Significado de Fractura

Es fundamental recurrir a una evaluación y tratamiento inmediatos

¿Qué es una fractura?

Es una lesión caracterizada por la lesión del tejido que forma el hueso, provocando que éste se rompa en uno o varios fragmentos, pudiendo mantener su forma o perder por completo su arquitectura.

¿Por qué ocurren las fracturas?

La ruptura del hueso se debe a la acción de una fuerza de gran magnitud, que sea superior a la que el tejido pueda absorber. Esta puede originarse por un traumatismo durante una caída, un golpe directo, una práctica deportiva o el impacto por un proyectil de arma de fuego.

Las fracturas también pueden ocurrir de forma espontánea o tras un trauma o esfuerzo leve. Esto sucede cuando el hueso se encuentra debilitado por alguna condición, principalmente la presencia de osteoporosis o de enfermedades en las que el tejido óseo es sustituido por otro tipo de tejido como metástasis de tumores o focos de infecciones.

Tipos de fracturas

Fractura cerrada. La lesión no afecta la piel. Puede ser no desplazada cuando los fragmentos del hueso se mantienen en su normal ubicación, con lo que el hueso no pierde su forma, o desplazada que se caracteriza por la separación de los extremos del hueso roto.

Fractura abierta. Se trata de una fractura desplazada en la que los fragmentos del hueso perforan la piel, pudiendo identificarse a simple vista.

Fractura aplastamiento. Es una forma de fractura común en mujeres con osteoporosis relacionada con la menopausia. Se caracteriza por el colapso de la vértebra, que pasa de tener la forma de un cubo a la de una cuña.

¿Cómo reconocer una fractura?

Las fracturas se caracterizan por la aparición de un dolor muy intenso y bien localizado que se inicia de forma súbita tras un traumatismo o esfuerzo. Este dolor agrava con los movimientos y disminuye su intensidad al inmovilizar la zona afectada.

Cuando los extremos óseos se desplazan aparecen otras manifestaciones, principalmente la deformidad, el aumento de volumen y la incapacidad para ejecutar los movimientos. Es posible que la lesión de los vasos sanguíneos locales origine una hemorragia que se manifiesta como moretones en la piel o bajo la forma de una masa debida a la formación de un hematoma.

El diagnóstico definitivo se hace cuando se visualiza la lesión del hueso en un estudio de imagen como es el caso de los rayos X o una tomografía.

Tratamiento conservador de las fracturas

En el caso de la fracturas no desplazadas, en las que no hay lesiones asociadas de las partes blandas, el tratamiento consiste en la inmovilización de la zona afectada. para ello se usan implementos como los yesos o escarolas y las férulas. Una vez retirados el tratamiento se complementa con rehabilitación.

Esto se complementa con la prescripción de medicamentos analgésicos para aliviar el dolor. Los anti inflamatorios se pueden usar pero con cuidado, ya que interferir con la inflamación puede retardar el proceso de consolidación de la fractura.

Tratamiento quirúrgico de las fracturas

Cuando los extremos óseos se movilizan es necesario reubicarlos y fijarlos, lo cual se realiza mediante una cirugía en la cual se emplean elementos metálicos como alambres, placas y tornillos que permitan fijar los extremos y reconstruir el hueso.

Algunas fracturas ameritan procedimientos especiales. Este es el caso de la fractura del cuello del fémur en ancianos que son tratadas con el reemplazo articular con una prótesis de cadera, y las fracturas vertebrales en las que se puede llevar a cabo la colocación de un cemento en la vértebra para reforzarla, procedimiento que se conoce como vertebroplastia.

Tras esta intervención puede seguir un lapso de inmovilización que debe ser seguido por un plan de rehabilitación física.