Significado de Escritorio y Barra de Tareas: Windows, Apple y la Metáfora

¿Qué son el escritorio y la barra de tareas del sistema operativo?

También denominado como el área de trabajo, el escritorio es el puntapié inicial y organizacional de contacto entre el usuario y el sistema operativo, sea en el móvil u ordenador de sobremesa, por su parte la barra de tareas es un elemento esencial de la interface, ubicado comúnmente en la parte inferior o en el lateral derecho, que pauta un menú administrativo que está siempre visible indicando los programas abiertos o proporcionando accesos rápido a aplicaciones que uno ha configurado, por ejemplo Word o Photoshop por mencionar dos nombres instalados socialmente aún a pesar de que uno no los utilice.

Ahora bien, lo interesante de estos modelos de interacción es la forma a través de la cual se llegó a los mismos, tal como se conocen actualmente, como estándares globales, siendo resultados de experiencias constantes entre aciertos y errores. Sin ir más lejos, uno puede apreciar el caos generado por el cambio que supuso el revolucionario Windows 8 en su intento de acompañar el cambio cultural que significó el touch screen, donde desaparecía el botón de inicio que luego Microsoft tuvo que re-incorporar, el cual además es un elemento que forma parte de la valiosa barra.

Metáfora de escritorio: Historia de la noción y los elementos partícipes

La metáfora de escritorio en un entorno gráfico de computadora se remonta al Xerox PARC (Palo Alto Research Center) en 1970, siendo la primera computadora que lo utilizó la Xerox Alto, aunque esta fue experimental, siendo la Xerox Star la primera computadora comercial en utilizarlo.

Aquel primitivo escritorio ya contenía algunos elementos que podemos encontrar en los modernos escritorios de cualquier sistema operativo, como son los iconos y las ventanas que, como hoy, se desplegaban sobre él, además de indicar de forma explícita qué aplicaciones, carpetas o documentos estaban abiertos, mediante una marca en el icono.

También las formas de algunos iconos, como un documento de texto representado como una hoja de papel con una esquina doblada, se cimentaron en aquel entorno.

La gran virtud del invento de Xerox no fue explotada a fondo por la misma compañía desarrolladora, y la leyenda que se encuentra tras su explotación comercial es sobradamente conocida: en una visita al PARC de Xerox, Steve Jobs se fijó en el entorno gráfico, gustándole tanto que lo licenció a Xerox.

Apple: Puente de interacción usuario-máquina

La idea de entorno gráfico de usuario, con su correspondiente escritorio, fue implementada por Apple en el Macintosh de 1984 como única forma de interacción entre el usuario y la computadora, aunque previamente el Commodore 64 había disfrutado de una suerte de escritorio en 1983, aunque primitivo y que no cumplía con los requisitos que marcarían un escritorio moderno.

El gran éxito del Mac se debió en buena parte al elemento gráfico, infravalorado inicialmente por las plataformas rivales, como Microsoft con su MS-DOS, o los diversos UNIX, por parte de fabricantes que no consideraron “serio” el entorno gráfico excepto para tareas con imágenes o autoedición.

Es por ello que el Mac tuvo tanto éxito en el sector de las artes gráficas, puesto que los diseñadores no tuvieron complejos en adoptarlo.

En 1985 veían la luz dos entornos gráficos con sus correspondientes escritorios: Windows y GEM. No hace falta decir que el de Microsoft (el otro era de Digital Research) fue el que tuvo éxito de los dos.

Durante esa época, partió del MIT la idea de crear un entorno gráfico que pudiera funcionar en modelo cliente-servidor para plataformas UNIX, siendo así cómo surgió el sistema X-Windows y el entorno Motif, que se fue adaptando a la mayoría de plataformas UNIX y que proporcionaba a esta familia de sistemas la primera metáfora de escritorio. Sun, por su parte, adoptaba el OpenWindows, otro entorno que también utilizaba la metáfora de escritorio.

Windows consolida la idea de la Barra de Tareas

La barra de tareas es un invento más moderno, concretamente atribuible a Microsoft, y aunque la mayoría de los usuarios lo conocerían en 1995 con Windows 95, en la primera versión de este entorno gráfico ya había una suerte de barra de tareas, aunque más bien era un simple espacio para agrupar los iconos correspondientes a las aplicaciones abiertas.

