Significado de Legítima Defensa

  • Por Gabriela Hernandez (Licenciada en Derecho)
  • Jun, 2020
  • ¿Qué define la legítima defensa?

    Es la reacción y el proceder de un individuo en un escenario en el cual sus acciones responden al temor justificado que le causa otro, constituyendo una seria amenaza para su vida, la de un tercero o sus bienes, entendido como un precepto jurídico que se aplica siempre y cuando el peligro sea real, y que la réplica sea proporcional a la manifestación recibida.

    ¿Quién puede alegar legítima defensa y quién comete un exceso?

    Una mujer se despierta en medio de la noche por los gritos de su hija, quien al llamarla le dice que por la ventana de la casa está un hombre pretendiendo entrar. La mujer asustada corre donde guarda un arma de fuego, va hacia la ventana donde la chica vio al agresor, y una vez estando allí grita que ella esta armada y le pide al agresor se vaya y que no intente entrar porque le disparara.

    El agresor hace caso omiso y trata de entrar por la puerta de la residencia. La mujer, presa de los nervios, saca la mano por aquella ventana y dispara casi a ciegas, intentando asustarle para que prescinda de sus intenciones, pero logra herirlo en una pierna. Luego, llaman a emergencias y reportan lo sucedido. Este caso es positivo para legítima defensa, pues el agresor intenta ingresar a la vivienda de manera violenta y aun ante la advertencia de que se fuera, éste no hizo caso, por lo que la mujer no vio otra salida más inmediata que disparar, solo con la intención de asustarle.

    Ahora bien, caen en exceso en la autodefensa, quienes aun creyendo que existe un peligro para sí o para otro, respondan de una manera que sobrepasa la situación, o quienes ante la oportunidad de actuar de manera distinta, lo hacen respondiendo con fuerza letal a un peligro que no era inminente.

    Reseña histórica

    Tiene su génesis en el derecho natural, pues el instinto propio de las especies es preservar la vida. También, se debe establecer que aun cuando sus orígenes se deben necesariamente atar a la existencia del hombre, su definición como tal es de posterior data, ligado a la aparición del Estado como rector de las normas para vivir en comunidad.

    Los romanos tenían muy bien establecidas las acciones a seguir en caso de que en legítima defensa se le diera muerte a otro. Si la muerte ocurría dentro de la casa del ofendido, éste debía sacar el cuerpo del agresor fuera de ella, colocando sobre sus heridas cierta cantidad de dinero o algún otro objeto establecido por ley; y dependiendo de las circunstancias el ofendido debía permanecer junto al cadáver y dar cuenta de manera inmediata de lo sucedido.

    El Código Francés, por su parte, establecía que el “homicidio legítimo” (como lo llamaban) no ameritaba pena y era absuelto de toda responsabilidad; sin embargo, en Italia si se debían cumplir ciertos requisitos, entre ellos: que fuese por un peligro inminente, dado por una causa injusta y conllevaran a una reacción inmediata y no premeditada.

    En la actualidad, casi todos los países y legislaciones modernas la aceptan como válida para preservar la vida y los bienes jurídicos, pero también establecen claras condiciones que debe presentar en su defensa quien alegue esta defensa.

    ¿Las causas de justificación son permisos para la impunidad de delitos cometidos?

    Los factores que permiten la comisión de un hecho en defensa propia son aplicables siempre que cumplan con los parámetros para que sean considerados como tales, ya que tanto el agredido como el agresor tienen derechos que siempre deben ser garantizados. En ese sentido, se deben analizar todas las acciones acontecidas, a fin de establecer si las mismas son proporcionales a la realidad.

    Las causas de justificación se pueden considerar como la valoración que hace el jurisdicente de la conducta del individuo que presunta y legítimamente se ha defendido, y si se encuentra demostrada no merecerá pena en su contra. Dichas causas no se pueden esgrimir como permiso para la impunidad, nadie puede pretender utilizarlas para esconder solapadas intenciones que intenten vulnerar los derechos de otro.

