Significado de Individualismo

El individualista tiende a ser ambicioso, porque inevitablemente no es alguien que se conforma con el estado de las cosas

¿Qué es el individualismo?

Es una forma de comportamiento libre e independiente que se rige en priorizar las ideas propias dentro del ecosistema social, que puede tomar una perspectiva despectiva de superioridad, buscando ventajas sobre sí por encima de los otros miembros de la sociedad, o del desarrollo personal que paralelamente lleva beneficios a la comunidad que integra. Viene del latín a partir del subfijo -ismo, que refiere a corriente, y el vocalo individuus, como la unidad mínima posible.

Imagen negativa del carácter individualista

Si en una conversación alguien califica a otro como individualista, es muy probable que pensemos en una persona que solo atiende a sus propios intereses particulares y con una conducta profundamente egoísta.

El individualista es el malo de la película, el tipo que se mira el ombligo, el que es incapaz de empatizar o de sentir compasión por los demás, el que concibe su existencia en términos de pérdidas o ganancias personales. En otros términos, se trata de un ser humano perverso que antepone sus intereses por encima de todo. A pesar de este cliché social, ser individualista no es necesariamente negativo.

Implica acmpañar los intereses aún a pesar de que ello signifique ir a contramano del status quo

Cuando participamos en una competición deportiva queremos ganar o conseguir el mejor resultado posible. Este objetivo legítimo solo puede lograrse con un esfuerzo y sacrificio individual.

En el budismo y en el hinduismo una de las aspiraciones humanas es alcanzar el nirvana, es decir, un estado de liberación de cualquier forma de sufrimiento. Este anhelo solo se puede alcanzar de manera individual.

En el mundo del arte la mayoría de creadores realizan sus propuestas a partir de su yo interior y de sus motivaciones más íntimas. El artista puede tener preocupaciones sociales, pero su potencial creador nace del individualismo.

Fracaso del colectivismo

Al analizar una idea o corriente es conveniente contraponerla con su visión antagónica. Si hablamos de individualismo, nos vemos obligados a mencionar su antítesis, el colectivismo.

Inicialmente la propuesta general del colectivismo parece razonable: el bien común es preferible al bien individual. Sin embargo, el interés por lo colectivo se ha plasmado en doctrinas y propuestas que finalmente han fracasado.

Los primeros colonos ingleses que en el siglo XVll se establecieron en la costa este de Estados Unidos impusieron un sistema económico y social comunitario. En pocos años el modelo fue rechazado porque generaba un malestar general y porque era improductivo.

El modelo comunista soviético puso en funcionamiento propuestas colectivistas en todos los sectores de la economía, pero con el paso del tiempo se demostró su inviabilidad e ineficacia. El colectivismo promovido por el estado es una corriente minoritaria en el planeta y los únicos ejemplos destacables se encuentran en Corea del Norte y Cuba.

En Israel las cooperativas agrícolas inspiradas en el sionismo socialista (los kibutz) se basaban en el fortalecimiento de los vínculos comunitarios y en el igualitarismo.

Estas comunidades tuvieron un éxito inicial y favorecieron el desarrollo económico de Israel. Sin embargo, los kibutz fueron debilitándose de manera gradual (los jóvenes abandonaban las comunas, los padres se oponían a la crianza colectiva de los niños y el sistema económico comunitario tuvo que introducir propuestas capitalistas para corregir la decadencia).

Las colonias New Harmony promovidas por el socialista utópico galés Robert Owen en EEUU en las primeras décadas del siglo XlX fueron un experimento social comunitario. En estas comunas no existía la propiedad privada y todos sus miembros trabajaban para el bien común. En muy pocos años los integrantes de este proyecto abandonaron la aldea.

Liberalismo entendido como doctrina individualista

Desde los planteamientos liberales se reconoce que la sociedad es algo más que la suma de todos los individuos que la forman. Al mismo tiempo, en esta doctrina filosófica no hay una oposición a la idea de cooperación.

Sin embargo, los defensores del liberalismo hacen hincapié en una idea general: el fundamento moral de la política debe concebirse a partir del respeto a todos los individuos.

Según el liberalismo, toda persona tiene derecho a su autogobierno y a desarrollar sus proyectos vitales sin que nadie pueda oponerse a ello.