Significado de Extractivismo y Neoextractivismo Definición, Principios, y Conflictos

Definición formal

El extractivismo es una práctica para la acumulación de riqueza a partir de la extracción de recursos naturales y materias primas como hidrocarburos, minerales, madera, entre otros, cuyo momento de auge toma forma durante la primera década del siglo XXI denominándose neoextractivismo, como base de las economías latinoamericanas, a partir del alta de los precios de las commodities, un fenómeno que ha sido caracterizado como de re-primarización de la economía.

Las economías extractivistas se constituyeron desde las relaciones coloniales que conformaron una economía-mundo a partir del siglo XVI a partir de la acumulación de oro y plata en las metrópolis europeas, extraídos de América. Después de la ruptura del nexo-colonial el extractivismo se reproduce bajo las relaciones de centro-periferia en el sistema mundo, mientras que en el siglo XXI se reimpulsa bajo una forma que ha sido caracterizada como neo-extractivismo.

Principios del modelo extractivista, renta y economía-mundo

El extractivismo supone una economía en donde la creación de riqueza se genera por la alta valorización social de un determinado bien natural, distinta a la economía industrial en donde el valor se genera por la incorporación del trabajo maquinizado. La naturaleza entra a formar parte determinante en la tríada clásica de la economía capitalista trabajo-tierra-capital, no sólo como la tierra para la agricultura, sino también para la extracción de recursos no renovables y renovables.

Es regulada por la propiedad de la tierra y el subsuelo, generando una ganancia por motivo de la renta de la propiedad de la naturaleza (en la mayoría de los países latinoamericanos el subsuelo es propiedad estatal, por lo que se trata de una renta pública) y para el capital que genera la inversión para la extracción y comercialización del recurso (en general capitales de economías centrales, que se asociación a Estados nacionales subordinados y periféricos del sistema-mundo), suele generar pocas fuentes de empleo por lo que desvaloriza el trabajo en la economía, mientras que necesita y genera una gran concentración de capital, por lo que esta asociada orgánicamente al capital financiero.

La economía extractivista emergió con fuerza durante la colonización de América desde el siglo XVI, gran parte del oro y la plata extraído en América que empezó a circular en Europa permitió la expansión del mercantilismo y de un sistema-mundo con hegemonía occidental. Entre los siglos XVIII Y XIX la economía de América paso a un modelo mono-exportador de materias primas, agrícolas y minerales gestionado por Estados débiles y grandes capitales extranjeros, posteriormente en el siglo XX y el XXI han sido centrales los recursos energéticos y minerales y con una mayor extracción de renta pública.

El extractivismo está limitado por la sustentabilidad, la capacidad de reposición natural de los recursos o su escasez material, límite que tiende a romper debido a tendencia a la maximización de las ganancias privadas en la economía capitalista moderna. A su vez, tiende a desarrollarse sobre relaciones de poder entre el capital y el territorio, esta relación suele comenzar en condiciones de subordinación inicial cuando los países no pueden generar la inversión necesaria o no tienen la tecnología para beneficiarse de dicho recurso, sin embargo, el asentamiento del capital externo tiende a generar una conflictividad social y socio-ambiental que genera una disputa constante sobre dicha relación, transformándola a lo largo de la historia. En este sentido, históricamente las economías extractivistas se han generado por un interés externo al territorio en donde se establece, que induce la mercantilización de un bien natural.

Perfil del neoextractivismo

El neoextractivismo ha estado asociado al desarrollo de nuevas regiones centrales del capitalismo mundial, fundamentalmente de la economía China y su gran demanda de recursos naturales. Después de la crisis financiera del 2008, los precios de las commodities empezaron a decaer, generando una recesión en las economías latinoamericanas.

La transición a la economía verde también ha generado nuevas demandas de recursos minerales a medida que el petróleo empieza a ser desplazado como fuente de energía en la proyección de las próximas décadas. Las nuevas fronteras del neoextractivismo han generado nuevas olas de conflictos socio-ambientales en defensa del territorio, en el contexto de una crisis generada por el cambio climático, el sobreconsumo, falta de sostenibilidad y contaminación del ambiente.

Tanto la categoría extractivismo como neoextractivismo se han formulado y desarrollado con mayor fuerza en el pensamiento latinoamericano.

Conflictos sociales y socio-ambientales

Aunque el extractivismo ha sido frecuentemente relacionado con la promesa de desarrollo y progreso, ha generado una conflictividad variable en distintas dimensiones. Por un lado la explotación de recursos del subsuelo por un capital externo convirtió el problema en un asunto de soberanía y de distribución de la renta, por ejemplo, la extracción de petróleo en países como Venezuela o México, empezó en condiciones de mínimas retribuciones para el Estado (quien dotaba de servicios públicos) y el trabajo (generalmente en condiciones de vida precarizadas), sin embargo a lo largo del siglo XX, las reformas legislativas de tipo soberanistas y las luchas reivindicativas en torno al salario, han llevado al acceso público a una mayor parte de la renta extractiva. Esto a su vez, ha generado entre otros problemas, como la dependencia económica de estos Estados y economía nacionales de la renta pública.

En los territorios en donde se asienta la empresa extractivista también se genera un impacto ambiental que afecta y se impone sobre la economía y la vida local. La apropiación de tierras de comunidades periféricas y la desposesión o el daño a las fuentes de recursos naturales locales como el agua generan escenarios de conflictividad. La misma lógica de desarrollo que intenta mercantilizar un bien natural que cumple una función no mercantil en la naturaleza y la sociedad, también se corresponde a una incursión externa en la forma de vida de un territorio.

En América Latina los pueblos indígenas fueron expulsados durante la colonia de los valles centrales, se encuentran desde hace siglos en territorios periféricos en donde yacen los recursos naturales no mercantilizados, por lo que han sido uno de los sujetos más determinantes en la conflictividad socio-ambiental, siendo la vida de sus propias comunidades un límite para la expansión del extractivismo.

Fuentes

Coronil, Fernando. El Estado Mágico. Editorial Alfa. 1997.

Svampa, Maristella. Las Fronteras del neoextractivismo en América Latina. Calas. 2019.