Significado de Secuestro

  • Por Gabriela Hernandez (Licenciada en Derecho)
  • Sep, 2020
  • ¿Qué se entiende por secuestro, y qué diferencia los modos virtual y express?

    Es una práctica criminal cuyo objetivo responde a un objetivo económico o político, durante lo cual los responsables del acto mantienen físicamente en cautiverio a un ser humano, observándose las modalidades express, entendiendo un proceso de captura, pedido de rescate en base a un monto pequeño y liberación rápidos, y la virtual, comunicándose con el entorno de la supuesta víctima, la cual no llega a ser raptada, aprovechando datos sigilosos y personales recabados como parte esencial del engaño para lograr cobrar una determinada suma de dinero.

    Características y tipos de secuestro

    Acción: un secuestro acontece desde el mismo momento en que una persona es privada de su libertad. Esto puede ser por el uso de la fuerza, el encierro, o bien mantener a una persona engañada bajo situaciones de encierro.

    Sujetos: para todo secuestro, se dice que hay dos tipos de sujetos inmersos en este acto. Por un lado,

    1. Activo: es quien comete el secuestro, la persona que infringe la ley.

    2. Pasivo: la persona que resulta secuestrada, siendo por ende la víctima.

    Objetivo: los fines de un secuestro son varios. Lo más frecuente es pedir un rescate monetario. También se hace para amedrentar cuando la persona secuestrada recibe advertencias de no hacer algo. O puede ser por otras causas, tal es el caso de delitos con carácter sentimental que acontecen cuando alguien secuestra a su pareja.

    Dolo o imprudencia: el delito suele tener dolo, pues quien lo comete lo hace con su entera intención, aunque hay casos donde se ha privado de libertad a la persona creyendo que se le ayuda o se le previene de algún mal.

    A su vez, se suele indicar diferentes tipos de secuestros desde la configuración legal. Cada uno de ellos se describe a continuación:

    Rapto y Secuestro parental: realizado por familiares o por amantes que capturan a sus parejas. No hay intención de pedir nada a cambio de las personas privadas de libertad.

    Secuestro simple: cuando se retiene a una persona con fines distintos a los extorsivos. Por ejemplo, perjudicar a un tercero o amenazar al secuestrado para luego dejarlo libre.

    Secuestro extorsivo: cuando se pide una cantidad de dinero, u otra cosa, a cambio de liberar al secuestrado.

    Como se aprecia, el delito de secuestro detenta varios matices e implicaciones.

    Ejemplos alrededor del mundo y la proliferación en países de tercer mundo

    Existen múltples factores, no obstante, típicamente en los estados clasificados como Tercer Mundo las instituciones policiales carecen de altos padrones de eficacia y transparencia, sumidos en la corrupción. El secuestro es un delito complejo: capturar a una persona y mantenerla retenida implica cierto margen de libertinaje que en naciones con mayor vigilancia es complicado.

    Se agrega que las condiciones socioeconómicas de estas naciones hacen del secuestro una actividad rentable y suele haber cierta impunidad al respecto. Se agrega que hay personas dispuestas a pagar la extorsión, además de que se sabe de personas que han sido secuestradas varias veces y se ha pagado por su rescate.

    En Malasia: en esta nación hay gran cantidad de piratas en la costa oriental de Sabah. Muchos se dedican a interceptar embarcaciones y tener a la tripulación secuestrada hasta recibir un rescate monetario. Esta zona se encuentra frente a lo que llaman el “Cuerno de África” y es de las aguas más peligrosas del mundo.

    En México: existe un indudable paralelismo entre el auge del narcotráfico y los secuestros. Lo cierto es que grandes carteles del tráfico de drogas actúan en suelo mexicano, siendo muchas de estas organizaciones culpables de secuestros. Con el narcotráfico, aparecen también actividades como el tráfico de niños y de mujeres. Vale decirse que al ser México una nación fronteriza con USA, además de estar entre el Caribe y el Pacífico, resulta ser un punto de cruce de estas actividades.

    En Europa: lo cierto es que en Europa también se presentan casos de secuestro. Tenemos el ejemplo de Málaga, donde un ciudadano danés fue secuestrado por un grupo liderado por el propio vigilante de su hogar. Curiosamente, el delito del secuestro se ha incrementado en suelo europeo. Hay que decir que parece obedecer a cierta relajación de las autoridades policiales. Ya hemos dicho que el secuestro se comete en lugares donde hay cierta libertad para quienes lo ejecutan.

    El secuestro es común en zonas fronterizas porque en estos lugares es más fácil trasladar a la víctima hasta una jurisdicción nueva y, asimismo, se presta para hacer tráfico. En otras palabras, no se pide nada por la liberación, sino que la persona es usada para actividades como prostitución, fungir como “mulas” de drogas o tráfico de infantes.

    ¿También es delito si el secuestrador es un familiar?

    Por supuesto que es un delito. El asunto es que puede pasar desapercibido, sobre todo cuando el secuestrado es un infante. Los niños, muchas veces, ni siquiera saben que están secuestrados. Son engañados para estar encerrados y distanciados del mundo, mientras se les prohíbe tener contacto con otros familiares.

    Esta situación puede suceder en casos de divorcio, siendo quien más lo comete la persona que gana la custodia del pequeño. Bajo la excusa de tener la custodia, el niño es apartado del otro progenitor y es llevado contra su voluntad a sitios lejanos.

    Lo cierto es que este delito se comete muchas veces, sin que se le preste mucha atención, por eso los sistemas legales actuales tratan de vigilar la actuación de los familiares respecto a los pequeños.

    Japón, por ejemplo, suscribe al inicio de esta década el Convenio de La Haya, el cual impide que los matrimonios trasladen a los hijos contra la voluntad del cónyuge. La razón es que muchas mujeres japonesas llevaban a sus hijos a territorio japonés cuando sus matrimonios con extranjeros fracasaban.

    La situación antes descrita puede ser considerada como rapto. Ocurre que los niños no saben dónde quieren vivir y a los extranjeros les cuesta mucho entrar a Japón para ver a sus hijos. A su vez, la nación luego no permite que los pequeños puedan salir del Japón para ver a sus progenitores. Una situación que limita la libertad del niño para elegir su propia vida, indudablemente.