Significado de Corrupción

La corrupción, producto de unas poderosas manzanas podridas, destruye la confianza y expone las fallas de los sistemas de control

¿Qué es la corrupción?

Es un accionar propio de la sociedad que lo condena, que consiste en manipular los sistemas público y privado en pos de beneficios directos o indirectos. Está asociado comúnmente con la política, siendo un espacio de poder en el cual se configuran herramientas para facilitar y esconder pactos ilegales, con la capacidad de silenciar escalones de control burocrático. También, el término describe puntualmente el crimen de la prostitución y el comercio de menores.

Procede del latín corruptio, sobre las ideas de destrucción, soborno y perversión, permitiendo distinguir la influencia del verbo rumpere, por romper.

Efectos de la corrupción política

Si bien cualquier forma de corrupción es dañina y genera malestar en el conjunto de la sociedad, cuando esta lacra se manifiesta en el ámbito político se producen efectos nocivos de distinta naturaleza.

En muchas ocasiones la ciudadanía acaba desconfiando de toda la clase política en su conjunto. Su desconfianza le lleva a no participar en los procesos electorales y de esta manera la legitimidad de la democracia se debilita notablemente. Por otra parte, al apreciar que la corrupción es una realidad generalizada, el hombre corriente puede considerar que la única salida es convertirse en un corrupto más.

Desde lo económico, todo el dinero que acaba en los bolsillos de los gobernantes constituye un robo para la ciudadanía (el dinero » desaparecido » podría ser utilizado para crear escuelas, hospitales o cualquier otro servicio público).

Medidas para combatir la corrupción

Sería ingenuo pensar que la corrupción política puede desaparecer por el efecto de un conjunto de medidas para combatirla o por una campaña de conciencia social. Sin embargo, cualquier ciudadano puede plantearse algunas cuestiones para que su voto no sirva para apoyar a opciones políticas vinculadas con la corrupción. Así, tendríamos que preguntarnos quiénes financian a los partidos políticos y cuáles son sus recursos económicos disponibles (si no hay una respuesta clara a esta cuestión ya existe un fundamento para la sospecha).

En segundo lugar, el ciudadano corriente puede comprobar si las promesas del pasado se han cumplido. Por otra parte, también es factible verificar el cumplimiento de las leyes y las regulaciones vigentes.

Así mismo, los colectivos sociales pueden combatir la injerencia del sector privado en los procesos electorales. Como es lógico, la apuesta por las medidas de transparencia constituye una de las palancas para controlar el destino del dinero público (algunas formaciones políticas permiten el acceso sin restricciones a la información relacionada con sus cuentas públicas).

Referencias de corrupción en la historia

La avaricia es la desviación moral que normalmente se asocia a todos los casos de corrupción. Otros elementos tipicos son la sensación de impunidad de los poderosos, el afán desmedido por el poder o la conducta soberbia de algunos dirigentes. Estas inclinaciones humanas no son, ni mucho menos, nuevas corrientes o modas.

En el reinado de Ramses lX en el Antiguo Egipto un funcionario denunció la connivencia de otro con una banda de profanadores de tumbas. En el siglo lV a. C en Atenas el político Demóstenes fue acusado de malversación de caudales públicos (el dinero que supuestamente se apropió iba destinado al mantenimiento de la Acrópolis).

En la civilización romana el uso indebido del dinero público era una práctica muy habitual (hay constancia de que algunos teatros fueron mal construidos porque una parte del dinero destinado a su construcción acabó en manos de los mandatarios).

Al igual que ahora, en las antiguas civilizaciones las prácticas corruptas tenían el rechazo del conjunto de la población. Entre los griegos había dos formas de penalizar las conductas ilegítimas: el castigo del exilio u ostracismo o la posibilidad del suicidio voluntario (el filósofo Sócrates se quitó la vida tomando cicuta tras el juicio en el que había sido declarado culpable de corromper a los jóvenes atenienses).