Un concepto similar se vería en el Risc OS a partir de 1987, aunque limitado a lo que hoy consideraríamos una barra de tareas. Así, por ejemplo, ninguna de las dos implementaciones disponía de un elemento que contuviera aplicaciones y accesos a elementos de la computadora, como sí tenía la barra de tareas en Windows 95.

En dicho sistema, la barra de tareas no solamente alojaba los iconos correspondientes a las aplicaciones abiertas y al reloj, si no que también contenía información sobre los programas en memoria, un botón que permitía acceder a todas las aplicaciones y recursos de la computadora y el sistema, y podíamos dejar permanentemente iconos anclados en ella en forma de acceso rápido, lo que nos permitía mantener el escritorio limpio.

La barra de tareas creada por Microsoft para el Windows 95 pronto seduciría a muchos usuarios, hasta el punto que en el ecosistema GNU/Linux fue mimetizada por el entorno KDE, uno de los grandes entornos gráficos para la plataforma del pingüino.

GNOME también contaría inicialmente con no una, sino dos barras de tareas, para pasar posteriormente a un Dock y un aspecto minimalista.

el Dock se diferencia de la barra de tareas en que contiene iconos de aplicaciones, con una marca en aquellos que están activos, sin muchos elementos más. Es una suerte de barra de tareas minimalista.

El Dock comparte historia con la barra de tareas hasta llegar al Mac OS X, donde podemos considerar que hay una cierta diferenciación estética y funcional, aunque tan sutil que la mayoría de los autores tratan ambos elementos bajo el mismo paraguas.

Características de un escritorio informático

La finalidad de un escritorio informático es la de proporcionar una interfaz al usuario para que este pueda ejecutar programas y dar órdenes a la computadora, basándose inicialmente en una metáfora de un escritorio físico, que era lo que hasta las décadas de los 80 y 90 del siglo XX tenían la mayoría de las personas.

En este sentido, el escritorio es una área de trabajo sobre la que podemos tener documentos y elementos/recursos del sistema, tales como las unidades de discos o las impresoras.

También se incluyen los elementos necesarios para mantener ordenados dichos elementos, como son las carpetas, todo ello de forma gráfica y gestionable mediante el mouse.

La barra de tareas o el Dock realiza la función de “centro de control” a través del cual se gestiona todo, facilitandonos el cambio entre aplicaciones y el acceso a elementos y funcionalidades del sistema.

Diferencias en las tecnologías y visiones de cada sistema operativo (SO)

Cada plataforma implementa el apartado gráfico y de escritorio a su manera, lo que da como resultado un conjunto de soluciones muy diferenciado en cuanto a cómo están hechas sus entrañas, aunque no como funcionan de cara al usuario, lo que facilita la migración de un sistema a otro según conveniencia.

Por ejemplo, macOS y Windows implementan sus entornos gráficos de forma única, por parte de la misma empresa fabricante, y lo máximo que podemos hacer los usuarios es utilizar aplicaciones que modifican ciertos comportamientos puntualmente.

Digamos que en estos casos -principalmente los sistemas operativos “comerciales”- el apartado de la interfaz gráfica de usuario está profundamente ligado al resto del sistema.

En cambio, GNU/Linux y el mundo de los derivados de Unix en general, son modulares, permitiendo encajar el núcleo del sistema con un entorno gráfico a elección. Ello explica que unas distribuciones opten por GNOME mientras otras lo hacen por KDE, Xfce, Cinnamon o cualquier otro, e incluso podemos tener varios a elegir, uno en cada sesión de trabajo que llevemos a cabo con la computadora.

Aparejado a la interfaz gráfica de usuario y, por lo tanto, al escritorio, barra de tareas y demás elementos, también acostumbramos a tener disponibles para los desarrolladores una serie de librerías con elementos comunes como cuadros de diálogo, iconos, o funcionalidades (como las de almacenar o recuperar un archivo), de forma que el desarrollo de una aplicación no implique tener que programarlo todo desde el principio y que todas las aplicaciones desarrolladas tengan elementos comunes.

Este es el caso de los lenguajes de programación de Microsoft, que permiten realizar llamadas a funcionalidades ya implementadas como las mencionadas desde el código, o KDevelop, el entorno de desarrollo del proyecto KDE, por citar sólo algunos.