    Así se puede mencionar el siguiente ejemplo: un individuo llamado Juan tiene una pareja, ésta decide abandonarlo y rehacer su vida con otra persona llamado Billy. La pareja anterior, Juan, acostumbra a transitar por la calle donde la nueva unión amorosa estableció su domicilio. Un día, el nuevo cónyuge, Billy, espera que pase Juan. Cuando Juan lo mira entabla una pelea con él. Juan le hace caso e intenta entrar a la casa de Billy, pero al pisar la puerta totalmente desarmado, el retador Billy le dispara quitándole la vida.

    En este caso no existe la legítima defensa, porque quien entro a la casa (Juan) no llevaba ningún arma equiparable con una de fuego, y quien le quito la vida (Billy) lo provoco suficientemente para tener la justificación de dispararle, creyendo que el solo hecho de estar Juan dentro de su casa le daba el derecho de matarlo y alegar que Juan era una amenaza real para su vida.

    Elementos de demostración

    Para que este instrumento jurídico funcione como eximente de la responsabilidad penal, se debe demostrar que en los hechos concurrieron los siguientes elementos:

    1. La agresión recibida debe ser actual y antijurídica, no se puede alegar legítima defensa si la agresión fue cometida en un hecho anterior al que causa la acción del agredido. Cabe destacar, que en casos de delitos continuados, como el secuestro, se puede aplicar la autodefensa aun cuando en el momento preciso de la acción del agredido, no esté siendo objeto de alguna agresión actual.
    2. La reacción debe ser proporcional. Si alguien ofende de palabra a otro, no puede justificarse que el ofendido lo agreda de tal forma que le cause un daño físico irreparable o incapacitante.
    3. Debe darse la falta de provocación suficiente; no se puede alegar legítima defensa si se provoca hasta tal punto al agresor para hacerlo actuar de manera agresiva.
    4. Existe un elemento subjetivo en esta figura que nos compete, observando cuando el agredido entiende que debe defenderse, sin que exista otro medio capaz de evitar ser víctima de un daño mayor; si el agredido solo tiene la finalidad de hacerle daño al agresor, la defensa no se considera legítima.

    Si se demuestra este instrumento jurídico, ¿qué efectos tiene sobre el proceso judicial y la sentencia/condena?

    Opera cuando se logra demostrar que la conducta desplegada por el agredido estuvo legítimamente justificada, que las acciones realizadas por el agresor fungen como comprobante de las realizadas por el ofendido, llevando a que éste sea eximido de responsabilidad penal.

    Aun cuando parezca fácil alegarla, probarla no lo es, pues deben confluir varios elementos de juicio que puedan verificarse, se debe demostrar que el hecho fue justificado y que quien lo ejecuto no merece ser penado.

    De igual forma, el proceso penal se llevará como ordene la legislación penal, hasta que quede totalmente esclarecido el caso y haya una sentencia definitivamente firme, donde se establezca que los hechos fueron totalmente apegados al precepto jurídico de la autodefensa, solo entonces se considera extinguido el proceso penal en contra de quien cometió el hecho.

    ¿Por qué se dice que se invierten los personajes?

    Cuando el legislador incluyó dentro del sistema jurídico la figura de la legitima defensa lo hizo pensando en las normas de convivencia y en las circunstancias que pueden presentarse en la vida diaria, tratando de coadyuvar en escenarios en los que, por razones de fuerza mayor, puedan producirse situaciones graves. Con este precepto jurídico se busca hacer justicia para aquellos (agredidos) que obligados por otro (agresor) deban utilizar la fuerza para defenderse de un peligro inminente.

    La situación plantea que la víctima es quien lesiona o mata al agresor, y viéndolo meramente así, ninguno mantendría su cualidad o personaje. Pero al añadirle a tal situación los elementos y/o causas de justificación de la legítima defensa, es lo que permite calificarlos como tal: la victima lo sigue siendo aunque haya matado, y el agresor es eso mismo aunque haya terminado muerto. No obstante, claramente se puede llegar a la inversión de los personajes, cuando se violan o no se cumplen los elementos que deben darse para que se pueda declarar este instrumento.

    Si alguien escudándose en la legitima defensa da muerte o le produce un grave daño a otro, de manera consciente y premeditada, estaríamos en presencia de un cambio de roles y de una manipulación del sistema de justicia, donde se trata de pervertir los conceptos de víctima y victimario. Es en este punto donde el trabajo de investigación, realizado por los organismos responsables del mismo, es decisivo para que se lleve a cabo un dictamen ajustado al derecho y a la justicia.