapte a nuestra columna de forma natural.
  • El teclado debe estar ubicado de tal forma que para teclear, las manos y las muñecas queden alineadas en línea recta con el antebrazo, y el codo haga un ángulo de 90 grados. Los codos deben estar pegados al cuerpo.
  • Los hombros deben adoptar una posición natural, es decir, relajados, sin forzarlos.

Cualquier médico de cabecera debe saber determinar si una postura es ergonómica o no, y siempre podemos acudir a consultar a un fisioterapeuta, por ejemplo.

Diagnosticar problemas

Las dolencias asociadas con la mala praxis ergonómica son musculares. Las cervicales son una de las áreas que pueden resultar más perjudicadas por una postura incorrecta, así como los brazos, especialmente en el codo, los antebrazos, y las muñecas. También los hombros.

Cualquier signo de dolores continuados en el tiempo, y que no tengan su explicación en un golpe fortuito o una actividad o accidente concreto, deberían ser achacados a la posibilidad de una postura incorrecta y, por lo tanto, la consulta con un profesional.